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Monche Loaiza, el quesero mayor de Las Dos Bocas

enero 31, 2018

admin

Redactado por: José Vicente Rojas

Monche Loaiza en su finca de Las Dos Bocas, municipio Colina, produce diariamente hasta 22 kilos de queso y, 50 litros de suero y leche. Trabaja en el campo junto a sus padres desde que tenía siete años; asegura que le queda mucho por delante para seguir produciendo.


En la comunidad agropecuaria de Las Dos Bocas, en el municipio Colina, un personaje se ha ganado el respeto y la admiración de todos por su buen trato y sentido de solidaridad.

José Ramón Loiaza Morales, mejor conocido como “Monche Loaiza”, es también considerado el quesero mayor de Las Dos Bocas. Toda su vida ha transcurrido en el campo, donde trabaja desde que era un niño de siete años y apoyaba a sus padres en el cultivo de la tierra y la crianza de ganado.

Nació en 1956 en la población de Acurigua, es el único hijo de la pareja conformada por Efigenio Loaiza y Selsa Morales. Su niñez transcurrió en la comunidad La Barra, donde aprendió a trabajar la tierra de la mano de sus padres.

 

—¿Que significa el campo para Monche?

—El campo es el sustento de mi familia, de donde he sacado para levantar a mis hijos a fuerza de trabajo; el campo es algo muy bueno y tranquilo para vivir, pero hay que trabajar los 365 días del año.

Relata el productor agropecuario que ha trabajado durante 50 años. Cuando niño su padre le enseñó a ordeñar las vacas y las cabras para hacer queso, suero y nata.

Además cultivó la tierra y crió  ganado junto a su padre, hasta que éste falleció en 2014; fue un duro momento que ha logrado superar gracias al apoyo de sus hijos, su esposa y su madre doña Selsa, la más querida y respetada de la casa.

 

—¿Que importancia tiene la familia para usted?    

—La familia es el tesoro más grande que Dios me ha dado; me marcó mucho el ser hijo único, por eso siempre quise tener una familia grande. Todos mis amigos o conocidos y hasta quienes trabajan conmigo en el potrero o la quesera los trato como si fueran de mi familia.

 

Monche Loaiza se casó con Eneisa Cuauro en 1976, a quien le agradece que le haya dado seis hijos: Quisbeiri, Luris, Eiro, Yoisi, Yoeneisi y Eider, quienes junto a tres nietos son su más importante motivo para vivir.

Cataloga a su esposa como una buena madre, buena esposa y excelente compañera de vida, que le ha apoyado en todos los difíciles y buenos momentos vividos. Pronto celebrarán 40 años de casados.

Cuando nacieron sus dos hijos mayores, se mudó de La Barra, donde tenía su finca, hasta La Dos Bocas, pensó que la estar cerca del río mejoraría la calidad de vida del grupo familiar. Sus padres también se mudaron y apoyaron el trabajo de producción de lácteos.

 

—¿Quiso alguna vez estudiar o trabajar algo diferente al campo?

—Por ser hijo único, nunca se me ocurrió dejar el hogar ni estudiar otra cosa fuera. En una oportunidad mis padres quisieron que estudiara bachillerato interno en el colegio Pío XII de Coro, pero solamente aguanté dos meses: extrañaba demasiado a mis padres y mi tierra.

 

El productor propone que se le enseñe a las nuevas generaciones el valor del trabajo de la tierra. Foto/Archivo Nuevo Día

 

El productor es más conocido en la zona de Las Dos Bocas por su afabilidad y desprendimiento, que por sus lácteos. Trata a todos sus vecinos como si fueran de su familia, y enseña a los jóvenes a ordeñar, hacer queso, sembrar, y, lo más importante, les enseña el respeto y los valores familiares.

Afirma que ha enseñado a la gente de la comunidad la importancia del trabajo en el campo, pero cada día son menos los que se dedican a criar o a sembrar, tal vez por las condiciones de vida.

“Del campo salen los alimentos para todos, pero si se van todos a la ciudad, no quedará quien produzca, leche, huevos, carnes, verduras, frutas, hortalizas; por eso es que le enseñé a mis hijos a trabajar la tierra”, expresó Loaiza.

 

—¿Que le aconseja a los jóvenes?

—Que valoren el trabajo, que respeten a los mayores, que quieran a su familia, que no menosprecien el trabajo del campo, porque es fuente se sustento y alimentación del mundo entero. En Venezuela han dejado el campo solo, y por eso se da la crisis que se vive ahora. Se tiene que enseñar a los jóvenes a valorar la tierra.

 

Frases

Todos somos familia sino de sangre, por lo menos lo somos por parte de Dios

Como Dios no me dio hermanos, todos mis amigos y conocidos son familiares para mi

Agradezco a mis padres por la vida, la buena crianza y todo lo que soy

Mis hijos son seis bendiciones que Dios me dio

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