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Nuevo Día Investiga | Principales fallas del aseo urbano en Carirubana

agosto 22, 2018

María Pulgar

Redactado por: María José Pulgar

La cultura de reciclaje y clasificación es el sueño de todo municipio para lograr una integral gestión de residuos sólidos, pero en el caso de Carirubana —que refleja la situación de todo el país—, las autoridades manifestaron la necesidad de superar obstáculos más realistas en primer lugar, como la falta de unidades compactadoras y activar —finalmente— el hasta ahora frustrado relleno sanitario de Tiguadare.


Mientras que Punto Fijo se sumerge en basura y contaminación con hasta tres meses de acumulación, las comunidades se preguntan si aún existe un ente encargado de mantener limpias las calles o también “el aseo” se sumó a la diáspora venezolana.

Luego de la información suministrada por la Oficina Municipal de Ambiente (OMA) sobre los esfuerzos mínimos de reciclaje que se efectúan en Carirubana, aún quedan interrogantes sobre las otras causas que rodean la problemática del aseo urbano en la jurisdicción, puesto que, más allá de pintarse un panorama casi utópico y lejano de reciclaje en contraste con la situación crítica y cultural de todo el país, el pueblo espera soluciones concretas y a corto plazo, que aseguren mejorar su calidad de vida.

En búsqueda de respuestas, el equipo de investigación de Nuevo Día se dirigió hacia los legalmente responsables de gestionar los residuos sólidos en el municipio Carirubana.

Generación ha mermado hasta 40%

El economista y director de la alcaldía de Carirubana, Argenis Loaiza, aseguró que el problema no radica en la cantidad de residuos sólidos generados por la ciudadanía; de hecho, alegó que desde el año 2012 ha mermado la generación entre 30% y 40% por diversos factores relacionados con la situación país, como la capacidad de compra que se ha visto disminuida a causa de la crisis económica que se vive.

“No tenemos la misma generación de 2012. Ya en los supermercados no siempre dan bolsas, ahora muchos productos los venden con otro tipo de envases y la gente consume menos, es una realidad”, explicó Loaiza.

Falta de unidades compactadoras

Entonces el problema no es la generación —a pesar de ser el municipio paraguanero que más produce desechos sólidos—. Según el economista, de toda la cadena de gestión de residuos sólidos, el que impacta directamente a las comunidades y presenta actualmente mayores inconvenientes es la recolección, lo que explica la acumulación de bolsas de basura en cada esquina de la ciudad, que se traduce en falta de unidades compactadoras como un problema que se ha agravado este año.

Informó que el Instituto Municipal de Aseo Urbano (Imaseo) contó hasta julio con 3 unidades compactadoras operativas paulatinamente de las 28 que tienen en total —que nunca han estado todas en funcionamiento a la vez , según anunció. A esto se le suman 2 camiones pequeños que colaboraron con la labor de aseo urbano.

“Estamos en una revisión de la flota de Imaseo, la mayoría está en proceso de recuperación por inoperatividad”, reveló la autoridad para aseverar luego que estos cinco vehículos no eran suficientes para cubrir la limpieza de todo el municipio, por lo que presentaban problemas para cumplir con el cronograma del servicio.

Esperan llegar a 14 unidades antes de finalizar el año

No obstante, aseguró que con un trabajo arduo ha mejorado el servicio las últimas semanas. “Hace mes y medio contábamos solamente con una unidad”, expresó. En este sentido, dio a conocer que el ministerio de Ecosocialismo repotenció tres unidades más, las mismas que el gobernador del estado Falcón, Víctor Clark, presentó durante su visita al sector Carirubana en conjunto con un plan de mejora de servicios públicos en Paraguaná.

“Serían seis unidades compactadoras y dos camiones con los que se comenzaría a efectuar un plan metodológico y sistemático de recolección de basura”, indicó Loaiza para agregar que también lograrían cumplir con el cronograma establecido si todos los vehículos trabajan a su máxima capacidad por la regulación —y no funcionamiento óptimo— del servicio.

Esperan que progresivamente se incorporen más unidades hasta llegar a las 12 o 14 operativas antes de finalizar el año, una meta que superaría el trabajo promedio de la institución los últimos 2 años, es decir, entre 6 y 8 unidades con las que se ha logrado contar a la vez.

“Hemos llegado a tener 17 unidades, cada una con su ruta y periodo de descanso para el mantenimiento correspondiente, ese el número ideal para cubrir toda la municipalidad”, comentó el director de la alcaldía.

Inflación y morosidad dificultan recolección de basura

La razón de que los vehículos de recolección en Imaseo presenten constantes fallas se debe, a juicio de las autoridades, a la denominada por ellos “guerra económica” que convierte cada vez más inalcanzables los precios de insumos y repuestos necesarios para mantener operativas las unidades; a esto se suma la incapacidad de autosustentabilidad del servicio a causa de la notable morosidad —que alcanza 90%— del pago.

El alcalde Alcides Goitía presentó este año cifras que evidencian la falta de conciencia ciudadana hacia el cumplimiento puntual del pago del servicio, sin embargo, Loaiza recordó que para ello se aprobó este año la ordenanza que establece una Unidad de Cálculo Aritmético Municipal (UCAM) con la finalidad de ajustar tarifas como la del servicio del aseo basado en el valor de esa unidad.

El concejal de Carirubana, Jairo Morles se encargó de presentar ante los medios la ordenanza municipal. FOTO: Yohan Gomez

Al principio fue denunciada la ordenanza por la dirección regional del partido Primero Justicia (PJ) y su dirigente municipal —y también concejal de CarirubanaJorge Luis Ruiz, puesto que rechazaba la medida como una Unidad Tributaria (UT) municipal —nombre inicial del proyecto— que pasaba por encima de la UT nacional, hecho que consideró una ilegalidad.

El nombre del proyecto fue cambiado a Ucam y el edil siguió estando en desacuerdo por advertir que los cobros de las tarifas —comentó— serían injustamente elevados, además de responsabilizar de la deficiencia del aseo a la falta de administración eficaz del Imaseo y la negligencia gubernamental.

Pero la medida de cálculo fue aplicada y al parecer con buenos resultados. Así lo aseguró el director de la alcaldía cuando dijo que luego de que la Ucam entrara en vigencia en mayo del presente año, se aumentó la cuota del servicio de 600 a 16.000 bolívares, lo que mejoró considerablemente los ingresos de Imaseo, pero siguen siendo insuficientes para la compra de repuestos.

“Un caucho cuesta 1.300 millones de bolívares, con estas tarifas sigue siendo inalcanzable. Se cobra toda la morosidad, que está en 90%, y aun no se cubre el precio de un caucho”, aseveró, por lo que se ha propuesto hacer una revisión trimestral y sincerar las cuotas para que no sean “tragadas” por la galopante inflación.

Darán preferencia a quienes paguen el aseo

No basta con aumentar el valor de las cuotas, es necesario crear estrategias para hacerlas cumplir, por lo que se ha propuesto incursionar en el enlace de los pagos con el servicio. Loaiza aclaró que por tratarse de la salud y sanidad de la ciudadanía, no pueden dejar de prestar el servicio, sin embargo, anunció que comenzarán a dar preferencia a aquellas comunidades que estén al día con sus pagos y demorar el saneamiento en las zonas morosas.

“La gran morosidad obliga a tomar estas acciones”, expresó el también economista.

También mencionó el programa Juntos Lo Hacemos Mejor como proyecto que se ha emprendido en la alcaldía para involucrar a las comunidades en el saneamiento de calles pertenecientes al sector que les corresponde.

La alcaldía de Carirubana ha emprendido el programa Juntos Lo Hacemos Mejor que consiste en trabajar con las comunidades y dividirse en cuadrillas por el saneamiento de la ciudad.

“Vamos a una segunda etapa para limpiar terrenos enmontados y ayudar a disminuir la inseguridad en estas áreas. (…) Haremos el llamado a los propietarios para que se aboquen a la limpieza; de lo contrario, se les aplicarán sanciones respectivas, de uno a cinco veces el valor de la limpieza del terreno”, advirtió.

El director de la alcaldía consideró que el servicio de aseo urbano debería mejorar luego de aplicarse satisfactoriamente lo anteriormente planteado, no obstante, recordó que las acciones buscan normalizar solamente la recolección de la basura, pero no es el único eslabón defectuoso en la península, ya que aunque no existe un tratamiento y aprovechamiento de los residuos en Carirubana, todo desecho tiene una disposición final.

“También hay que revisar dónde estamos almacenando esos residuos luego de recolectarlos”, recordó Loaiza para referirse al siguiente paso en el que han trabajado, cuyos avances se han retardado más de lo debido,

Tiguadare: frustrado relleno sanitario en proceso

Era octubre de 2015 cuando fue finalmente inaugurado el relleno sanitario de Tiguadare, un proyecto cuya inversión fue de 55 millones de bolívares para que, por medio de un pacto de mancomunidad entre los tres municipios de la península, le garantizaran a la ciudadanía un espacio donde se almacenarían sus residuos eficazmente y sin atentar contra el medio ambiente. Era la solución definitiva y moderna al problema de aseo en Paraguaná, beneficiando a una población generadora de 371 toneladas diarias de basura.

Fue un acto de carácter nacional al que asistieron autoridades como el ministro de Ecosocialismo para entonces, Guillermo Barreto; la gobernadora del estado para la fecha, Stella Lugo, y el para entonces candidato a las parlamentarias nacionales que se celebrarían en diciembre del mismo año, Víctor Clark, quienes informaron que la capacidad de almacenamiento sería de 180.000 toneladas por los próximos 5 u 8 años.

“A partir de ahora se eliminan los vertederos de basura a cielo abierto”, anunció con emoción la mandataria regional, Stella Lugo, pero casi tres años han transcurrido y el relleno sanitario no ha iniciado sus funciones. Tiguadare sigue siendo hogar del único vertedero “legal” que posee la península, destino de la mayoría de los residuos que allí se generan, además del resto de basureros que hacen presencia en distintos puntos de la ciudad.

El jefe de la Oficina Municipal de Ambiente (OMA), Rafael Mora, aclaró que los vertederos son aquellos sitios comunes donde se almacena la basura a cielo abierto sin ningún control, lo que genera severas consecuencias de contaminación, quema, insalubridad y delincuencia. Por su parte, agregó que en los rellenos sanitarios se les da tratamiento a los residuos para su disposición final sin agredir el medio ambiente a través de la compactación de los residuos y cubrir los desechos con capas de tierra.

 

“Si el relleno funcionara, sería extraordinario, generaría muchos empleos, pero hasta la actualidad no ha funcionado por diversos factores”, señaló Mora.

Antes de que termine el año podría estar listo Tiguadare

A pesar de que aclaró que el relleno sanitario es responsabilidad de la gobernación, el director de la alcaldía de Carirubana informó que actualmente se trabaja en llegar a acuerdos comunes para reanudar —o iniciar finalmente— las operaciones del relleno sanitario Tiguadare antes de finalizar el año.

Explicó que en 2015 estaba listo, pero luego se presentaron cambios de dirección en el ministerio de Ecosocialismo, además de otros detalles técnicos y consecuencias del vandalismo hacia las instalaciones de Tiguadare, hechos que incidieron directamente en el retraso de su arranque.

Argenis Loaiza, director de la alcaldía de Carirubana:“Si se pone en funcionamiento el relleno sanitario y no se clasifica antes, se enterraría toda la basura sin sacarle provecho”. Foto/Iván Martínez

Dio a conocer las condiciones actuales de la obra al manifestar que faltan dos camiones volteo para el material de relleno, un camión cisterna, también presenta maquinaria inoperativa como la retroexcavadora en proceso de recuperación, además de “otra serie de acciones por parte del ministerio de Ecosocialismo en los que se está trabajando”, indicó sin mayores detalles.

Añadió como factor que no puede pasar por alto: “Si se pone en funcionamiento el relleno sanitario y no se clasifica antes, se enterraría toda la basura sin sacarle provecho”.

La basura es dinero

Así lo afirmó Loaiza para referirse a la innegable importancia de plantearse la meta de crear una verdadera cultura de clasificación de residuos sólidos al momento de su origen, es decir, desde cada hogar, además de también facilitar las rutas destinadas a recolectar esta separación de compuestos para su posterior tratamiento y aprovechamiento.

“No esperemos a que se generen programas de reciclaje para ir clasificando, hay empresas actualmente que trabajan con eso, reciclan plástico, por ejemplo”, dijo para explicar que este norte de reciclaje es una responsabilidad compartida, puesto que los entes del Estado deben trabajar paralelamente en la creación de rutas para este tipo de gestión.

Con respecto a la generación de residuos orgánicos, recomendó utilizarlos para efectuar compostaje y generar abono.

“¡Hacia allá vamos! (…) Si todo esto se hiciera así y se pusiera en práctica como parte de la cotidianidad, haría falta una mínima recolección y se generarían ingresos a la vez. La basura es dinero”, puntualizó.


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