Lo último

OPINIóN

El Espejo| Un abismo insondable

mayo 1, 2018

Redactado por: José Vicente Rangel

Lo democrático, lo sensato, es acoger el resultado de los comicios del 20 de mayo con talante cívico. Con responsabilidad y serenidad. Como siempre ha ocurrido. Salvo aquellas expresiones de irracionalidad de minorías que se niegan a aceptar la derrota, recurriendo a denuncias sin fundamento sobre fraudes que nunca logran probar. El acto comicial del 20/M es para desmontar tensiones y llamar a la reflexión a quienes se aferran a la violencia. Para invitar a la unidad del país para encarar los problemas que existen.


1) Es evidente el estado de desesperación que se observa en la oposición -tanto en la interna como en la que actúa en el exterior- contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro, las instituciones y, en el fondo, contra el propio país. Porque lo que está en juego en la actualidad -y escribo esto corriendo el riesgo de apoyarme en la retórica-, es el destino nacional. Algo equivalente a una especie de involución absoluta que acabe con los grandes logros alcanzados mediante duras luchas del pueblo. Abolir todo lo que significa tener la Constitución más democrática, más avanzada del mundo -como ocurrió el 11 de abril del 2002-; revocar conquistas sociales profundas, erradicar una participación popular que nunca antes existió, es la meta de la derecha.
2) La desesperación demostrada por la derecha, la que opera adentro y la que lo hace en el exterior, es producto de sucesivas derrotas. De su incapacidad para convertirse en una opción real, capaz de competir democráticamente con un proyecto de país, que se proyecte como alternativa al que funciona en los últimos 20 años.
3) La derecha está agotada en Venezuela. Echó el resto intentando, a través de aventuras, derrotar a las fuerzas del cambio. Consciente de que no contaba con poder suficiente para revertir la situación, escogió el atajo de la guerra económica, el golpe de Estado, la guarimba foquista, y entregó la conducción a factores externos. Subordinó su actuación política al mandato de centros de poder transnacionales, lo que le significó perder la autonomía. Esa oposición deslegitimada, liderizada por personajes instrumentalizados a distancia, que rinden cuenta y reciben órdenes como no se visto en la historia del país, tiene motivos suficientes para estar desesperada.
4) Para el momento que aparezca esta columna sólo faltarán 20 días para que el pueblo se vuelque sobre las urnas electorales y manifieste su voluntad. No tengo la menor duda de que lo hará a favor de la paz, de la “democracia participativa y protagónica” -como lo consagra la Constitución-, de los cambios sociales, la libertad y el ejercicio pleno de la soberanía nacional. Tampoco dudo que ese día los venezolanos concurrirán masivamente a sufragar, a respaldar la convocatoria hecha por la autoridad legítima, el Consejo Nacional Electoral, en el cual tienen plena confianza. Que, igualmente, respetarán el resultado procesado por al máximo organismo electoral y, además, no tendrán que esperar la validación de esos resultados por elementos extraños a los órganos competentes que funcionan en el territorio nacional.
5) Lo democrático, lo sensato, es acoger el resultado de los comicios del 20 de mayo con talante cívico. Con responsabilidad y serenidad. Como siempre ha ocurrido. Salvo aquellas expresiones de irracionalidad de minorías que se niegan a aceptar la derrota, recurriendo a denuncias sin fundamento sobre fraudes que nunca logran probar. El acto comicial del 20/M es para desmontar tensiones y llamar a la reflexión a quienes se aferran a la violencia. Para invitar a la unidad del país para encarar los problemas que existen. Para dejar de lado la desesperación y avanzar con optimismo por la senda de recomponer las relaciones entre los venezolanos y abandonar el dictado de centros de poder extraños, interesados en la caotización de Venezuela para doblegar la voluntad nacional y repetir, aquí, las terribles experiencias a que han sido sometidos otros pueblos. La desesperación en el ser humano no es salida sino abismo insondable.

LABERINTO
NO HAY derecho a someter al escarnio a un personaje como el expresidente de Brasil Lula Da Silva. De humillarlo con el empleo de una justicia venal. De procesarlo sin tener una sola prueba que lo inculpe. De someterlo a prisión y despojarlo de todos sus derechos, no ya como exgobernante sino como ciudadano. De meterlo en un calabozo y privarlo de todo contacto público: con gobernadores, parlamentarios, dirigentes de su partido, intelectuales y personajes como Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué este ensañamiento? Porque la derecha de Brasil, corrupta y represiva, quiere humillarlo y sembrar miedo en el pueblo. Con el poder de los medios, la banca, los latifundistas y los monopolios, los militares. Toda una confabulación contra un hombre inerme, que respetó los derechos ciudadanos y actuó en el marco de la Constitución. Que rescató de la miseria a más de 30 millones de pobres y colocó a su país en el escenario de mundial…PERO ASÍ reacciona la derecha contra los que piensan diferente y amenazan sus privilegios. Contra aquellos que desde el poder ponen en marcha una política progresista y proceden de acuerdo a los principios. En cuanto la derecha nacional e internacional tiene oportunidad de revancha aplica, la venganza. El historial de la región abunda en ejemplos. Solo cito uno: el Chile de Allende. La derecha tomó las reformas sociales y políticas del líder de la Unidad Popular como una agresión a sus intereses, y el fascismo que lleva por dentro la condujo a provocar la tragedia de derrocar a un presidente electo por el pueblo, y al exilio, asesinato y torturas de miles de chilenos. No solo de dirigentes políticos, sino pueblo en general. Como lo constata la presentación del proyecto de Ley de Reparaciones Económicas de las víctimas de la dictadura: más de 30.000 ciudadanos. O sea, la venganza clasista ante la pretensión, vía constitucional, de un dirigente y una política, de efectuar cambios que favorecían a la mayoría…LO QUE refiero sobre la experiencia regresiva de Chile, es emblemático. Constituye un alerta a la que hay que pararle. ¿Por qué razón? Porque la derecha y el imperio funcionan igual en cualquier circunstancia, debido al formato que rige sus actuaciones. Ambos factores lo anuncian ante la posibilidad de ruptura del orden constitucional. Como en ningún otro momento de nuestra historia, los promotores de la violencia amenazan descaradamente a quienes gobiernan, a militantes y simpatizantes del chavismo, colocados como blanco de oscuras venganzas y actitudes cargadas de odio. A diario sus voceros lanzan acusaciones sin fundamento contra el presidente Maduro, ministros, funcionarios en general y dirigentes de los partidos y movimientos sociales del proceso. Esa es la realidad…ACERTADOS LOS golpes asestados por el gobierno a los especuladores con la moneda nacional. Hay que extremar las medidas, hacer seguimiento, y no desmayar en la acción emprendida que tiene pleno apoyo nacional…MIENTRAS TANTO, el factor clave en la agresión, Juan Manuel Santos, opta por guardar silencio. Es su característica cachaca: tira la piedra y esconde la mano…SANGRE DE MARIPOSA es el título de la novela de un brillante periodista, Oscar Silva. La leí de un tirón. La trama, bien trabajada, es la precariedad del poder, y se concentra en personajes que figuraron en la política con diversas actuaciones: Delgado Chalbaud, Gaitán, Gallegos, Betancourt, Pérez Jiménez. Historia manejada con habilidad y sutil sentido de la fabulación. Un libro que hay que leer…DETRÁS DE la normalización de las relaciones Venezuela-España, está la mano de Rodríguez Zapatero, en combinación con el Canciller Jorge Arreaza. Política acertada…DONALD TRUMP, como dice el refrían venezolano, es más falso que saludo de alcabala. ¿A dónde llegará con sus provocaciones y con las torpes decisiones que adopta?…SE REPITE en Nicaragua el formato “guarimba”. ¡Ojo pelao¡.

Etiquetas: , ,