Falcón

Pueblo de Tubarao se cansó de esperar el agua y la luz

Sin agua y tras 28 días con un servicio eléctrico inestable que ya cobró la vida de uno de los habitantes, los pobladores decidieron salir a exigir sus derechos.


 

Al cumplir 28 días con un servicio de energía eléctrica inestable que además arrebató la vida de uno de sus habitantes, la comunidad de Tubarao en Santa Ana decidió trancar la principal arteria vial de la comunidad en aras de buscar respuestas gubernamentales.

En su mayoría, eran mujeres, acompañadas de sus hijos, quienes decidieron salir a la calle a exigir acciones por las precarias condiciones que viven en las comunidades de Santa Ana, municipio Carirubana.

Ismenia Galicia, habitante de la comunidad, detalló que todos fueron testigos de que, por la falta de mantenimiento, una línea de alta tensión cayó el pasado miércoles al mediodía y causó la pérdida de todos los enseres de al menos 15 casas.

Además, este problema causó que Juan Carlos Córdova, de 28 años, perdiera la vida de manera instantánea cuando intentaba desconectar la nevera luego de estar casi 24 horas sin luz. Señaló Galicia que las pérdidas materiales son incalculables, pues en las casas afectadas se quemaron todos los enseres y todo el cableado eléctrico.

Recordó que el velorio de su vecino fue a oscuras, y hasta la fecha ningún organismo de seguridad se había acercado a conocer la realidad de las familias afectadas en esta tragedia. Extendió un exhorto al alcalde Alcides Goitía y al gobernador Víctor Clark para que hagan presencia en la comunidad y canalicen soluciones a las personas que quedaron sin nada.

“Tenemos días 25 días con este problema, la luz va y regresa con altos o bajos voltajes, lo que ha ido causando que nos quedemos sin nada. Necesitamos que se haga justicia, que den la cara por todo el daño. Perdimos todo, cableado completo de las casas, neveras, aires, televisores, ventiladores, todo”, lamentó.

Afectados

Las casas de los Galicia han sido las más afectadas. “No somos perritos que vivimos aquí, que nos digan qué pasará con nosotros. Cuando llega la luz, nos da miedo prender las cosas, no sabemos qué pasará en ese momento”, denunció.

A esta problemática, se suma que cumplieron dos meses sin agua. “No nos bañamos, los niños no van a la escuela, esto es un desastre, compramos agua por cisterna y tenemos que trancar para que nos puedan dar respuestas”, describió.

Algunos habitantes han tenido que pagar hasta 600.000 bolívares por un tanque de agua y los vecinos aseguran que “esa agua se las regalan en el llenadero; la pregunta es por qué pagar tanto por un servicio que a ellos no les cuesta nada”.

La comunidad aseguró mantenerse en pie de lucha hasta tener alguna respuesta gubernamental; de lo contrario, se mantendrán en la vía.

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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