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OPINIóN

Crisis salarial, crisis de la izquierda

junio 22, 2018

Redactado por: Emilio Hernández

No pretendo pontificar sobre lo que es ser de izquierda, pero lo que nos diferencia de la derecha no es el nacionalismo, ni el anti-imperialismo, ni la honestidad, ni el respeto por la naturaleza, ni el humanismo, ni el gusto por el arte popular o las expresiones folklóricas. De todo eso también hay en la derecha.


Se acerca el IV Congreso del PSUV en medio de lo que percibo como una confusión general de lo que significa ser de izquierda. La crisis económica tiene como poderoso efecto colateral el deslave de la conciencia revolucionaria. Para quienes nos hacen la guerra económica, todo son ventajas.

No solamente estoy hablando de la conciencia revolucionaria que incipientemente y con mucho esfuerzo hemos creado en los sectores populares, sobre todo gracias al verbo pedagógico del comandante Chávez.

Por ejemplo, el chavismo tiene que ser nacionalista, está claro. Pero eso no es lo mismo que ser de izquierda. Hitler, Mussolini y Franco eran muy nacionalistas pero de derecha, más aún, eran enfermizamente anticomunistas.

No pretendo pontificar sobre lo que es ser de izquierda, pero lo que nos diferencia de la derecha no es el nacionalismo, ni el anti-imperialismo, ni la honestidad, ni el respeto por la naturaleza, ni el humanismo, ni el gusto por el arte popular o las expresiones folklóricas. De todo eso también hay en la derecha.

Lo que sí nos diferencia de la derecha es que en la izquierda le damos crédito al análisis de lucha de clases. Unos más y otros menos, en la izquierda consideramos que el capitalismo es un sistema de dominación económica, poĺitica y social, diseñado para trasvasar buena parte del producto del trabajo de la clase asalariada a las clases dominantes.

Para la izquierda, nuestro principal problema debería ser que los asalariados venezolanos trabajamos de sol a sol todos los días y lo que ganamos al mes no alcanza ni para comprar un pollo. Es cierto que la Revolución ha implementado providenciales ayudas sociales, pero tenemos una crisis salarial, producto de una crisis monetaria inducida por la burguesía, o buena parte de ella.

En este escenario, vemos varias propuestas circulando por las redes sociales, muchas de ellas hechas o avaladas por conocidos “influencers” de las políticas económicas o sociales, que no mencionan la palabra “salario” ni una sola vez. Conozco a varios de ellos y les pido que tomen estas palabras como una crítica amigable. ¿Cómo puede evitarse la palabra “salario” en un análisis de izquierda?

Da la impresión de que en nuestras filas predomina el análisis de conflicto entre el gobierno revolucionario y la burguesía. O entre el gobierno revolucionario y el imperio. Ahí estamos pelando el boche. Nuestro análisis debe centrarse en la pugna entre la burguesía y la clase asalariada, donde el Estado revolucionario debe ejercer la función de catalizador para que esta pugna se decante a favor de la clase asalariada.

Si permitimos que los precios estén dolarizados y al mismo tiempo que el salario sea de un par de dólares mensuales, ¿quiénes se están enriqueciendo y quiénes se empobrecen? La respuesta es obvia.

La discusión sobre la crisis monetaria debe orientarse a la discusión sobre la reivindicación de la clase asalariada, como mecanismo para revertir, aunque sea parcialmente, el trasvase de riqueza hacia las clases dominantes.

El bolívar, la moneda en la que se pagan los salarios, debe revalorizarse para que los salarios se revaloricen. Es por eso que proponemos el anclaje inmediato del valor del bolívar a los precios de nuestras exportaciones, usando el mecanismo de #ParidadFijaBolivarPetro, ya que el valor del petro está anclado al valor del barril de petróleo. Con emisión suficiente de petros se puede mantener dicha paridad.

Hagamos que la burguesía tenga que usar el petro como único medio de acceso a otras divisas, quedando registro en el blockchain. El uso del petro por parte de la burguesía debería legislarse de modo más riguroso que nunca, evitando su mal uso o la fuga de capitales. Debemos usar el poderoso principio de la transparencia. Se hace más necesaria que nunca una Ley de Control de Capitales, que penalice severamente no usar el petro para el desarrollo del país.

El efecto de un anclaje del bolívar al petro a paridad fija será muy rápido en la estabilización de la economía y la recuperación del poder adquisitivo del salario.

Debemos defender el salario con total convicción. A menos que seamos de derecha o de una inefable “tercera vía”.

 

 


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