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Una japonesa que se aventura en la música venezolana

enero 31, 2018

admin

Redactado por: Nuevo Día

En los salones de la Escuela de Música Elías David Curiel de Coro, Michiko desarrolla su pasión por la música venezolana.


Llegó a Venezuela como turista y nunca imaginó que se enamoraría del corazón musical de esta patria. Desde los cinco años aprendió a tocar el piano en su natal Osaka, en Japón, pero a los 28 años decidió explorar a fondo su pasión por la música, lejos de su tierra.

Con un español no tan fluido, Michiko Nakagaki asegura que tocar música clásica es lo que más le gusta hacer. Relata que desde pequeña transita por el andar artístico: ha estudiado danza y modelaje.

Desde hace dos años vive sola en París, ciudad a la que idealizó como perfecto escenario para terminar de cumplir sus aspiraciones artísticas, pero, en su afán de conocer Venezuela, llegó en enero a Caracas y posteriormente se trasladó a Coro. Aquí en la capital falconiana decidió tocar las puertas del ateneo para aprender a  tocar música venezolana.

El reto de enseñarle a una japonesa la música venezolana la aceptó el profesor Edhuin Chirinos. Y desde entonces, en las aulas de la escuela de música Elías David Curiel, Michiko Nakagaki comenzó esta aventura.

 

¿Por qué decidió emigrar a Francia?

—Desde hace dos años me mudé a París para retomar mis estudios de música clásica que había dejado hace un tiempo.

¿Cómo aprendió a tocar piano?

—Aprendí desde muy pequeña. Desde los cinco años tomaba clases particulares, pero cuando tenía 15, dejé de hacerlo. A esa edad, fue que comencé a interesarme por el modelaje y por la danza.

Estando en París, ¿qué le  motivo a viajar a Venezuela?

—Me gusta conocer diferentes culturas, por eso fue que quise venir a este país. Llegué a Caracas el 30 de enero, y desde ese momento, no he dejado de conocer  las costumbres de esta tierra.

¿Qué conoce hasta ahora de nuestro país?

—Bueno, conozco algunas ciudades, como Caracas, Valencia y Punto fijo. Pero me gustaría conocer muchas más. Me encantaría ir a Maracaibo y conocer  su puente.

¿Qué es lo que más le gusta de aquí?

—Lo que más me gusta de este país es su gente. En Japón las personas no son tan cercanas y cariñosas. Por ejemplo, aquí se saludan de beso y allá no. Es algo muy diferente, pero es algo que me gusta. Otra cosa que también me agrada muchísimo es el clima.

El profesor Edhuin Chirinos, ha sido el tutor musical de esta joven pianista, que ha aprendido a tocar el folklore típico venezolano. Foto/Carlos García

 

¿Y ya ha probado la comida venezolana?

—¡Si claro!, y me gusta muchísimo. Ya he probado la arepa, la cachapa, el chivo y hasta el mondongo.

¿Qué le ha parecido aprender a tocar música Venezolana?

—Me encanta. Llevo tocándola un mes y ya he aprendido a tocar vals, joropo y  pajarillo. El folklore venezolano es algo muy hermoso. Algún día, me gustaría tocar esa música, en los escenarios más importantes de Francia, Japón y en muchos otros países.

¿Qué otra enseñanza ha adquirido en el tiempo que lleva aquí?

Estando aquí, he aprendido a desenvolverme mucho más, a partir del contacto con la gente. También me han ensañado a bailar merengue y salsa. Algo que no se me daba muy bien.

¿Cuánto tiempo más estará en Venezuela?

—Estaré un par de meses más, tiempo en el que participaré en algunos conciertos en Coro y en Caracas. Cuando eso termine, regresaré a Francia, pero indudablemente me encantaría volver a este país, donde he aprendido tantas cosas hermosas.

El profesor Chirinos, experto en piano y en música venezolana, mencionó que ha sido fascinante el intercambio de culturas que se ha dado desde la experiencia de ser el tutor musical de Michiko. Relató cómo fue ese primer concierto de ella en la ciudad, organizado por la Asociación de Músicos de Coro, donde deleitó a los corianos con boleros y canciones típicas del folklore venezolano.

Chirinos destacó que Michiko es un gran talento emergente, que resulta importante en el sueño de dar a conocer las costumbres venezolanas en otras tierras. Afirmó que intercambios de este tipo deberían darse en todo el país, con el fin de rescatar lo nuestro, del olvido.

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