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FALCÓN

Corianos superaron varios escollos para poder visitar a sus difuntas madres

mayo 14, 2018

Gerardo Morón Sánchez

Redactado por: Gerardo Morón

A pesar de las limitaciones económicas que implicaban gastos de pasaje, flores, velas, mantenimiento e hidratación, los corianos se las ingeniaron este domingo, día de la madre, para llegar al Cementerio Municipal de Coro y honrar la memoria de sus difuntas madres. A pesar del camposanto no estar limpio del todo, se vio mejor que en años anteriores gracias a un reciente operativo de limpieza en el que se sacaron hasta 169 urnas que estaban arrumadas o dispersas por las parcelas. Al menos 36 funcionarios garantizaron la seguridad.


Cientos de corianos visitaron este domingo la tumba de sus progenitoras a propósito del día de la madre. A falta de transporte público y ante la imposibilidad de pagar un taxi por la falta de dinero en efectivo, mucho atravesaron la ciudad de par en par, coincidiendo en la avenida Alí Primera, por donde este domingo se dejaron ver a cientos, algunos bebiendo del agua que traían en pimpinas y envases desde sus casas, otros con pequeños ramos de flores que recogieron de los propios o lograron reunir en el trayecto para no llegar con las manos vacías al cementerio.

La mayoría fue a ponerle flores, velas y elevar plegarias a sus difuntas madres, pero otros, como de esta familia, a quienes le tocó enterrar a su familiar el día de la madre. Foto/Carlos García

Los vendedores de flores, cada año menos, eran el comité de bienvenida, aunque ya no se peleaban por vender los ramos como cuando había dinero contante y sonante, sino que esperaban a que las personas, a pie o a través de la ventanilla de los carros, preguntaran los precios.

Un ramito de flores costaba media quincena

Edgar Zárraga, por ejemplo, ya traía un pequeño ramo de flores que compró a 600.000 bolívares, en Gina, pagando por punto, prácticamente el doble de lo que le costó hace una semana. Pero la mayoría de los que fueron al cementerio pasaba de largo por la alcabala de los floresteros, internándose a las instalaciones en cuya entrada yacían dos oficiales de la Policía Nacional Bolivariana y alguno que otro obrero, ofreciendo pimpinas de agua a cambio de alguna dádiva, en efectivo con la cual poder llevar algo de comer a sus familiares en casas.

A pesar de no estar del todo limpio, el Cementerio Municipal de Coro mostraba un mejor rostro, con sus principales demarcadas y limpias, y desmalezadas las parcelas ubicadas frente a la iglesia donde el sacerdote dirigía el sermón a 17 personas. Fuera del templo, y desperdigados en todo el camposanto, cientos de ciudadanos, la mayoría elevando oraciones y plegarias a sus difuntas madres; otros quitando con escobas o trapos húmedos el polvo que cubría las lápidas o terminando de desmatonar o arrancar los mogotes de monte que tupían las fosas que aún no tienen trabajos.

Familias molestas por escombros sobre algunas tumbas

Rafael Castillo, dijo que cuando llegó a trabajar a las seis de la mañana, había bastante gente. “En comparación a otro día de la madre, vinieron bastantes personas, aunque algunas se molestaron porque encontraron las tumbas de sus familiares tapadas con escombros o no consiguieron agua en las pilas para poder hacer las labores de mantenimiento”.

 Wilfredo Rosillo, director del cementerio coincidió de que fue un domingo concurrido como estaba vaticinado, por lo que con anticipación se efectuó la jornada de mantenimiento, de limpieza, retiro de escombros, así como de 169 urnas viejas que estaban amontonadas en una parcela del área oeste y que, con las debidas condiciones sanitarias, fueron llevadas al vertedero.

 “Con ayuda de Servicios Públicos de la alcaldía de Miranda implementamos esta primera fase de mantenimiento, evaluando nuestras debilidades hasta convertirlas en fortaleza, como el saneamiento, así como la seguridad hasta el punto de que contamos con el apoyo de 36 funcionarios policiales de Polifalcón, Policía Nacional Bolivariana y de Polimiranda que estuvo a cargo del patrullaje interno en motos”, destacó Rosillo, sobre la sensación de seguridad que generó dicho plan.

El director del cementerio reconoció que hay muchas fosas a las cuales inescrupulosos les han quitado las lápidas para aprovecharse del granito o el mármol, así como material, ferroso, pero que hará lo posible para que sea redoblada la seguridad una vez se cierre, por las noches, el camposanto. Edgar Zárraga, quien elogió la limpieza parcial del camposanto, opinó que la seguridad debe ser permanente, debe haber policías patrullando de manera constante y no únicamente días especiales. Lo mismo dijo Daisy Hernández, quien sostuvo que las zonas más inseguridad o vulnerables son las más recónditas del cementerio, precisamente por donde el patrullaje no llega.

Obreros se defienden

Los obreros y aquellos que ocasionalmente se ganan el sustento diario limpiando o desmatonando los alrededores de las tumbas o sepultando, pidieron al director del cementerio no estigmatizarlos ni achacarles la culpa de los robos o hurtos de lápidas de mármol o granito o desmantelamiento de las tumbas, así como hurto de coronas, pues la mayoría que frecuenta el cementerio lo hace es para trabajar el labores de mantenimiento.

Foto principal/Carlos García

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, especializado en la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".