Portugal vive un infierno de fuego y destrucción

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  • Hora actualización: 18/06/2017 | 8:25 pm
  • Por Redacción Web

La mezcla de vientos cruzados, altas temperaturas y tormentas secas es la causa que desató este sábado el devastador incendio que sigue azotando este domingo el centro de Portugal y que atrapó a familias enteras en una carretera.

El paraíso natural de Pedrógão Grande, en el centro de Portugal, ofrece una imagen desoladora tras el infernal incendio desatado el sábado. Los bomberos seguían combatiendo este domingo las llamas, mientras a pocos cientos de metros algunas personas deambulaban desvalidas y desesperadas en pueblos arrasados.

En medio del horror se escuchaban frases angustiosas como "¿dónde está mi madre?" o "no encuentro a mi tía". Hasta el sábado el lugar estaba rodeado de pinos y era muy apreciado por excursionistas y aficionados a los deportes acuáticos que precticaban en sus lagunas y presas. Pero el domingo sólo se veían cenizas y mucho humo, señaló DPA.

"¡Qué tragedia! La casa de mi abuela quedó arrasada", lamentaba António Pires en el pueblo de Vila Facaia, de 580 habitantes. A sus 40 años, este hombre tenía que tragar saliva antes de poder continuar con voz temblorosa: "Cuatro de mis allegados y vecinos murieron por la noche".

Al menos 61 personas perdieron la vida por culpa del incendio en la zona, situada apenas 200 kilómetros al noreste de Lisboa y casi a la misma distancia de la ciudad española de Cáceres. "También murieron decenas de perros, cabras, vacas, conejos y otros animales", explicó Pires.

Según las autoridades, el fuego comenzó la tarde del sábado cuando un rayo alcanzó un árbol. Y la catástrofe se desató cuando cayó la noche. La carretera nacional 236 se convirtió rápidamente en una ratonera. Al menos 30 personas murieron allí atrapadas en sus vehículos cuando intentaban escapar.

Un agricultor de la zona vio la tragedia desde muy cerca. "Fue increíble, decenas de carros ardieron en cuestión de segundos. De repente había llamas por todas partes, humo, viento. Los pobres no tuvieron escapatoria", contaba visiblemente afectado a la cadena de televisión RTP. 


Viento, calor y tormenta seca, la mezcla que desató el fuego
La mezcla de vientos cruzados, altas temperaturas y tormentas secas es la causa que desató este sábado el devastador incendio que sigue azotando este domingo el centro de Portugal y que atrapó a familias enteras en una carretera convertida en una auténtica ratonera sin salida.

El último balance oficial de víctimas, aún provisional, apunta a que 62 personas murieron a causa de este siniestro, de las que 30 fueron encontradas en sus vehículos en dos carreteras del distrito de Leiria que quedaron cercadas por el fuego.

Las imágenes más dantescas son las que muestran cómo ha quedado la carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, en el distrito de Leiria, con numerosos vehículos totalmente calcinados.

"Se quedaron atrapados en una ratonera de humo", dijo a la prensa el presidente de la Liga de los Bomberos de Portugal, Jaime Marta Soares, quien explicó que "cuando las personas entraron en esas carreteras, el incendio podría estar a kilómetros de distancia".

Las llamas avanzaron más rápido de lo que pensaban, avivadas por el viento y por las altas temperaturas, y se propagaron de forma "que no tiene explicación", llegó a decir João Gomes, el secretario de Estado de Administración Interna, encargado de informar de la evolución del suceso.

La Policía Judicial (PJ) señaló también las condiciones meteorológicas como causantes de la tragedia, y más concretamente, el impacto de un rayo en un árbol seco como detonante del fuego. 

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