Lo último

Siembra las “semillitas ecológicas” que garantizarán el futuro

enero 31, 2018

admin

Redactado por: Nuevo Día

Tras ser docente durante 33 años, hoy enseña a los pequeños lo importante que es cuidar la creación de Dios.


Entre los árboles que rodean su casa en Punto Fijo nos recibe Lilia Díaz de Granadillo, una maestra jubilada cuya pasión es la naturaleza.

Luego de estudiar educación, Lilia se instruyó en ecología en la Universidad Central de Venezuela y a sus 74 años logró graduarse en Gestión Ambiental en la Universidad Bolivariana. Para ella el cuidado de la naturaleza constituye una razón para vivir y un mensaje que desea transmitir a los jóvenes que tienen en sus manos el futuro del planeta.

Prácticamente no hay una conversación en la que esta educadora jubilada no incluya el tema ecológico. Desde niña el amor por la naturaleza ha sido el elemento que más ha marcado su personalidad, aspecto que durante su ejercicio profesional transmitió a sus estudiantes, así como también a sus hijos y nietos.

Hoy trata de sembrar “semillas ecológicas” enseñando a los niños la importancia de cuidar el medio ambiente del que formamos parte.

 

No hay una conversación en la que esta educadora jubilada no incluya el tema ecológico. Foto/Nuevo Día

—¿Cómo llegó a apasionarse por la ecología?

—Yo estudié ecología, siempre me interesó la observación de la naturaleza: las plantas, los animales, el cielo. Además fui maestra durante 33 años, recuerdo que los muchachos me llamaban “la maestra equilibrio ecológico” porque cuando salían al patio y querían matar los bisures yo les decía que no lo hicieran porque iban a romper el equilibrio ecológico.

También estudié naturismo, yo nací para esto, es mi vocación, yo lo vivo. Ahora estoy haciendo un bosquesito en Cuara para —cuando pase a otro plano— dejar aunque sea un gramo de oxígeno a la tierra en agradecimiento.

—Cuéntenos sobre lo que está haciendo en Cuara

—Tengo un terreno con más de 300 árboles, decían los griegos que los árboles comparten nuestra energía, por eso allá cada uno de los árboles tiene el nombre de uno de mis hijos o nietos.

Ahí recibo a los niños de la escuela de Cuara y les doy clase de ecología. Ellos saben mucho, algunas veces dejan impresionados a sus maestros. Por ejemplo, cuando en la escuela o en sus casas van a botar algo ellos dicen “la abuela dijo que en la naturaleza nada se pierde, todo se transforma”, para ellos yo soy la abuela.

—¿Qué les enseña a los niños?

—Les enseño a amar la naturaleza, a las plantas, los animales, el agua, la tierra. Cuando ellos van a matar aunque sea una hormiga yo les digo que no lo hagan porque cada ser vivo tiene una misión que cumplir, todos somos necesarios.

Los niños me dicen: Abuela tú no vas a morir porque nosotros nos vamos a quedar y vamos a seguir tu ejemplo, sembrando y preparando más semillas ecológicas. Eso me satisface porque puedo morir mañana, pero sé que dejé a esos niños que van a seguir cuidando la naturaleza.

 

Cuando los humanos entendamos la naturaleza, la obra divina, y convivamos con ella en armonía, entonces el mundo cambiará

 

—¿Qué importancia tiene una planta?

—Fíjate que a veces pasa por mi casa algún vecino y me dice: “Ay señora, esas matas ensucian la calle”, y yo les digo: “Esa hojita murió para darte oxígeno”. Tenemos que entender que nosotros somos parte de la naturaleza y dependemos de ella, dependemos de los árboles, sin ellos no hay vida. Por eso tenemos que cuidarlos, tenemos que vivir con ellos, con su energía. Es necesario plantar árboles, ¿qué nos cuesta plantar árboles?

Yo le pregunto a la gente ¿qué ves tú de Dios?, lo que vemos de Dios es la naturaleza, su creación, y en la creación estamos nosotros los humanos. Nos estamos haciendo daño cuando atacamos la naturaleza, cuando cortamos los árboles, cuando botamos el agua o contaminamos la tierra. Estamos dañando la creación de Dios, los humanos somos culpables de todo lo que está pasando.

—¿Qué hace falta para mejorar las condiciones ambientales?

—Hace falta conciencia. No se trata de poner un mural que diga: “Cuida el ambiente”, hay que explicar qué es el ambiente, decirle a la gente: tú eres ambiente.

Hay que educar, eso es lo que trato de hacer en Cuara. Tenemos que preparar las semillitas ecológicas, los niños que son el futuro. Ellos son los que defenderán el ambiente.

Yo digo que los culpables de todo lo que está sucediendo en la tierra somos nosotros, los humanos; que los animales y las plantas son más inteligentes que nosotros porque ellos fabrican su alimento y nosotros necesitamos de ellos. Cuando los humanos entendamos la naturaleza, la obra divina, y convivamos con ella en armonía, entonces el mundo cambiará.

Etiquetas: , ,