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El enigmático Caño Negro del Autana en Amazonas

enero 31, 2018

admin

Redactado por: Cortesía El Universal

Una de las travesías selváticas del Sur del Orinoco más demandadas es sin duda alguna, el Tour del Tepuy o Cerro Autana.

El viaje del Autana es uno de los tours más espectaculares en Venezuela. Es un destino en dónde se puede vivir realmente la experiencia de la selva, y compartir si se quiere decir de alguna forma el auténtico estilo de vida los indígenas. En dónde a pesar de la transculturización, todavía mantienen en muchas comunidades su formas de vida ancestrales, en este caso del pueblo Piaroa que habita en estas cuatro cuencas que mencioné anteriormente.

El escenario paisajístico y geográfico que ofrece la travesía desde el Puerto de Samariapo hasta la comunidad de Raudal de Ceguera con los Cerros Autana, Uripika y Wichój, es de los más increíbles e impresionantes de Venezuela. No les hablaré del Cerro Autana, ni del recorrido, ya que he escrito infinidades de artículos sobre la ruta el tepuy, su biodiversidad y geografía, además de ser ya un destino muy conocido.

Quiero hablarles en esta ocasión de un lugar mucho más lejos de la comunidad de Raudal de Ceguera del Autana, más allá de Raudal de Pereza, que es el punto más arriba dónde “normalmente” llegan los viajes turísticos. Les quiero hablar sobre la parte más alta del río Autana, un lugar en dónde pueden entrar sólo muy pocas personas criollas (no indígenas), dónde se necesita el permiso de una comunidad Piaroa llamada “Sardinita” para poder seguir río arriba, un lugar todavía muy prístino. Este increíble lugar es llamado “Caño Negro”, y para mí ha sido uno de los sitios más hermosos y enigmáticos de toda la cuenca del río Autana. Cada vez que he visitado “Caño Negro” del río Autana, nos ha llevado como motorista en su lancha de aluminio nuestro amigo Jaime, un muy gentil Piaroa que es un verdadero experto maniobrando su embarcación en un caño con curvas, curvas, y más curvas muy cerradas, en dónde se le haría muy difícil maniobrar un bongo tradicional.

Uno se da cuenta apenas entra al caño, que el color del agua cambia totalmente. Es mucho más “rojizo” que las aguas de más abajo, dónde el río Autana ya cobra más tamaño.

Desde una gran variedad de los más bellos peces ornamentales, hasta especies más grandes como por ejemplo pavones, caribes, coporos y palometas entre muchos otros. Y si se tiene suerte, podrán disfrutar de familias de nutrias gigantes. En nuestra última visita tuvimos la suerte de ver huellas de Jaguar, en una de las blancas y hermosas playas que se hacen en cada recodo del río en época de verano o sequía.

El color té tan intenso del Caño Negro del Autana es generado principalmente por  los taninos, o ácidos orgánicos o húmicos en solución debido a la descomposición vegetal de los bosques de sus riberas. Los ríos de aguas negras poseen muy pocos minerales, son ríos muy ácidos y están considerados las aguas naturales más limpias del mundo. La diversidad en peces en esta clase de ríos, es mayor que en las de otra variedad. Este tipo de agua mantiene a mínimo las poblaciones de parásitos y bacterias, inhibiendo la proliferación de larvas de insectos, por lo que las selvas que circundan un río de aguas negras tienden a tener menos zancudos y mosquitos. No digo que no los haya, pero que los hay en menor cantidad que en otros río de aguas marrones o aguas claras, cómo por ejemplo el Orinoco o los ríos llaneros.

Esta zona se caracteriza por presentar una geografía muy diversa, como por ejemplo áreas montañosas, penillanuras onduladas, colinas bajas, sabanas y tepuyes. La vegetación que se aprecia en la travesía puede considerarse de un bosque ombrófilo siempre-verde. En otras palabras, un bosque húmedo tropical o bosque tropical lluvioso, que en épocas de precipitación, la tierra firme se inunda. También encontramos hermosos bosques de arenas blancas.

Al final del recorrido en la lancha hay que bajarse a tierra firme, ya que el Caño se convierte muy llano. Por la poca profundidad y las muchísimas rocas que hay, se hace imposible la navegación, y hay que emprender una corta caminata por la selva hasta llegar a un salto de agua increíble que baja desde la cumbre del Macizo del Sipapo.  Esta cascada,  llamada el Salto del Caño Negro, es una delicia y forma una gigantesca laguna de aguas negras y rojizas propicia para bañarse, nadar o contemplar la grandeza de esta geografía y naturaleza, en dónde debemos agradecer el poder tener en nuestro país paisajes y recursos tan abundantes, impresionantes y únicos en el planeta. En este lugar nace el río Autana, que en mi opinión es uno de los ríos más hermosos de nuestro país.

La vegetación prístina, sus palmas amazónicas, sus árboles repletos de epífitas (bromelias y orquídeas), su gran diversidad de aves y peces, el increíble color “té” rojizo de sus aguas, las playas blancas que se hacen en cada curva del río en época de verano, y el espectáculo de sus formaciones rocosas de origen precámbrico, hacen de esta salto uno de los lugares más hermosos y exuberantes del Sur del Orinoco. Los invito a todos a conocerlo, y de esta manera conocer la Venezuela profunda y megadiversa, y el gran calor humano de sus habitantes del pueblo Piaroa.

Para poder llegar a este lugar pueden contactar a nuestro gran amigo Henry Jaimes (0416-4486394), que él con mucho gusto les organizará una espectacular travesía a este mágico lugar de la amazonía venezolana. Así que amigos, les recuerdo que debemos vivir con responsabilidad ambiental y que el futuro de nuestras generaciones comienza por nosotros.

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