Lo último

OPINIóN

Un Punto Fijo para vivirlo eternamente

febrero 27, 2018

Redactado por: Simón Petit

Don Rafael González fue el protagonista de esa “historia de amor” junto a quien posteriormente hizo su esposa: Doña Leocadia Pulgar; pero a su vez, Don Rafael, fue el organizador de lo que a futuro sería una pujante ciudad hasta 1970 cuando todavía era considerada como el “caserío más grande del mundo”, una frase que Juan Toro Martínez utilizaba en cada escrito para referirse a la conquista de Punto Fijo como capital del Distrito Carirubana.


La historia de la ciudad de Punto Fijo va con el ánimo de una recreación romántica. Quien ha leído o escuchado este relato, puede sentir que desde su inicio, el colectivo de aquel entonces buscaba que la ocupación del nuevo espacio se diferenciara de Carirubana, y la mejor manera fue a través de la jocosidad; por cierto, los habitantes de esa zona costera acostumbraban llamar —porque así se llamaba— a lo que hoy es Punto Fijo como Cerro Arriba.

Don Rafael González fue el protagonista de esa “historia de amor” junto a quien posteriormente hizo su esposa: Doña Leocadia Pulgar; pero a su vez, Don Rafael, fue el organizador de lo que a futuro sería una pujante ciudad hasta 1970 cuando todavía era considerada como el “caserío más grande del mundo”, una frase que Juan Toro Martínez utilizaba en cada escrito para referirse a la conquista de Punto Fijo como capital del Distrito Carirubana. Para algunos, era una frase despectiva; pero en el fondo, en el aspecto legal de la jurisdicción política territorial, en efecto, era un caserío.

Mucha es la historia desde 1924 cuando se tiene como estimación la construcción de la casa de Pedro Yagua en esa explanada. La Venezuelan Gulf Oil Company, la Creole Petroleum Corporation, la Royal Ducht Shell serían el atractivo para quienes llegaron al igual que Rafael González en busca de una oportunidad de trabajo y mejor futuro. Y poco a poco el pueblo se fue haciendo ciudad con su gente, con sus sueños y esperanzas; pero también con sus necesidades. Quizá por ser una ciudad donde convergen distintas maneras de pensar y de ver la vida, es que Punto Fijo se diferencia del resto del estado. Ello también la ha llevado a tener una casta de gente luchadora y también trabajadora

La década de 1970 fue escenario de luchas y conquistas en todos los niveles y estratos. Recuerdo con alegría la campaña pro Punto Fijo Distrito, lo cual se concretó, mediante la reforma de la Ley de División político territorial del Estado Falcón, aprobada por la Asamblea Legislativa Regional, el 12 de diciembre de 1969 en la que se creó el Distrito Carirubana, elevando a Punto Fijo como su capital, con la incorporación de los Municipios Carirubana, Punta Cardón y Santa Ana. El decreto correspondiente fue firmado el 3 de enero de 1970 para que tal día como hoy 27 de febrero tomara posesión la Junta Administradora del Distrito Carirubana, y con los años vinieron las marchas para la creación de la UNEFM y la construcción de una nueva sede para el núcleo de LUZ. La municipalización del gas y la defensa del Cerro Galicia entre tantas convocatorias que fueron a su vez respuesta y muestra de un pueblo solidario y emprendedor.

Punto Fijo se iría modelando con el desarrollo productivo de las empresas y emprendería como pocas su apuesta al futuro con dos grandes proyectos: la Zona Franca Industrial y la Zona Libre de Inversión turística y Comercial. En su momento, fueron la esperanza de un pueblo que buscaba zafarse de la dependencia petrolera con sus refinadoras. En la actualidad, y no podemos tapar el sol con un dedo, no está en su mejor etapa. La producción ha mermado y la oferta de servicios y productos, ha desaparecido. El centro de la ciudad deprime. El esplendor de hace algunos años no existe. Y sumado a eso ahora nos toca luchar contra los antivalores que cada día se fortalecen con la complicidad de todos, sin excepción.

Aquel Punto Fijo jovial, tan lleno de optimismo y de esperanza, pareciera escaparse frente a nuestros ojos. Es como una apuesta de quienes se lo chulearon a ver cómo lo destruimos. La ignominia es tal que da pena ajena. Ya no encontramos al ciudadano común alegre en sus calles. Vemos al puntofijense cabizbajo y con odio incluso hacia sí mismo. Atrás quedó el emprendedor con sus ganas de hacer y afuera está el que hizo y no aguantó el hacer sin la retribución a su esfuerzo.

En fin, la ciudad llega a otro aniversario y pocas son las expectativas. Puede haber fiesta, pueden inaugurarse obras; pero no se puede en lo inmediato recuperar al Punto Fijo de ayer. La ciudad definitivamente es su gente. Y su gente no está con ánimo de celebración. La gente quiere levantarse como Lázaro y andar; andar juntos hacia la lucha de siempre, la que nos convoca en el canto de Alí a la Patria Buena, la de la poesía de Guillermo de León y la del cuatro sonoro de Felipe Amaya Chirinos. Es el ensamblaje artístico más consolidado de Mingo Chávez y la risa escandalosa de Chico Calles. Es la crónica salsera de Julio Colmenárez y es el ojo avizor de Santiago “el viejo” Verde, presto a disparar la mejor instantánea para la posteridad. Son esos referentes amorosos que hacen falta para sentirnos orgullosos del gentilicio. Son las amenas tertulias gaiteras de Fofy Zavala y la décima repentista de Frank Calles. La crónica jocosa de Daniel García y el recuerdo de las rocolas de Gilson Cuba. Es un Punto Fijo que quiere seguir avanzando con nuestro impulso y respirar con nuestro aliento.

¿Quién dijo que todo está perdido?, así nos dice Fito Páez en una canción y que por cierto últimamente han repetido en muchos discursos. Estamos en un tiempo de prueba para demostrar de qué estamos hechos. Los problemas siempre tienen solución. La actual crisis en todos sus niveles y estratos no es la muerte. Nada es para siempre. Comencemos la tarea de una vez. La gente de Punto Fijo es “echada pa’lante”. Este es nuestro Punto Fijo, y por él, soñamos lo mejor para hacerlo grande; y aunque ya algunos no estén, por razones muy personales o porque sencillamente los exilió la tristeza, esta ciudad sigue siendo su Punto Fijo, ese que nació por el amor, para vivirlo eternamente en su corazón.

Etiquetas: , ,