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Carlos Alberto Flores aún tiene energías para pescar

marzo 16, 2018

Regmy Castañeda

Redactado por: Regmy Castañeda

El marino comenzó a trabajar en el mar desde los 17 años con su hermano; hoy con más de tres décadas de experiencia enseña lo aprendido a las nuevas generaciones del puerto de La Vela.


Tres décadas lleva Carlos Alberto Flores como pescador en el puerto de La Vela, municipio Colina. El hombre, de 47 años de edad, dice que a pesar de dedicar su vida a la pesca, aún se siente con energías para navegar.

El hombre no cree en sirenas ni mitologías del mar; sin embargo, cree en el compañerismo que debe existir entre los marinos que salen día a día a mar abierto para poder alimentar a sus familiares. Para este pescador, la precaución, el respeto, la tolerancia y el querer enseñar a los demás debe ser el principal ejemplo que los pescadores deben dejar.

Carlos Alberto comentó que desde siempre le gustó pescar a pesar de ser hijo de un artesano y una trabajadora del ferry. A los 17 años tuvo su primera experiencia como marino cuando el capitán de la embarcación era su hermano Alberto José, quien lo orientó en todo lo que debía y no debía hacer en el mar abierto.

Durante estos 30 años su modo de vida se volvió una rutina: todos los días salía al mar a pescar. Carlos Flores comentó que una embarcación pequeña debe tener un capitán y dos marineros, quienes en el mar deben mostrar sus actitudes y experiencias para tener una jornada exitosa.

Además, relató que en su tiempo de experiencia como marino ha trabajado con todos los tipos de pesca: con anzuelos, chinchorros y nasa.

Mencionó que esta profesión demanda de una rutina, la cual comienza primero con el trabajo de mantenimiento y limpieza de las embarcaciones, luego la preparación de los señuelos y, dependiendo de cuál sea la hora, se lanzan al mar. Narró que si la nave lo permite logran navegar hasta las 25 millas náuticas fuera de las orillas en búsqueda del carite, raya, pargo y otras especies y regresan horas más tarde o al día siguiente.

El establecer rutinas permite saber si alguien está fuera de borda, pues si una embarcación no llega a una hora específica sus compañeros de inmediato comienzan la búsqueda de acuerdo a donde hayan informado que iban a estar para constatar que no se les haya presentado ningún percance.

—¿Qué le motivó a dedicarse a la pesca?
—Me gustaba eso, comencé a trabajar con mis hermanos, ellos primero comenzaron trabajándole a otro y luego tuvieron su propia embarcación, empecé a los 17 y desde allí quedé trabajando.

—En 30 años, ¿qué tantas experiencias le ha tocado vivir?
—Muchas cosas, casi todas han sido bien, no me ha tocado vivir nada grave, solo cosas de rutina como que se quede apagada la lancha en altamar; y de acá de La Vela, lo más fuerte que nos ha tocado vivir fue el haber perdido a esos compañeros (caso náufragos que fallecieron en las costas de Aruba).

—¿Cómo es la jornada de un pescador?
—Primero limpiando y verificando el mantenimiento de la embarcación, hay que preparar los señuelos y ya a eso de las tres de la tarde salimos a comenzar con el trabajo, allá lanzamos las redes, comemos y esperamos a que tengamos los pescados. Cuando llegamos a tierra bajamos lo que pescamos, limpiamos, aseguramos la embarcación, nos vamos a descansar y luego volvemos a hacer lo mismo para trabajar otra vez.

—¿Qué sienten los pescadores en el mar?
—Los que nos gusta esta labor sentimos una emoción haciendo nuestro trabajo, vemos puro mar (risas), allá vemos agua y pescados, más nada eso es lo que hay.

—En el mar hay muchas historias, ¿cree o ha visto a las sirenas?
—Eso no existe, no creo en eso, aquí lo que existe es el tiburón que hay por cantidades (risas).

—¿Malas experiencias con los tiburones?
—Gracias a Dios no, hay que saber tratarlos al momento de pescarlos.

—¿Hay algún secreto para pescar?
—Saber preparar la carnada, eso es lo más importante, para pescar tiburones nosotros usamos el que llaman el pescado “bonito”, se vuelven locos cuando uno lo lanza con un anzuelo que tenemos especial para ellos.

—¿Se pueden evitar las náuseas en el mar?
—El secreto está en la misma agua, uno toma un poco de ella y se te pasa todo, ya cuando vas seguido se te hace costumbre, no te dan más ganas de vomitar.


Maestro de nuevas generaciones

“En estos 30 años le he enseñado a muchos jóvenes, algunos son pescadores, otros amigos, pero le enseñamos, porque este trabajo es forzoso y cuando uno llega a cierta edad hay que darle paso a la nueva generación, yo aún sigo activo porque me gusta lo que hago”, manifestó.

 

 

 

Foto principal/ Carlos García

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Regmy Castañeda

Periodista - Fotógrafo Vivir los buenos momentos y creer en un mejor futuro