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Jesús Santander ofrece “cepillados” llenos de alegría y esperanzas

enero 31, 2018

Anailys Vargas

Redactado por: Redacción Nuevo Día

Combina el negocio de los cepillados con el de la música, ya que Santander también es cantautor.


Son 36 años que lleva Jesús Santander en el negocio de los cepillados. La península de Paraguaná le abrió sus brazos cuando apenas tenía 17 años, edad en la que decidió dejar su terruño en Táchira y seguir adelante para ganarse la vida.

Santander también es apasionado por la música. Es cantautor y acompaña sus composiciones con el cuatro y a veces la bandola llanera. Durante la entrevista, como todo un profesional, afinó el cuatro.

—¿Cuándo llegó a Falcón?

—Llegué a Falcón en el año 1978. Era un joven que apenas había cumplido 17 años, siempre buscando progresar porque venía de un campo en el estado Táchira. Buscando trascender y en vista de que sólo pude estudiar la primaria, en ese momento, trataba de salir a trabajar.

Desde los ocho a nueve años salí de mi casa en busca de un trabajo, por lo que al llegar a Falcón ya había tenido multitud de labores, pero tenía dificultad para conseguir uno nuevo porque era un muchacho en aquel momento, con pocos recursos y quizás con falta de conocimientos para la maniobra de un trabajo. Por eso, me dio por inventar y trabajé en la zona del centro de Punto Fijo con una parrillera, luego también puse el negocio de los cepillados.

Volví al Táchira y me traje una máquina de raspados, me instalé frente al Seguro Social de Punto Fijo y en la noche trabajaba con la parrilla, sin embargo era muy fuerte tener estas dos labores y decidí tener el negocio de los cepillados.

-Y se quedó en la península…

-Como venía de una familia de bajos recursos, tuve que volver al Táchira. Siempre iba y trabajaba en el campo dos o tres meses y regresaba a Punto Fijo. Así fue en el transcurrir de los años. Pero mis padres murieron y entonces me quedé en la península de Paraguaná, siempre dedicado al trabajo.

—¿Hasta dónde llega con los cepillados?

—Con este trabajo he rodado por varias zonas, pero siempre aquí en la península, principalmente en Los Taques porque para la zona de Carirubana y otros municipios voy poco. Hay otros vendedores y respeto esas zonas.

Los días de semana estoy en Judibana, cerca de los colegios, el Mercal, el Bicentenario. Mientras que los fines de semana estoy en las playas. Procuro hacer mercancía buena y sana.

El día que no salgo es cuando veo que no será buena la venta porque llovió o por otra circunstancia y aprovecho hacer labores de la casa, pero de resto, me dedico al trabajo todos los días, porque tengo tres niños varones.

—¿Qué sabores de cepillados ofrece?

—Generalmente lo que más ofrezco es la colita que es el gusto universal. Puedes cargar 200 sabores, pero cien por ciento se vende la colita. Después el sabor más perseguido es la piña y luego el tamarindo.

—¿Qué sueños tenía cuando llegó a Falcón?

—Quizá si hubiese tenido recursos no vendiera cepillados, quizás hubiese alcanzado otras metas. Entre las que tenía era estudiar y siempre quise ser un médico, pero no lo logré por no tener recursos. Después quise ser artista, de música venezolana sobre todo, de hecho tengo más de 100 canciones propias con mis instrumentos como el cuatro y la bandola.

—¿A qué o quien le dedica esas canciones?

—Al pueblo de Paraguaná. A Falcón.

Cantautor: Jesús Santander se inspira en la vida diaria para componer sus canciones. Foto/ Archivo Nuevo Día

 

—¿Y en qué más se inspira para componerlas?

—Para mis composiciones me inspiro en la vida diaria. Por ejemplo, hay unas canciones llamadas “Brisas falconianas”, “Barco gaviota” y otra llamada “Madres solteras”, dedicadas a todas las mujeres que tienen niños pero que no tiene quien les ayude. Todos les cantan a las madres, pero no a las madres solteras.

Vengo de la parte más baja del Táchira, entre los llanos de Apure y Barinas, exactamente en un campo llamado Alto Viento a tres kilómetros de un pueblo llamado El Piñal, vía Barinas. Siempre con costumbres llaneras, por lo que quizás de allí vino mi inspiración por la música venezolana.

—¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones de este largo trayecto?

—Saber que por mi lucha día a día tengo mi casa, he podido sacar adelante a mis hijos, mi familia, mi vehículo y muchas amistades y conocidos.

Siempre tratemos de trabajar, luchar, vivir y dejar vivir a los demás, sin problemas. A veces esto trae tristezas, porque en el diario andar hay personas que te menosprecian por el hecho de que andes en este tipo de trabajo. Pero analizando, todo trabajo es honrado siempre que tengas la frente adelante y en alto, porque quizás tenemos más satisfacciones que muchos profesionales.

 

Frases:

  • Hay gente que nos menosprecia, pero analizando, todo trabajo es honrado siempre que tengas la frente adelante y en alto.

 

  • Quizás tenemos más satisfacciones que muchos profesionales.

 

  • Puedes cargar 200 sabores, pero cien por ciento se vende la colita.

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