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Durli Rojas: Trabajadora social de corazón, constructora civil de profesión

enero 31, 2018

Anailys Vargas

Redactado por: Vicar Guzmán

Su mística de trabajo la ha hecho merecedora, en dos oportunidades, de ser elegida como la empleada del año del Instituto Municipal de la Vivienda de Carirubana.


Honesta, ordenada y trabajadora. Así es Durli Rojas. Esta mujer, de 50 años, es sinónimo de entrega al trabajo y labor social. Desde hace 10 años atiende a las familias carirubanenses desde el Instituto Municipal de la Vivienda (Imvica).

Con voz pausada y serena, Durli relató parte de su vida. Nació en el centro de salud el 4 de diciembre de 1964. La mayor de cuatro hermanos; esposa; madre y abuela de un niño, quien día a día roba su alegría.

Durli confiesa que tuvo una infancia maravillosa a pesar de que “no teníamos papá”. Su abuela materna junto a su madre se encargaron de levantarlos —a ella y sus dos hermanos varones— “a fuerza de un negocio que todavía existe en Nuevo Pueblo, que es una venta de empanada”.

Lo de mujer trabajadora, no duda en decir, que lo aprendió de su ejemplo a seguir: su abuela. A ella y a su mamá le debe lo que es hoy en día. Está convencida de la importancia de la familia dentro de la sociedad y por ello, hace 21 años, formó la suya. Hoy es madre de una hembra y un varón.

— ¿Cuál es el reto de ser la hermana mayor?

— Hacer lo correcto. Me crié como un varoncito porque de los tres yo era la única hembra. Jugaba con carritos, volantines, metras (…), a lo mejor por eso fue que me gustó la construcción civil porque es una carrera de caballero.

— ¿Cómo fue su infancia?

— Fue una infancia maravillosa, a pesar de que no teníamos papá. Nos acogimos a una abuela que era la mamá de mi mamá. Nos levantaron a fuerza de un negocio que todavía existe en Nuevo Pueblo, que es una venta de empanada; familia muy trabajadora. A pesar de que era un hogar humilde, no faltaba nada.

— Su abuela es su ejemplo a seguir. ¿Qué aprendió de ella?

— Lo caritativa que era. Yo tengo esa cualidad, no tanto como ella, pero me considero una persona muy caritativa. Ella era una persona muy entregada sin distinción. En lo que también me parezco a ella es que era una persona muy activa siempre; fue muy trabajadora y todo los que estábamos a su alrededor nos gusta el trabajo. Era una persona muy honesta y también tenemos algo de eso.

 

En el año 1986, Durli Rojas obtuvo el título de Técnico Superior en Construcción Civil, en la hoy Universidad Politécnica Territorial de Falcón Alonso Gamero, ubicada en la ciudad de Coro.

—¿Cuénteme de su experiencia laboral, dónde comenzó?

— Mis primeros trabajos fueron en contratistas con diversos proyectos. Posteriormente laboré cinco años en refinería con el proyecto Par.

 

Durli se casó en el año 1994, y en esa fecha decidió dejar el trabajo a un lado para dedicarse al hogar. Cuando sus hijos estaban “grandecitos” retomó la profesión y en el 2005 comenzó a trabajar en el Imvica.

— ¿Cuáles son sus funciones en Imvica?

— Asistente técnico. Hago inspecciones las casas de quienes solicitan ayuda o tienen algún requerimiento. Cuando comencé fue crítico porque no me imaginé que hubiese tanta necesidad en las comunidades. Cuando llegamos a las casas y veíamos la necesidad de las personas, era muy sorprendente para nosotros.

— ¿Ha cambiado su manera de ver la vida luego de papar la realidad de muchos hogares?

— Claro que sí. A veces se lleva eso a la casa y se coloca como ejemplo. Tenemos que comer cuando hay quienes no tienen ni comida, entonces eso cambia la perspectiva a uno. Cuando no trabajas en esto, piensas que las cosas son fáciles y que así es para los demás y es un concepto errado. Te das contra una pared cuando te consigues con la realidad.

— Alguna anécdota que recuerde y que quiera compartir con los lectores…

— Siempre recuerdo una casita donde llegué a inspeccionar para una donación y la señora se iba a trabajar y dejaba a sus cinco hijos solitos, encerrados como pajaritos. Hice una relación con los niños, una que otras veces les llevaba desayuno y en navidad algunos juguetes, y mi sorpresa fue que un día volví y a la señora se le construyó una vivienda y su vida cambio totalmente después de eso. Son cosas que te hacen querer lo que haces.

»Tu trabajas por el dinero pero aquí en Imvica hay cosas que me llenan más de lo que me pagan. Todos los días te consigues a alguien a quien puedas ayudar. Cosas que no tienen precio y eso tiene este trabajo.

 

En dos oportunidades Durli Rojas ha sido escogida la empleada del año. Esta distinción ha sido gratificante para esta mujer que asegura que su trabajo va más allá de saber sobre arena, cemento y piedra.

Es el trabajo social que realiza en Imvica el que cada día la hace acercase más a las comunidades y trabajar por la calidad de vida para sus habitantes: “Cada día me siento mejor con lo que hago, creo que no me equivoqué en lo que estudié”.

 

— ¿Por qué cree que ha sido elegida, en dos ocasiones, la empleada del año?

— Imagino que por mi entrega al trabajo. No solo es la parte técnica lo que hago sino también me involucro con la parte social. No solamente sabemos de arena, cemento y de piedra, sino que también nos integramos con la comunidad y trabajamos por ella.

—Su familia, señora Durli, hable un poco de ella…

— Mi hija mayor está casada y tiene un hermoso bebé. Vive conmigo porque su esposo trabaja en otro país. Mi hijo varón se gradúa este año de bachiller; tengo una familia muy hermosa, que ha sido mi apoyo. Tengo un esposo maravilloso y también vive conmigo una tía, quien es la que ahora está a cargo del negocio de empanadas, que creo es más viejo que yo.

— ¿Usted ha logrado una familia sólida, de acuerdo a su experiencia de tantas familias disfuncionales con la que a diario trata, cuál es la importancia de la familia dentro de la sociedad?

— Es la base de la sociedad. No sé porque se han perdido tanto los valores. A veces cuando llegamos a esos hogares donde está todo patas arriba, es falta de los padres, quienes a veces abandonan a los hijos.

 

Se entiende el sacrificio de tener que dejarlos solos por ir a trabajar pero no significa que vas a dejar de darle cariño y que vas a dejar de compartir con ellos.

 

Frases:

  • A pesar de que era un hogar humilde, no faltaba nada

  • Hay cosas que me llenan más de lo que me pagan

  • Cada día me siento mejor con lo que hago

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