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OPINIóN

Presupuesto y economía

febrero 9, 2018

Redactado por: Ramón Guillermo Aveledo

Manejar responsablemente el presupuesto es clave y ocurre todo lo contrario. Empezando porque carecemos de información acerca del mismo, lo cual favorece la ineficiencia, el desorden y la corrupción.


Si los venezolanos pagamos más caro cada vez que compramos cualquier cosa, es porque tenemos la mayor inflación del mundo y ya hemos entrado en el peligrosísimo terreno de la hiperinflación. Pueden aumentarnos los sueldos pero igual no alcanza porque el precio de lo que necesitamos sube más rápido y la moneda no vale nada.

Esto no está pasando en el resto de América Latina, donde hay problemas pero también crecimiento económico con inflación bajo control. Y es fácil notarlo en un solo dato, antes muchos latinoamericanos se venían para acá, ahora ninguno lo hace y muchos venezolanos se van hacia esos países. Chile, Uruguay, Perú, México, Colombia, Paraguay crecen. Argentina, hasta hace poco metida en tan graves problemas, dobló la esquina y está progresando, tiene inflación pero es diez veces menor que la de aquí, una diferencia que aumentará de continuar la tendencia actual.

La “guerra económica” que alega el gobierno no puede ser explicación. ¿Por qué existiría solo aquí? Otros países del ALBA como Cuba, Nicaragua y Bolivia crecerán este año con baja inflación, y si bien Ecuador no crece, muestra a su favor que prácticamente no hay inflación. La explicación tiene que estar en algo que aquí se está haciendo mal.

El presupuesto es la columna vertebral de la política fiscal con gran incidencia en la economía, y más en Venezuela, dado el peso del gasto público y la gravitación que en él tiene el ingreso petrolero. Manejar responsablemente el presupuesto es clave y ocurre todo lo contrario. Empezando porque carecemos de información acerca del mismo, lo cual favorece la ineficiencia, el desorden y la corrupción.

Transparencia Venezuela ha publicado su encuesta de presupuesto abierto 2017. En el índice de presupuesto abierto, un baremo internacional, pasamos de una transparencia presupuestaria mínima en 2008 a su ausencia absoluta en 2017. Con respecto al resto de la región, la transparencia presupuestaria venezolana es la peor de todas, pues no existe. En 2017 se produjo solo para uso interno el documento preliminar y el proyecto del Ejecutivo, los informes durante en año y el de fin del ejercicio. No hay presupuesto ciudadano, revisión al fin del primer semestre ni informe de auditoría.

En un índice de cien, la transparencia presupuestaria es igual a cero, la participación pública es 7 y la vigilancia por el poder legislativo y la contraloría 30. ¿Puede acaso extrañarnos que estemos como estamos?

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