Escuelas buscan estrategias para enfrentar la inseguridad

  • En Sucesos
  • Hora actualización: 11/01/2017 | 10:35 am
  • Por Adriana Pérez Gilson

Los delincuentes son un azote para las instituciones educativas. Después de concluida la jornada laboral, las infraestructuras corren riesgo. Desde comida hasta material escolar ha sido hurtado de estas instituciones.

﷯Según cifras extraoficiales, un estimado de 100 escuelas fueron atacadas por el hampa a lo largo de﷯ 2016. La cifra podría ser mayor﷯ considerando que hay instituciones que quedan en zonas alejadas, a las que es difícil llegar o no cuentan con cobertura. Muchas, además, fueron visitadas en más de una ocasión.

La inseguridad se ha convertido en un azote para las escuelas, un﷯ flagelo no distingue si se trata de preescolar, instituciones de educación básica o casas de estudios superiores. Lo que preocupa no es so﷯lo la sustracción de bienes de las instituciones, si﷯no el vandalismo con el que tratan a estos recintos, por ejemplo, una vez en el c﷯entro de e﷯ducación i﷯nicial Dilia Curiel Penso, en Cruz Verde, los delincuentes destrozaron el material de trabajo de los niños. ﷯Lo mismo hicieron en la escuela Diego León Zuniaga, de donde los maleantes se llevaron hasta las temperas.

La situación ha motivado a muchos docentes a tomar medidas para prevenir o minimizar el impacto del hampa previo a las vacaciones escolares, por lo que han﷯ idea﷯do estrategias a fin de evitar mayores pérdidas, tal como hicieron en la escuela Ciudad de Coro, donde su director Felipe Romero contó que, bajo firma de actas y previo al asueto decembrino, los equipos y elementos de valor﷯ fueron llevados de las escuelas a los hogares del cuerpo docente para evitar dejarlos solos en la institución y la comida se repartió entre la comunidad estudiantil.

Inseguridad desbocada

Puertas forzadas, ventanas rotas, huecos de aires acondicionados, toda rendija es útil para el delincuente que ve en las escuelas un blanco fácil para sus acciones, ya que la mayoría de estas instituciones quedan desoladas después de las seis de la tarde﷯. La e﷯scuela b﷯ásica Juan Crisóstomo Falcón se encuentra en la calle Ampíes con Libertad y,﷯ tras culminar la jornada escolar, queda a la buena de Dios, toda vez que a su alrededor hay una plaza, una casa deshabitada y otras dos instituciones que cierran temprano. Además, la escuela es amplia, con cercas bajas, todo eso ha favorecido a que los maleantes hagan de las suyas;﷯ ya en diciembre se habían llevado los motores de las neveras y﷯ con este nuevo año terminaron de desvalijar el comedor: 157 kilos de caraota, 8﷯ kilos de nutricereal, 30 kilos de pasta, 14 litros de aceite, 214 kilos de harina precocida y como si eso﷯ fuera poco, también se robaron una impresora, la licuadora industrial y el reverbero. E﷯n síntesis, dejaron el comedor fuera de servicio, afectando a 846 niños que hacen vida en esa escuela.
¿Cómo recupera una institución todas estas pérdidas? L﷯a profesora Luisanny Acosta comenta que antes solucionaban a través de la autogestión, pero tal como están las cosas, con los altos costos, no creen que por lo pronto puedan recuperar esos bienes.

Esto no es nada nuevo, en reiteradas oportunidades el tema ha estado puesto sobre el tapete sin que haya una propuesta contundente. En la escuela Carmen de Tovar, acostumbrada al azote del hampa, la comunidad se organizó y ejerció presión hasta lograr que se le asignara un oficial policial en la institución;﷯ la medida surtió efecto, pues su directora, la profesora Mariclee Naveda, asegura que los robos disminuyeron. No obstante, no todas las escuelas cuentan con efectivo policial, ya que el cuerpo de seguridad no dispone de﷯ suficiente personal para colocar un policía en todas las escuelas.

El llamado a la conciencia no surte efecto tomando en cuenta que, en la mayoría de los casos, los robos son cometidos por personas cercanas a la comunidad, indolentes del daño que causan a la población. Para el oficial﷯ Pereira, solo el trabajo mancomunado podría hacerle frente a esta problemática:﷯ “Si alguien de la comunidad ve o sabe algo, ﷯tiene que decirlo, no callarse, colaborar con el cuadrante para evitar que esto pase;﷯ tenemos que organizarnos todos para poder avanzar”. Mientras tanto, a tres días de reiniciar el año escolar, cinco escuelas en Coro ya han sido robadas.

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