Sucesos

Escuela básica Creolandia es fuertemente atacada por el vandalismo

A la escuela solo le quedan las mesas, sillas, escritorios y pizarrones, ya que en uno de los hurtos acabaron hasta con la sala de computación y las máquinas que no se pudieron llevar las dañaron con punzones.


Más de 30 hurtos registra la escuela básica Creolandia, ubicada en el municipio Los Taques. Los amigos de lo ajeno han cargado con todo a su paso, pero también han causado grandes destrozos; el último fue durante este fin de semana, cuando dejaron heces regadas por los salones y hasta cargaron con todos los candados.

Nelson Gil, subdirector de la institución, comentó que se robaron el candado del portón, que extrañamente lo abrieron y se lo llevaron; destrozaron todo el material escolar que tenían las maestras en los estantes, así como los trabajos hechos por los niños y hasta dañaron las sillas y mesas y cargaron con unas cuantas.

 Actualmente la institución cuenta con 517 estudiantes de primero a sexto grado; a pesar de que casi todos son habitantes de la comunidad, no hay dolientes de la escuela. “Aquí se meten casi a diario para cargar el agua que trae el cisterna debido a la crisis que sufre la península de Paraguaná y que no debería afectar las clases”, rechazó.

 

Nelson Gil: “No hay puerta que aseguremos porque igual la rompen”. Foto: Yohan Gómez.

Para cumplir con su objetivo, rompen el candado de la puerta que da acceso al depósito de agua y cargan con el vital líquido diario. “No hay puerta que aseguremos porque igual la rompen. Es el agua que usamos para cocinar y no sabemos qué pipotes meten para robarse el agua”, dijo.

Por este lunes, se suspendieron las clases debido a la situación de las lluvias y el desastre que hicieron en los salones. Por otro lado, comentó que la comida del Sistema de Alimentación Escolar se ha salvado, ya que es resguardada en otro lugar y se lleva a la escuela lo que se va a cocinar diariamente.

Aunque han enviado cartas a los distintos organismos competentes, la respuesta siempre ha sido que la comunidad apoye con el resguardo de la institución, “pero aquí nadie ve ni sabe nada”, asegura el profesor.

Dijo que, de su parte, solo queda informar a las autoridades competentes para ver si se mejora el resguardo de la escuela, pero reponer la seguridad que tenía la institución es imposible, debido a que un candado cuesta mucho dinero que no tienen.

 

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Irene Revilla

Amo el chocolate

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