Fue a buscar razón de un trabajo y encontró la muerte

  • En Sucesos
  • Hora actualización: 09/01/2017 | 5:50 pm
  • Por Gerardo Morón Sánchez




El repentino viaje que Diego Jesús Zambrano Álvarez hizo el viernes 6 de enero fue el primero y último hacia Punto Fijo. “Ya vengo” le dijo a su madre al abandonar la casa en Las Calderas, municipio Colina, donde vivía.
Su madre, Juliana Álvarez, le auguró un pronto regreso ya que quería verlo de nuevo antes de partir a la ciudad de Barquisimeto desde la Terminal Polica Salas. “No te tardes hijo” le dijo ella, quien se tuvo que ir ese mismo día con la nostalgia de no ser despedida por el mayor de sus tres hijos quien fue a Punto Fijo a buscar respuestas en torno a un empleo.
Diego Jesús, quien contribuía con los gastos de la casa y era quien le compraba el maíz a su madre para que hiciera masas para vender, había recibido la oferta de un tío de seguir carrera militar en la Guardia Nacional, pero también consideraba la oportunidad de quedarse trabajando en Coro o Punto Fijo para así seguir ayudando a su mamá. Ese mismo viernes lo asesinaron a tiros en la calle Norte con Franco del sector San Rafael de Creolandia, municipio Los Taques.
Ensañamiento injustificado
Los testigos aseguran que la persona que le disparó andaba en un carro blanco. Diego Jesús quedó tendido de espaldas sobre el asfalto, con todas sus pertenencias, pero sin vida. La mayoría de los cinco tiros fueron en el rostro y no hubo nadie quien lo llorara cuando el Cicpc removió el cadáver. Su madre iba en carretera a Barquisimeto, ciudad a la cual llegó a las cinco de la tarde y de la que se tuvo que regresar en la noche después de que le dijeran que a su hijo le habían disparado. Fue en Punto Fijo cuando se enteró de que Diego estaba muerto.
“Mi hijo no tenía antecedentes, tampoco apodos ni enemigos. Le gustaba trabajar para mantener a sus dos hijos, uno de apenas mes y medio de nacido, y para ayudarme a mí. Él había pagado el servicio militar en el Batallón Atanasio Girardot de Coro e iba a seguir la carrera militar; no estaba relacionado con ninguna banda ni lo apodaban Prospecto como salió en los medios de comunicación” aclaró Juliana antes de romper en llanto.
Juliana refirió que en el Cicpc no han querido devolverle el reloj, documentos y otros bienes, propiedad de su hijos, los cuales ha reclamado como su familiar y para tenerlos de recuerdo. Sobre el crimen de su hijo cree que se trató de una confusión, pues su hijo no era conocido en Los Taques, pues nunca había ido

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