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OPINIóN

Actitudes en el inicio de 2019, por Bartolomé Finizola Celli

enero 10, 2019

Redactado por: Bartolomé Finizola Celli

El antídoto para la desesperanza es asumir una actitud empática con propósitos trascendentes… trate de ser empático ante las circunstancias que conforman nuestra cotidianidad.


Al final e inicio de un ciclo, es conveniente hacer un alto para observar, describir y analizar la situación, estudiar el pasado y presente, visualizar el futuro y realizar el plan de acción personal, familiar e institucional, tomando en cuenta las circunstancias locales, nacionales e internacionales.

En este orden de ideas, el alcance de este artículo se refiere al presente y al ámbito nacional, mencionando algunas piezas del rompecabezas cuya existencia es aceptada por casi toda la población, aunque haya diferencias de opinión en relación a sus causas, pero en general hay consenso que Venezuela vive una compleja situación socioeconómica caracterizada por disminución de la producción petrolera y del PIB, hiperinflación sin precedentes en la historia nacional, desabastecimiento cíclico que incluye sectores vitales como medicamentos y alimentos; deterioro de los servicios básicos como luz, agua y gas; transporte público deficiente e insuficiente, disminución de fuentes de trabajo formal y aumento de hechos violentos.

Ante este panorama lleno de incertidumbre, con la cotidianidad difícil, se encuentra la población confundida que asumen diferentes actitudes y comportamientos que puede clasificarse de la siguiente forma: apatía, antipatía, simpatía y empatía. El lector se puede ubicar con la que más se identifique.

Desde el punto de vista etimológico, “patía” deriva del griego “pathos” y significa emoción o sentimiento. Apatía significa sin sentimiento o emoción.

El individuo apático no se identifica con la solución del problema ajeno.

Es frecuente que el apático ante un hecho específico, generalice y sea apático ante todo, incluso en los aspectos que dependen de sí mismo, de tal forma que es un crítico permanente que puede incluso ser agresivo ante personas que no son apáticas, por el hecho de no coincidir con su actitud.

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En las personas con predominio de la “antipatía”, derivada del griego “anti”, opuesto o contrario, predomina la agresividad e intolerancia, incluso con actitudes violentas y agresivas por trivialidades.

Otro grupo asume la actitud de “simpatía”. Sym derivado del griego, “con o unión”.

Ocurre cuando el sentimiento del prójimo, lo asumen como propio, aunque no resuelvan el problema. Esta posición es noble, pero a veces es frustrante y puede conducir a la apatía, por no poder lograr el objetivo que se pretendía.

Finalmente, la conducta de “empatía” derivado también del griego “in” para adentro y “pathos”como ya se mencionó, emoción o sentimiento.

El empático, además de padecer con el prójimo, asume un compromiso con la solución del problema, o sea, se pone en el lugar del otro para ayudarlo. Su conducta es más eficiente y su objetivo es la solución del problema.

La apatía, la antipatía y la simpatía, conducen frecuentemente a la desesperanza.

La actitud empática está vinculada a la presencia de un propósito, con la determinación firme de hacer algo.

Mientras el propósito sea más trascendente habrá menos desesperanza y más esperanza.

Cuando el propósito es importante, aunque su alcance sea una sola persona, el sacrificio puede ser grande para lograr el propósito, pero siempre habrá esperanza, de tal forma que el antídoto para la desesperanza es asumir una actitud empática con propósitos trascendentes.

En este inicio del año 2019, independientemente de su posición política, económica, religiosa o social, trate de ser empático ante las circunstancias que conforman nuestra cotidianidad. Defina sus propósitos y mientras éstos sean más trascendentes, más soportará las dificultades y tendrá más esperanza para construir y disfrutar de un mundo mejor.


Foto/ Cortesía

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