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Los embellecedores

agosto 10, 2018

Redactado por: Simón Petit

“Cada uno es como Dios le hizo y aún peor muchas veces”.

Miguel de Cervantes Saavedra


Hace algunos días, leí con interés que la Universidad de Pittsburgh había publicado una investigación que puede sacarle una sonrisa solo al conocer el motivo. Se trata de la publicación de 16 ensayos sobre pruebas a 1800 personas en EE.UU., para establecer y medir el comportamiento del sujeto en un acto social que probablemente no reviste de trascendencia pero si es importante, como es el sentir atracción por otra persona a través del consumo de las bebidas alcohólicas.

Según los investigadores, se buscaba conocer por qué la gente consume alcohol y cuáles son las consecuencias en el organismo, para ello se dividió el grupo donde a la mitad le dieron a consumir bebidas alcohólicas y a la otra mitad no, y esto para ver cómo era su actuación al mostrarle fotografías de distintas personas; pero el estudio reveló que dicho consumo aumenta la percepción de atracción a otras personas y esto se da, por lo general, cuando se consume en grupo. El estudio también confirma que la sociabilización mejora al consumir alcohol, es decir que nos sentimos más cómodos cuando nos encontramos rodeados de personas atractivas. De acuerdo con la universidad, falta el estudio interactivo que es hacerlo con personas reales y no con fotografías.

Ahora bien: eso es un cuento viejo, si me permiten el término. Ya uno sabe que si se toma unos cuantos tragos empieza a ver bonita hasta la suegra, como dice el chiste. Desde hace unos 9000 años el vino y el alcohol son estimulantes que en un principio estaban solo considerados para los gobernantes como, por ejemplo, la Reina de Saba de quien se dice se “echaba los palos” con el Rey Salomón en esas sesiones de terapia filosófica con la ya bien sabida y documentada biografía del rey sobre su sabiduría y que, según el Kebra Nagast (libro sagrado de la iglesia ortodoxa Etíope), de esos encuentros nació el hijo de la reina llamado Menelik I gracias a la sociabilización con una bebida similar a la granadina.

Pero algo más interesante sucedió con el primer milagro de Jesús, nuestro Señor. El convertir seis tinajas de agua en vino fue la demostración de que en Caná la fiesta estaba bien buena y hacía falta más estimulo para que la gente siguiera celebrando el amor, como dice Galeano. Lo cual nos indica que como el mismo Jesús le dijo a María -de acuerdo con Juan 2:1-11- “Mujer, ¿qué nos va a mí y a ti? Todavía no ha llegado mi hora” En otras palabras vamos a alabar la vida que pa’ luego es tarde.

Por otro lado,  hay una publicación de la Universidad Estatal de Washington en conjunto con la Universidad de Harvard, donde informan que acaban de descubrir que una o dos copas de vino antes de dormir, ayuda a rebajar de peso, y esto porque en los estudios que le hicieron al vino en su clasificación por edad, color, azúcar residual y grado alcohólico, existe una sustancia llamada Resveratrol, que entre otras propiedades es un antienvejecimiento y también tiene como encargo recolectar grasa del cuerpo para adquirir más grasa y desecharla a través de la orina y las heces. Además previene un 70% del riesgo de obesidad y mejora la circulación arterial que es la que regula el funcionamiento del corazón.

La Universidad de Dinamarca también avala el estudio porque ellos también suman como aporte el hecho de que el vino en las mujeres, ayuda a reducir el talle de la cintura. Así pues, que la tendencia, “quieras o no”, como dice Rasputia, en este momento es a consumir bebidas alcohólicas, no sin dejar como advertencia que su consumo en exceso es dañino para la salud. El detalle es que mientras más disfrutas, más quieres seguir libando, hasta que llega la fase de la rigidez cadavérica que es cuando te quedas tieso en la mesa sin decir una palabra o sencillamente te duermes sobre ella.

Hay un antiguo proverbio en lengua de los Sumerio que reza: La cerveza está bien, lo que está mal es el camino. Mi compadre Guillo Mora dice otro que hace juego con el título de este trabajo y que también es un refrán colombiano: “Después de cinco, todas están buenas”.   

 

Victoria efectiva


Foto/ Cortesía

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