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Asesinan en Tucacas a sobreviviente de masacre

enero 22, 2019

Gerardo Morón Sánchez

La familia Soto Piña cayó nuevamente en desgracia con el asesinato de Randy Antonio, a quien en mayo del 2007 le mataron al papá, dos hermanas y un cuñado, masacre durante la cual resultó herido junto a su madre y otro hermano.


Randy tenía 21 años cuando se le escapó a la muerte segura. Aquella noche del miércoles 2 de mayo del 2007, descansaba en una de las habitaciones de la casa 14 ubicada en la calle principal del sector Federico Eckouth cuando cuatro encapuchados derribaron la puerta y entraron armados con pistolas Glock y subametralladoras. Venían a vengar a José Luis González Guevara, mecánico náutico asesinado días antes en Tucacas.

Los encapuchados, entre quienes se encontraban dos inspectores del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), entraron dispuestos a exterminar a toda la familia Piña Soto, entre quienes suponían al homicida de su familiar, el mecánico náutico.

Masacre dio qué hablar

Así, iniciaron lo que terminó como una de las masacres del estado Falcón y el país de ese año, acontecimiento que llegaría a instancias internacionales como uno de los casos de violaciones al derecho a la vida.

Producto de siete disparos murió Jesús Eduardo Millán García, de 22 años; de un disparo en el ojo Ángel Alberto Soto Cumare, de 59 años, y sus dos hijas: Ana Florimar Soto Piña, de 30 años, a consecuencia de dos disparos y Aurimar del Valle Soto Piña, de 24 años, de disparos en la región intercostal y hombro.

Adelaida María Piña Leal, de 59 años, quien se tiró al piso y le imploraba a Dios y el ánima de su hermano salir con vida, recibió un disparo rasante, igual que su otro hijo Randy Antonio Piña Soto, de 21 años. Otro hijo, Alexander Soto Piña, de 33 años, terminó con traumatismo craneal a consecuencia de un golpe.

Adelaida, que estaba en la cocina, fue conducida al cuarto para ser testigo del homicidio de su esposo, pero presenció también el de una de sus hijas que se corrió a ayudarlo cuando cayó al suelo.

Los encapuchados se vieron forzados a huir después de quedarse sin municiones y que una de las armas se encasquillara.

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No obstante, volvieron al término de unos minutos a liquidar a los sobrevivientes, pero ya la los vecinos estaban en torno a la casa 14 que corrieron despavoridos ante una nueva ráfaga de disparos que buscaban ahuyentarlos para entrar, lo que no lograron.

Entre encapuchados dos CICPC

Randy Antonio Piña Soto fue uno de los sobrevivientes de la masacre que le costó la vida a su padre, dos hermanas y un cuñado.

La Fiscalía Superior del Ministerio Público comisionó a los representantes de las Fiscalía Quinta y Decimosexta a investigar el caso teniendo en cuenta, por testimonio de sobrevivientes, que estaban incursos dos funcionarios del CICPC.

De acuerdo a nota judicial del 3 de septiembre del 2007, la Corte de Apelaciones del estado Falcón ordenó la aprehensión del inspector Linares Alcántara del CICPC, subdelegación Carabobo, revocando la medida cautelar de la que gozaba de presentación cada 30 días y prohibición de salida del país.

El 26 de febrero del siguiente año, el Ministerio Público acusó a Linares de los delitos de homicidio calificado con alevosía en grado de complicidad correspectiva en cuanto a Ángel Soto, Jesús Millán y las hermanas Soto.

Asimismo, lesiones intencionales leves en grado de complicidad correspectiva y homicidio en grado de frustración en perjuicio de Adela Piña y los hermanos Alexander y Randy Soto Piña, indica el boletín.

La misma nota judicial resumía que el 2 de mayo el inspector Linares Alcántara y el inspector Luis Eduardo González Guevara, llegaron al barrio Federico Eckouth y dispararon de manera indiscriminada contra la familia Soto Piña y el grupo que lo acompañaba. Hubo cuatro muertos y tres heridos.

A los días de este hecho, el inspector González Guevara murió en Barquisimeto al enfrentarse a comisión policiales durante la ejecución de un robo a mano armada.

El rumbo delictivo de Randy

Randy Antonio Piña Soto, sobreviviente de la masacre, fue detenido en el año 2012 por tráfico de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en la modalidad de transporte, según consta en el expediente IP01-X-2012-000106.

Pasó un tiempo tras las rejas, hasta ser de nuevo detenido, esta vez el 13 de julio del 2013.

Lo detuvo una comisión de la subdelegación Tucacas del CICPCtras un allanamiento autorizado por el Juzgado Segundo de Control de Tucacas, según oficio 2C0-49-2013.

El comisario Alexis Morles, identificó a Randy con el alias de “el Pompe” y lo señaló de ser el cabecilla de la banda que era desarticulada.

Asesinan en Tucacas a sobreviviente de masacre

En julio del 2013, Randy fue detenido junto a siete personas más acusados de integrar una banda que él liderada. Foto/ Cortesía CICPC

Junto a Randy detuvieron a cuatro hombres más y tres mujeres, señalados de conformar una banda vinculada al tráfico de droga, robos, hurtos de vehículos, porte ilícito de arma de fuego, resistencia a la autoridad y aprovechamiento de objetos provenientes del delito.

Al momento del arresto les incautaron evidencias que corroboraban estar detrás de estos delitos.

Ese es el último arresto que de Randy figura en registros de judiciales, por los cuales había sido recluido en el Centro Penitenciario de la Región Oriental El Dorado, también llamada las Colonias Móviles de El Dorado, en el estado Bolívar.

De ahí salió en libertad hace cerca de un mes, por lo que regresó a su natal barrio en Tucacas.

La muerte de Randy

Randy Antonio convino en reunirse ayer lunes con un delincuente, alias “Babo”, quien estuvo preso por robo en el Centro de Coordinación Policial 3, vía Las Lapas.

Se dice que entre cuento y cuento, se empinaban la botella, hasta que la amistad acabó a eso de las nueve de la noche.

Por alguna diferencia, “Babo” esgrimió una escopeta y sin vacilar, la accionó contra Randy.

El hecho tuvo lugar en la misma casa donde se consumó la masacre hace casi 12 años.

La descarga de proyectiles múltiples en el tórax, cráneo y mandíbula derribó al piso a Randy, a quien familiares llevaron con la urgencia del caso a la emergencia del Hospital Doctor Lino Arévalo donde ingresó sin signos vitales.

Como ajuste de cuentas es manejado el homicidio de Randy Soto Piña.


Foto principal/ Cortesía

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, especializado en la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".