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OPINIóN

“Abuelos que cuidan: ¿Un deseo o una obligación?”

enero 31, 2018

Redactado por: Sandra Quintero

La responsabilidad de atender a los nietos recae más en las mujeres. Este es un trabajo no remunerado y que tiene efectos positivos, pero también negativos. Lo hacen para ayudar a sus hijos que trabajan, sin embargo, su salud física y emocional puede deteriorarse

 


Mucho se dice de los abuelos que cuidan nietos. Kléver Paredes B, refiere en su texto Abuelos cuidadores, ¿por placer u obligación? publicado el 04 de noviembre de 2014 en la Red Latinoamericana de Gerontología que “La responsabilidad de atender a los nietos recae más en las mujeres. Este es un trabajo no remunerado y que tiene efectos positivos, pero también negativos. Lo hacen para ayudar a sus hijos que trabajan, sin embargo, su salud física y emocional puede deteriorarse. En la mayoría de casos no saben cómo decir a sus familiares que necesitan más libertad para realizar su vida”.

Partiendo de esta premisa, es preciso hacer referencia a las relaciones familiares que se tienen en Venezuela donde se evidencia un hogar multigeneracional, donde por lo general es la madre-abuela quien preside la familia y a quien por razones de trabajo de los hijos le “toca” cuidar a los nietos.

Segura estoy que muchos lectores se verán identificados con este texto, pero más que hacer una crítica quiero sacar provecho positivo y muy respetuoso de la situación.

Cuando un abuelo queda en casa con los nietos practica lo planteado por Luis Beltran Prieto Figueroa “Nietecer” que es envejecer con los nietos, esta idea apunta en la relación intergeneracional entre abuelos y nietos. Otra idea que abona esfuerzo en este hecho es el desarrollo de las capacidades cognitivas (como la atención, la memoria y el aprendizaje entre otras) de los adultos mayores cuando ayuda a los nietos a realizar las tareas.

Otra razón que da fruto en esta relación es el fortalecimiento de los conocimientos como padres y madres desarrolladas una vez en la crianza de los hijos. Del mismo modo, se tiene la transmisión de valores familiares, personales, sociales, comunitarios, de tradiciones familiares, de cultura y maneras de hacer las cosas; pero sobre todo, de la transmisión de la fe a los más pequeños.

En contra posición de esto, puede estar presente la pérdida o disminución de relaciones con los vecinos, amigos, grupos sociales entre otros; y es aquí donde quiero hacer especial énfasis en considerar las necesidades de nuestros abuelos y su necesidad de espacio vital y social con quienes le rodean.

Mi llamado es para todos quienes dejamos cargo de cuidado a los abuelos y abuelas a darle espacio también a estos mayores, que por razones afectivas al no tener tal vez las palabras para decirle a los hijos “quiero ir con mis amigas al club de adultos mayores” o también “quisiera descansar esta tarde” entre otras razones,  pueden estar limitando su participación en el entorno y de alguna manera esta situación puede tener consecuencias en su salud física, mental y social.

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