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OPINIóN

Ciudadanos del mundo

marzo 5, 2018

Redactado por: Katty García

 

Somos ciudadanos del mundo, parte de una gran familia universal. Las diferencias, están más en nuestra mente, que en otro lado. “Al final todos buscamos ser felices (…) La supervivencia individual, la felicidad individual depende en gran medida del resto de la comunidad (..) Tenemos que considerar que todas las partes del mundo, son parte nuestra”, tales aseveraciones, las hizo el líder espiritual Dalai Lama, en unas jornadas de educación para el nuevo “ciudadano”, realizadas en Washington, años atrás, entre el mundo de investigadores educativos y científicos, versus, el mundo de lo contemplativo y el budismo.


Existe un hermoso cuento que dice más o menos lo siguiente: “Había una vez un viejo sabio, que siempre se sentaba al borde de la fuente en la plaza principal de su pueblo, allí pasaba largas horas meditando o contemplando el panorama, cierto día, llegó un forastero, que al verlo se le acercó y le preguntó: Dígame señor, qué tal es la gente de este pueblo, porque de donde yo vengo, es un pueblo de gente mezquina, chismosa y mal educada. El anciano solo le respondió: Aquí también son así. Entonces el forastero, molesto decidió partir, rumbo a otro pueblo. A lo lejos, un joven discípulo contemplaba la escena. Al siguiente día, llegó otro forastero a la plaza del pueblo, y sonriente se le acerco al viejo sabio para preguntarle: Hola maestro, qué tal es la gente de este hermoso pueblo, pues de donde yo vengo la gente siempre es alegre, solidaria y muy amable. El anciano le respondió: Aquí también son así. Entonces agradecido, el entusiasta extranjero, decidió quedarse y buscar el hostal más cercano. Al presenciar esta otra escena, el discípulo que estaba a lo lejos, se le acerco al anciano y le preguntó: Maestro, llevo dos días observándote, lleno de asombro, ¿por qué le has respondido de forma diferente a estos dos forasteros, que te han hecho la misma pregunta, sobre la gente del pueblo? Serenamente, el viejo sabio le respondió: Donde vayas, lo que eres, siempre irá contigo, los demás solo son una representación de lo que llevas dentro”. Me encanta este relato, confirma la idea de que todos atraemos aquello que emitimos, aun de forma inconsciente. Y le agregaría la idea, de que “cosechamos lo que sembramos”.

Somos ciudadanos del mundo, parte de una gran familia universal. Las diferencias, están más en nuestra mente, que en otro lado. “Al final todos buscamos ser felices (…) La supervivencia individual, la felicidad individual depende en gran medida del resto de la comunidad (..) Tenemos que considerar que todas las partes del mundo, son parte nuestra”, tales aseveraciones, las hizo el líder espiritual Dalai Lama, en unas jornadas de educación para el nuevo “ciudadano”, realizadas en Washington, años atrás, entre el mundo de investigadores educativos y científicos, versus, el mundo de lo contemplativo y el budismo.

En lo personal, me gusta ser agradecida y reconocer que tengo una familia expandida, no solo de sangre, sino fraternal. Las manifestaciones de amor de mis amigos dispersos en el mundo, son tangibles e intangibles, pero siempre de una elevada vibra. La mitad de ellos, son nativos de otros países de América. También mantengo contacto a diario, con aquellos coterráneos que han surcado los mares y emigrado a cercanos o remotos lugares. Todos ellos cerca o lejos, siguen siendo mis hermanos.

Eres lo que llevas contigo, y esto poco tiene que ver con asuntos materiales. A mediados de febrero conocí de cerca esta otra historia: Seis venezolanos, procedentes de diferentes zonas del país, en su travesía por carretera, rumbo a Sur América, crearon una especie de familia, dos de ellos viajaban a Ecuador, tres a Perú y una a Chile. Durante su viaje, entablaron tal hermandad, que cuidaban unos de otros, compartían asientos, comidas y hasta situaciones de adversidad y miedo ante las circunstancias vividas en plena travesía. Al llegar a Ecuador, comenzaron las despedidas y la toma de diferentes rumbos, pero siempre la garantía de los buenos deseos y la omnipresente idea de expansión, de atraer a sus vidas lo que en esencia son,…ahora convertidos en ciudadanos del mundo.

 

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