La delicada tarea de mantener el césped de la cancha de Wimbledon

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  • Hora actualización: 17/07/2017 | 1:50 pm
  • Por Redacción

Todos los días a las siete y media de la mañana el personal del All England Club prepara meticulosamente el terreno para los partidos durante las dos semanas que dura el torneo de Wimbledon.



Decenas de personas cortan el césped, pintan las rayas y limpian el lugar. La noche previa, al finalizar la jornada, se pasan aspiradoras por las canchas y se riega brevemente el terreno, con una cantidad específica de agua para cada cancha, que se ajusta a la dureza del terreno y al estado del tiempo. Luego se lo cubre con lonas.

“Es como si acostásemos a alguien y lo pusiésemos a dormir”, comenta el jefe del personal de mantenimiento del club Grant Cantin.

Estos no son jardinero comunes. Es una operación bien organizada, con una elaborada coreografía, que busca que todo esté perfecto para cuando los Roger Federer de este mundo pisen la cancha central o cualquier otro court.

“Queremos que la gente venga y se asombre. La presentación es fundamental”, dijo Cantin. “Me acuesto pensando en el césped. Es una obsesión”.

Todo ese trabajo, no obstante, no siempre da los resultados esperados y Federer y Novak Djokovic se han quejado del estado de la cancha este año.

“Todos pueden opinar lo que quieran. Tratamos de que la cancha esté siempre perfecta, pero está haciendo mucho calor y eso complica todo”, dijo Cantin, un canadiense que lleva 16 años trabajando en Wimbledon. “En términos generales, estamos muy satisfechos con el estado de las canchas”.

Djokovic le mostró al juez principal lo que describió como “un agujero” en la cancha central después de un partido. Kristina Mladenovic y Alison Riske, de la rama femenina, se quejaron del estado de la cancha 18 después de resbalar ambas durante durante un choque de la segunda ronda, cuando ya se comenzaban a ver sectores resecos y sin césped, algo que generalmente ocurre en las rondas finales. El calor está haciendo que el césped se reseque antes.

Nada de esto sucede en los abiertos de Estados Unidos y Australia, que se juegan en canchas duras, ni en el de Francia, que se disputa en arcilla.

“Esto es Wimbledon”, justifica Steve Johnson, un estadounidense que es la 26ta cabeza de serie. “Pero no hay dudas de que el terreno va cambiando a medida que se reseca. Se hace más resbaladizo y la pelota pica diferente. Ajustarse a esos cambios es parte del juego”.

El personal de mantenimiento trata de no pensar en las críticas y se concentra en su trabajo, cortando todos los días el césped para que mida exactamente ocho milímetros.

“Esto no tiene ningún secreto”, dijo Cantin mientras alguien operaba una cortadora de césped. “Solo se necesita mano firme para avanzar en línea recta” y que se produzcan franjas en el pasto, el cual se vuelve a plantar todos los años.

“La historia nos dice que la cancha central es la cancha de tenis más famosa del mundo”, señala Neil Stubley, director de canchas y de horticultura del club. “El césped en sí no es mejor ni peor que el de otras canchas”.

Una vez recortado el césped, se le pasa una esponja para limpiar la pintura blanca que se pueda haber esparcido y acto seguido le llega el turno a la persona encargada de volver a pintar las líneas, primero las verticales, después las horizontales, terminando en las de fondo.

Una vez completadas esas tres etapas, se le da a las rayas una última mirada, ajustando cualquier detalle. Cantin dijo que es fundamental que las rayas estén impecables para que sea posible usar el sistema electrónico que indica si una pelota picó en la línea o afuera.

“Tienen que ser líneas bien definidas”, manifestó.

“Para cuando empiezan los partidos a las 09.50, todo está listo y nosotros desaparecemos. Nadie nos ve”, agregó.

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