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De Superiora General a beata del Vaticano: la historia increíble de Carmen Rendiles

junio 12, 2018

Jacqueline Finol

Redactado por: Cortesía

A la religiosa se le atribuye la curación de la doctora Trinette Durán de Branger, discapacitada por dos meses debido a un accidente en quirófano


La doctora Trinette Durán de Branger, recibió una descarga eléctrica en su brazo durante una operación que la incapacitó por dos meses. Durante ese período la evaluaron más de veinte médicos y, según su relato, ninguno logró sanar el dolor que la aquejaba. Ella le atribuye a la madre Carmen Rendiles la curación.

La historia de Durán de Branger resulta increíble, pero no para el Vaticano. La Santa Sede aprobó su curación reportada el 18 de julio de 2003, como milagrosa por “instantánea, perfecta, estable y duradera”,

“Sentí como una magia”

La mujer dice que frustrada porque sus colegas no hallaban la cura a su dolor neuropático decidió acudir a la capilla del colegio Belén, donde reposan los restos de Rendiles. “Allí me paré con mi corazón muy dolido y asustada porque me tenían que operar mi brazo derecho siendo cirujano”.

Fue Sor María San Luis, hermana de sangre de la Madre Carmen Rendiles, quien la llevó hasta la capilla del colegio, donde solía descansar la madre Carmen.

“Al llegar sentí como una magia. Era un cuarto pequeño con una cama y un retrato suyo en la pared, de donde salió un rayo de luz que nos invadió. Sentí un calor enorme y me desmayé. Cuando volví en sí podía mover mis dedos perfectamente y no tenía dolor”.

Cuenta que llegó emocionada a su casa y dos días después entendió que la madre Carmen estaba en el cielo y que podía hacer milagros. “Cuando me enteré que a ella le faltaba un brazo, entendí que podía interceder ante papa Dios para que haga milagro”, relató la doctora.

Durán calificó este hecho como una lección de vida y de fe que “tiene que llenarnos de fuerza para perdonar y trabajar por el enriquecimiento de nuestro espíritu y de nuestras acciones”.

La doctora es una creyente de que detrás de lo científico está la mano de Dios, asegura. “Como médico les digo a mis pacientes que tienen que tener fe y que si cambian de pensamiento y acciones se van a curar”.

El 5 de julio de 2012, el papa Francisco reconoció las “virtudes cristianas en grado heroico” y la declaró “Venerable” de la Iglesia, hecho que el cardenal Urosa Savino consideró como “un paso muy importante en el camino hacia la beatificación”.

La tercera beata venezolana

La madre Carmen Rendiles Martínez, fundadora de la congregación religiosa Siervas de Jesús, se convirtió en la tercera beata venezolana, sumándose a la Madre María de San José y a la Candelaria de San José.

Rosa María, hermana de las Siervas de Jesús, con 50 años de vida religiosa y quien lideró el proceso de beatificación, describió a Rendiles como una mujer equilibrada y serena. “Logró enfrentar todos los obstáculos que Dios le fue colocando para poderse santificar”.

Carmen Rendiles Martínez nació en Caracas el 11 de agosto 1903 y falleció el 9 de mayo de 1977.

“Fue una mujer de principios y una niña que a pesar de faltarle un brazo vivió una vida muy normal. Los valores enseñados en su casa le sirvieron para ponerlos al servicio de la congregación”, puntualizó Rosa.

En 1966 nació una nueva comunidad religiosa de origen venezolano apoyada por el Cardenal José Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas: la Congregación de Siervas de Jesús. Carmen Rendiles fue nombrada Superiora General, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento, el 9 de mayo de 1977.

“Su vida fue un contante enfrentamiento y sacrificio para llevar adelante una congregación que ni ella se imaginaba”, explicó,

La religiosa pidió que se le recuerde como una mujer que transitó las calles de Venezuela “de nuestros tiempos. Que se santificó en el hoy de cada día, con todo lo que el señor fue permitiendo en su vida”. Dice que fue firme en su oración, fidelidad y deseo de hacer la voluntad de Dios.

“El deseo más grande de madre Carmen fue mejorar la vida de Dios en ella, en el prójimo y en cada sacramento”, sentenció la hermana Rosa.

En 1995, la congregación Siervas de Jesús recibió del Vaticano el permiso para iniciar el proceso de beatificación. La hermana Rosa formó parte de la Comisión de Historia encargada de la documentación de los presuntos milagros. También de la recolección de sus escritos, así como de los testimonios de familiares, sacerdotes, obispos y cardenales, proceso que facilitó su beatificación.

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Jacqueline Finol

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