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Elia Gómez: “Nací en un quirófano y moriré en un quirófano”

mayo 12, 2018

Laura Arismendi

Redactado por: Elier Rafael Galicia

Con 48 años de servicio ininterrumpidos, Elia Gómez celebra hoy el Día de la Enfermera como si fuese el primero de su carrera. A pesar del paso del tiempo, se mantiene activa, al frente de la coordinación regional de cirugías ambulatorias; retirarse en este momento no es una opción, pero si llega el momento, “lo afrentaré como todo lo que hago en esta vida: con compromiso”, asegura.


Elia Gómez es una mujer bastante particular, por así decirlo. Es fuerte, radical y en algunas ocasiones “ácida”, pero por encima de todo hay una virtud que la hace grande: es una mujer justa y comprometida con la enfermería, la profesión que escogió para ser ella, “la mejor profesión del mundo”, afirma.

Y aunque tiene 48 años de servicio ininterrumpidos, Elia se obliga a diario a un combate vital impresionante, se mantiene vigilante de sí misma y de su mundo, no da treguas. Actualmente es la coordinadora regional de cirugías ambulatorias, docente universitaria en la Unefm y magister en gerencia pública.

Su día a día es trabajar y trabajar, por ello, no piensa en la jubilación; sin embargo, expresa que llegará el momento, pero mientras eso no ocurra no baja la guardia. “Yo escogí esta profesión porque me gusta, cuando me toque retirarme será duro, tendré que irme adaptando, mientras mi jefe no me diga te vas, sigo feliz haciendo lo que me apasiona”.

Para Elia Gómez ser enfermera es tener vocación para brindar apoyo al enfermo, ser humildes, responsables, tener compasión y compresión. Ponerse en lugar de ellos, escucharlos. Es saber y tener conocimiento para aplicar al enfermo una calidad de atención. “Si esto es lo que me gusta me lo tengo que comer completo”. Elia es fiel creyente de que como actúes en la vida te irá bien, por eso asegura que el que no tiene la belleza por dentro no la va encontrar en ninguna parte. “La gente cree que la belleza es el físico y el maquillaje, no. Es tu corazón, es lo que tú le das al enfermo, tu carisma. El mejor compacto para la belleza lo llevas por dentro, ¿de qué sirve el maquillaje si por dentro estás podrido? hay que ser buenos con nuestra propia conciencia y eso  nos llevará a ser dignos de respeto ante los demás”. Y remata: “Yo nací en un quirófano y moriré en un quirófano”, esta frase cifra su pasión de resistir los embates del tiempo y del destino.

 

—¿Quién es Elia Gómez?

—Soy una luchadora social. Nací en Curimagua un 1 de septiembre del año equis (risas); desde pequeña quería ser enfermera y maestra, y cumplí esos sueños: soy docente en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda y enfermera del hospital de Coro. Actualmente soy coordinadora regional de cirugías ambulatorias, adscrito a la Secretaría de Salud.

«Siempre supe y dije que sería enfermera. Yo veía cuando me vacunaban y agarraba las agujas y la utilizaba con los animales de la casa, por ahí le agarré  el gusto. Para mí, esta es la profesión más bonita.

 

—¿Cuál es la verdadera esencia de una enfermera?

—Es saber y tener conocimiento para aplicar al enfermo una calidad de atención; tener preparación académica y debe ser una persona inserta en los valores a humildad. Tener creatividad y habilidades para ser entusiasta empática.

 

—¿Qué ha sido lo más satisfactorio de estos años?

—Brindar apoyo al enfermo, siempre me he caracterizado por ser una persona  que predica los valores: ser humildes, ser responsables, tener compasión y compresión hacia el enfermo. Darles apoyo y ponerme en lugar de ellos, escucharlos. En este mundo he encontrado muchas amistades, pacientes amigos. A través de esa empatía me gané mucho aprecio.

 

—¿Y lo más difícil?

—Yo me inicié en la enfermería cuando tenía 17 años, en ese entonces (1972) llegó un herido al hospital de Coro y lo dejé en el área de pabellón y al regresar de buscar al doctor lo encontré muerto:  el enemigo venía detrás, yo no lo sabía, pasan los dos al mismo ambiente y el que venía en buenas condiciones mata al que estaba herido, fue una mala experiencia. Fue un impacto para mí, pero eso me hizo crecer.

 

—¿Qué lección le quedó de ese episodio?

—Aprendí a ser más precavida, a estar más pendiente y no dejar al paciente solo.

 

—La ciencia y la tecnología avanzan, ¿cómo ve el rol de la enfermera en la actualidad en comparación a años atrás?

—Muchas de mis alumnas están por obligación porque su papá o su mamá les dicen que deben estudiar enfermería. No hay vocación. La vocación de la enfermería es nata, nadie me va a obligar.

 

—Es decir, ¿una verdadera enfermera nace o hace?

—Nace y se hace con el tiempo y través de la práctica se obtiene el  conocimiento. Sería desagradable que llegue un enfermo y lo maltraten. Nunca maltraté a los enfermos porque nunca he sido maltratada.  Enfermería es vocación de servicio, no es cosa obligada.

 

—¿Mujer, enfermera o madre?

—Las tres. Tengo tres hijos: Orangel, Eliecer y Elvis. Mis estudios universitarios los hice con Eliecer y mi hermana Carmen, los tres nos graduamos el mismo día como magister en gerencia pública. La comprensión  y el apoyo hacia ellos ha sido determinante en mi vida. Una madre está pendiente de sus hijos a cada momento.

 

—Si fuese ministra de Salud que sería lo primero que haría?

—Si fuese ministra aunque sea en mis sueños, aumentaría el sueldo de todos los trabajadores y que cuando se jubilen no les quiten los beneficios de años de servicios; luego equiparía los hospitales tanto en fármacos como en materiales médicos quirúrgicos que nos hace falta. Soy optimista, sí se puede y sí se va a lograr.

 

¿Si le tocara diseñar el prototipo de país perfecto, cuál sería?

—Diseñara una estructura económica sólida con empleo para que la juventud esté tranquila, que sus conocimientos los apliquen aquí con buenos incentivos.

 

 

Las frases

 

“Enfermería es la profesión más bonita del mundo,  me apasiona”.

“Tengo fe que esto va a cambiar para bien para todos. Queremos estar bien, que nuestros hijos no se vayan”.

“No me gusta maltratar a ningún trabajador, todos somos iguales y nos merecemos que nos respeten”.

hay que ser buenos con nuestra propia conciencia y eso  nos llevará a ser dignos de respeto ante los demás.


Foto/Luymar Mota

 

 

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Laura Arismendi

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