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OPINIóN

Conciben; pero no paren… por Alejandro Angulo Fontiveros

enero 10, 2019

Redactado por: Alejandro Angulo Fontiveros

Los inteligentes dialogan antes de guerrear y los brutos después de la mortandad…


El alborear un nuevo año es ocasión de que la gran mayoría haga planes que no cumplen: falta fuerza de voluntad y constancia. Soñar es más fácil que hacer y por eso todos los comienzos son promisorios. Suelen celebrarse y buen ejemplo el reciente inicio de año, ya mucho menos ruidoso —afortunadamente— mas sí copioso en licor excesivo y en lágrimas de algunos emocionados sin razón ni control, al igual que algunos que gritan, saltan e incurren en temeridades de todo tipo. Empero, aquellos planes se frustran porque lo constante es la inconstancia: “Conciben; pero no paren”.

El colmo es tener constancia para no tenerla. Las personalidades débiles se caracterizan y claudican por su verbosidad excesiva o verborragia.

Las fuertes espuman con acciones cumplidas y, aquilatándose en la firmeza, forjan en pruebas las palabras.

na magnífica frase latina exalta la constancia y el no negarse a sí propio: “Sibi constare”.

El flamante 2019 es propicio a un balance de resultados y a la indefectible reflexión del gobierno y de la oposición.

Contra la criminalidad ha sido muy buena medida el que menudeen las alcabalas móviles, lo cual dificulta los secuestros. Roxin, el más grande criminalista vivo del mundo, ha escrito que Munich es la ciudad más segura de Alemania porque es la que cuenta con mayor presencia policial.

Sin embargo, las denominadas “Zonas de paz” constituyen una situación muy negativa, principiando porque ¡allí no puede entrar la Policía! Esta desviación es inaudita, pues no existe en ninguna parte del orbe y creo que en la Historia no se ha visto o no se tienen noticias de semejante anomalía.

Otras situaciones también denuncian graves irregularidades, como el que en las cárceles se permitan frecuentes y grandes francachelas al extremo de que, en algunas partes, se hagan extensas colas o hileras de personas para acceder a tamaño relajo.

Los presos (“privados de libertad” los llaman ahora, para dar una carga semántica de quitarla por fuerza o despojar a inocentes de tan esencial derecho) deben ser bien tratados y máxime en su alimentación, salud, derecho a la defensa y visitas; pero las cárceles no son hoteles y “todo exceso es vicioso”…

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La ciencia de la Economía tiene como axiomático que las desmedidas alzas del salario disparan o potencian la inflación.

En Inglaterra, en los 70, para combatir la inflación, el gobierno Laborista o “de los trabajadores”, congeló los salarios por un año ¡y lo aceptaron los sindicatos ingleses! Se recuperó pronto la Economía.

En mi artículo “Le faltó pueblo” (en El Universal del 13 de diciembre de 2018) reproduje a la letra un comentario del ilustre Uslar Pietri al respecto.

Sin embargo, el Gobierno persiste en ello y en la emisión de dinero inorgánico, que también es rechazado por la Economía por contribuir a la inflación.

La ciencia de la Demografía advirtió hace mucho la calamidad de que una población crezca sin planificación y, sobre todo, de forma desmesurada hasta ser una explosión demográfica.

Aquí hace décadas no hay recursos para tánta gente y mientras la clase pudiente controla su natalidad, el sector más necesitado se reproduce de manera prolífica e insensata porque no tiene cómo mantener ni educar cabalmente a sus hijos.

Frente a este desfase poblacional tan grave (que ahondó supremamente la falta de subsistencias salutíferas y alimentarias) no reaccionó el Gobierno con una correcta política de planificación familiar y, aunque parezca increíble, coronó su insólita política natalista ¡con premios en dinero a quienes tengan hijos!

No hay educación sexual ni planificación familiar y tal ocasiona que el aborto se use como control de la natalidad por quienes hubieran podido impedir la procreación.

Un embarazo indeseado no puede justificar el que se prive a una mujer para siempre de buscar su felicidad personal: después del nacimiento se contrae con los hijos una responsabilidad eminente e irrenunciable y son derechos fundamentales el poder determinar si y cuántos hijos quiere tener.

Los más culpables de que se dé ese mal necesario llamado aborto son los que se oponen ferozmente a cualquier forma de control de la natalidad, por considerarlo un pecado gravísimo: incluso para ser consecuentes con sus ideas deberían proponer el encarcelar a las mujeres que tomen la píldora “del día siguiente” pues al impedir la anidación del cigoto en el útero, funciona como un abortivo.

El aborto clandestino es hoy harto frecuente y aumenta en todos los países que no lo han legalizado, como Venezuela, que prefiere mantenerse en el obscurantismo jurídico en esta materia.

Hay denuncias al respecto: si una sola fuera cierta, ya es grave.

Es necesario que los cuerpos policiales acaten las decisiones del Poder Judicial en general y en particular para la liberación de presos. Es el sabio principio de la separación de Poderes.

Y la oposición debe recordar que todos sus éxitos han sido por la vía electoral; y meditar con inteligencia para un entendimiento en aras de su patria.


Foto/ Cortesía

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