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Nuevo Día Investiga | No es “tremendo”, tiene TDAH

julio 13, 2018

María Pulgar

Redactado por: María José Pulgar

Hoy es el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición cerebral que afecta hasta el 5% de la población infantil en el mundo.

En Falcón, al menos un alumno –o más- por aula de clases lo padece, pero muchas veces es “etiquetado” por falta de información, de allí nace la importancia de difundir las grandes oportunidades que tiene un niño de desarrollarse normalmente con las herramientas adecuadas que le brinda el equipo de especialistas de la mano con el entorno familiar y educativo.


Cada cerebro es un universo de neuronas irrepetibles –e irremplazables-, aunque pueden existir patrones incluso en anomalías diagnosticadas, cada caso debe ser minuciosamente estudiado para poder ser tratado.

Estaba en su salón de clases de segundo de primaria, tenía unos siete años y su corazón latía apresuradamente concentrándose en las letras que su libro de literatura le dibujaba ante sus ojos, sentía algo de seguridad y mucha más concentración -inusual para ella hasta ese momento- que hace unos meses cuando había iniciado su tratamiento farmacológico para el trastorno que padecía desde su nacimiento: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Su nombre es Mónica Isabel, una encantadora y –muy- conversadora niña que actualmente tiene 13 años y que, con excelentes calificaciones, pasó a noveno de secundaria. Sigue padeciendo de TDAH, pero difícilmente se le puede notar, lo que certifica su orgullosa madre, Maritza (ambos nombres falsos para proteger identidades), que asegura que “lo peor del trastorno” ahora es una etapa afortunadamente superada.

¿De qué trata el TDAH?

Es importante aclarar las características de este trastorno, lo que ocurre en el cerebro de quienes la padecen y la importancia de diagnosticarlo a tiempo, a pesar de que es más común de lo que se piensa –entre el 3% y 5% de la población infantil mundial-.

En primer lugar, el cerebro en una persona con TDAH se ve afectado por ciertas diferencias en su desarrollo anatómico y metabólico, es decir, la “comunicación” entre neuronas se ve atrofiada, variando en diferentes grados según el caso, lo que afecta las áreas cerebrales que controlan la concentración y atención, el control ejecutivo y memoria de trabajo, principalmente.

Es así como la especialista en psicología infantil, María Laura Di Pillo, explicó que son tres síntomas específicos, falta de atención, hiperactividad e impulsividad;  que desembocarán en una serie de consecuencias que influyen en la conducta del niño.

Nuevo Día Investiga | No es “tremendo”, tiene TDAH

Psicólogo infantil, María Laura Di Pillo: “(Niños con TDAH) Son como un tanque lleno de agua (inteligencia) para regar una siembra lejana, pero la tubería (ATENCIÓN) tiene huecos y evita la concentración puesto que esa inteligencia se dispersa (distracción)”

Dijo que el trastorno puede presentarse en tres tipos o niveles: el combinado (déficit de atención e hiperactividad), otro donde prevalece la falta de atención sin presentar conductas hiperactivas (afecta la memoria y cuesta concentrarse), y el último de tipo hiperactivo e impulsivo (a pesar de tener capacidad de atención, muestra inquietud que sale de la norma).

Diagnóstico y características

Aseguró que la persona nace con la anomalía cerebral, pero suele diagnosticarse en la etapa preescolar o en primer grado, cuando inician los procesos cognitivos de aprendizaje (lecto-escritura) y niveles de atención sostenidos, procesos que al niño se le dificultan perceptiblemente en relación con el desempeño de sus compañeros. Allí se genera un estado de alarma en el maestro y los padres.

“Es notable la incapacidad para hacer actividades normales de la escuela, como tomar dictados, quedarse sentado copiando la pizarra, existe hiperactividad que sale de la norma. (…) El niño presenta una conducta que interrumpe el desarrollo normal de actividades cotidianas”, explicó Di Pillo.

Estas son sin duda las características en Mónica Isabel que alarmaron a su mamá, Maritza Carrasquero.

“El detonante fue la dificultad para la lectura, la niña estaba en preescolar y nos preocupamos un poco, pero en primer grado aún tenía problemas para concentrarse y leía solamente lo más básico, aunque la habilidad motora estaba muy desarrollada, era hiperactiva y hablaba mucho”, relató Carrasquero.

Inteligencia dispersa

Estos hechos obligaron a los padres de Mónica Isabel a llevarla a una terapista de lenguaje en primer lugar, donde les hicieron ver que la raíz del problema era la falta de concentración y comenzaron a trabajar en terapias para agilizar esta área.

“La terapista le hizo un examen de coeficiente intelectual y superaba los niveles de inteligencia, pero no se concentraba bien”, explicó Maritza.

La psicólogo infantil, María Laura Di Pillo, explicó que una de las características de estos niños es la gran inteligencia y creatividad que poseen, por lo que con la ayuda, orientación y herramientas adecuadas, pueden sobresalir en las áreas que más les interesan.

“Son como un tanque lleno de agua (inteligencia) para regar una siembra lejana, pero la tubería (atención) tiene huecos y evita la concentración puesto que esa inteligencia se dispersa (distracción)”, dijo la psicólogo para agregar la importancia de emplear técnicas didácticas para generar mucho interés en el niño y despertar su atención.

Equipo multidisciplinario en acción

La especialista en psicopedagogía, Jeannette Viloria, aseguró que para que un niño con TDAH reciba un tratamiento exitoso es necesario un equipo multidisciplinario que incluya su especialidad –para llevar a cabo programas pedagógicos que se adapten al caso-, un psicólogo infantil y un neurólogo que efectuará las pruebas cerebrales que diagnostiquen finalmente el trastorno a través de las reacciones neurológicas del paciente y, de ser necesario, administrar los fármacos correspondientes.

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Jeannette Viloria, especialista en psicopedagogía:“La principal herramienta es abrirse desde el amor y la paciencia para lograr la calidad de vida que se merece”

Viloria agregó que, además de los especialistas, se hace necesaria la disposición de los padres, maestros e incluso del niño, para formar parte del equipo y acatar las orientaciones de atención, estrategias psicopedagógicas y tratamiento que llevarán al infante a controlar los impulsos propios de la condición y dominar el trastorno en el futuro.

 

Alegó que el tratamiento y las estrategias varían de acuerdo a cada paciente para que armonicen con su caso y su entorno, por lo que deben ser estrictamente individualizadas.

La psicopedagoga facilitó una serie de características propias del TDAH que suelen presentarse en la escuela. Aseguró que si más de ocho puntos de esa conducta están presentes durante los últimos de seis meses, es razón de alarma para que acudan a la valoración del niño:

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Por su parte, la psicólogo Di Pillo habló de un necesario tratamiento psicológico que consiste en aportar herramientas didácticas a los padres para inculcarle disciplina al niño, además de exigirles la evitación de cualquier tipo de maltratos.

“Lo importante es que el niño comprenda que se puede relajar, auto conocer y comenzar a percibirse como un niño tranquilo, que analice las consecuencias de sus actos. Se le da un abordaje psicoterapéutico completo”, indicó.

Además, se recomienda una dieta muy baja en azúcar en la que también se eviten alimentos procesados, carbohidratos, harinas, gluten, cafeína y chocolate. Por el contrario, se recomiendan alimentos altos en grasas sanas, proteínas y omega.

Para la pequeña Mónica Isabel, las cosas se complicaron al llegar a segundo grado de primaria. Su madre comentaba cómo abundaban las notas en los cuadernos que indicaban “actividades incompletas”, escritos que se convirtieron en palabras de una maestra preocupada que alertó de la dificultad de la niña para leer, además de que hablaba mucho en clases.

“Me dijo que ‘Isa’ (nombre con el que se refieren a Mónica Isabel) nunca se atrevía a levantar la mano cuando solicitaban un alumno que leyera ante todos”, expresó Maritza.

Es por esto que la llevaron a un neurólogo, especialista que le hizo las pruebas y le diagnosticó TDAH, por lo que inició un tratamiento farmacológico que consistía en costosos estimulantes para acelerar la maduración cerebral, vitaminas y oxigenantes cerebrales.

“En aquel tiempo se podía”, comentó Maritza para referirse a la dificultad actual ante la crisis para conseguir los medicamentos –además de los excesivos precios-, hecho que suele obligar a las familias a viajar a otros estados o solicitar ayuda de familias en el extranjero.

No los etiquetes

“No es tremendo, es un trastorno que requiere atención especial”, manifestó la psicólogo Di Pillo al hablar de las graves consecuencias que se presentan si un niño no es tratado a tiempo. Existen casos –afortunadamente en minoría gracias a la información generada en la actualidad- en que los padres “subestiman” los síntomas y lo atribuyen a rasgos normales de la personalidad, por lo que ignoran cualquier tipo de tratamiento.

“La sociedad comienza a etiquetar erróneamente al niño de ‘malo’ o desobediente, lo que genera problemas de autoestima y cierta frustración. Si no se aborda a tiempo se pueden desarrollar problemas de conducta y comportamiento”, aseveró.

Para la psicopedagogo Jeannette Viloria, si el niño no recibe la atención profesional adecuada puede devenir un caos social, escolar y familiar alrededor del infante, quien al verse incapacitado, señalado y sin entender lo que le ocurre, caerá en frustración y en el peor de los casos no pueden alcanzar grados académicos superiores.

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La irresponsabilidad e ignorancia de la maestra de primer grado de Mónica Isabel la llevó a tildar a su alumna de “mala conducta”, según recordó su madre.

“La sentaba frente a la clase y la ponía ante sus compañeros como la burla, el ejemplo que no debían seguir”, dijo con grado de indignación para relatar cómo su hija se veía afectada por ataques de pánico y nerviosismo que en ocasiones dificultaban su respiración.

Grandes oportunidades de superación y éxito

Se ha demostrado que el TDAH es hereditario -80% de pacientes presentan familiares con el trastorno- y permanece durante toda la vida, pero también se recomienda un estricto cuidado prenatal para evitar que factores externos alteren la estructura neurológica del bebé.

A pesar de todo, es corregible, la mayoría supera el trastorno y disminuye sus síntomas al crecer, ya que esa mayoría se somete a tratamiento. La doctora Viloria, psicopedagogo, asegura un absoluto progreso del niño hasta llegar a ser excelentes profesionales. “La principal herramienta es abrirse desde el amor y la paciencia para lograr la calidad de vida que se merece”, expresó.

Tenía ya meses con su tratamiento para el TDAH. Mientras se concentraba en las letras de su libro de literatura y en los paisajes que estas plasmaban en su imaginación, Mónica Isabel escuchó la voz de su maestra de segundo grado que solicitaba un alumno para leer en voz alta. Sentía nervios, pero su entusiasmo y seguridad vencieron, lo que le hizo tomar valentía y alzar la mano provocando lágrimas de felicidad en la docente al ver en su alumna tal disposición por vez primera.

Las lágrimas de orgullo se reprodujeron en los ojos de Maritza al enterarse. Manifestó su felicidad al ver resultados tan positivos gracias al tratamiento que duró dos años aproximados, además del apoyo psicológico y psicopedagógico en conjunto con el soporte del papá y hermana mayor de Mónica.

Era el inicio de una vida exitosa para “Isa”, llena de excelentes calificaciones y los primeros puestos de su salón. Maritza Carrasquero contó cómo su hija superó sus expectativas. “Pensé que en bachillerato se le dificultaría con tantas materias”, expresó para manifestar alivio de haber estado equivocada y observar sobresalir a su –eso sí- extrovertida y conversadora -y un tanto inquieta-, pero muy saludable hija.


Fotos/José Sánchez

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