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6 de febrero: Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina

febrero 6, 2019

Anailys Vargas

Redactado por: Un.org

Esta práctica se concentra en 29 países de África y de Oriente Medio, sin embargo, se trata de un problema universal y es una práctica común en algunos países asiáticos, algunas comunidades indígenas de Latinoamérica y  poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.


La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en alterar o dañar los órganos genitales femeninos por razones que nada tienen que ver con decisiones médicas. Está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas.

Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada y constituye una forma extrema de discriminación contra mujeres y niñas.

Esta práctica viola sus derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometidas a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

Esta práctica se concentra en 29 países de África y de Oriente Medio, sin embargo, se trata de un problema universal y es una práctica común en algunos países asiáticos como la India, Indonesia, Iraq y Paquistán, así como entre algunas comunidades indígenas de Latinoamérica, como la de Emberá en Colombia.

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Asimismo, persiste en las poblaciones emigrantes que viven en Europa Occidental, en Norte América, Australia y Nueva Zelanda.

El 20 de diciembre de 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Resolución A/RES/67/146, en la cual exhorta a los Estados, al sistema de la ONU, a la sociedad civil y a todas las partes implicadas a seguir observando el 6 de febrero como el Día Internacional de la Tolerancia Cero contra la Mutilación Genital Femenina y a aprovechar la ocasión para mejorar las campañas de sensibilización y tomar medidas concretas contra esta práctica.

Acabar con la mutilación genital femenina

En julio de 2018, el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Gutérres, realizó el informe “Intensificación de los esfuerzos mundiales para la eliminación de la mutilación genital femenina”, donde se especifica que los esfuerzos para acabar con esta práctica deben dirigirse a los grupos de mujeres y niñas que corren mayor riesgo, en particular las que sufren formas múltiples de discriminación, como las mujeres refugiadas y migrantes, las mujeres que viven en comunidades rurales y remotas y las niñas pequeñas, con el objetivo de no dejar a nadie atrás.

Del mismo modo, los principios de la universalidad y el respeto de los derechos humanos sobre los cuales se sustenta la Agenda 2030 exigen que las partes interesadas hagan frente a esta práctica, independientemente de las circunstancias individuales, las normas culturales y sociales imperantes, o el país de origen o destino.

El Fondo de Población (UNFPA) y el Fondo para la Infancia (Unicef) de las Naciones Unidas llevan a cabo conjuntamente el mayor programa mundial para acelerar la eliminación de la mutilación genital femenina y paliar sus consecuencias. El programa se centra actualmente en 17 países de África y es, además, compatible con las iniciativas regionales y globales.

El Fondo de Población colabora con gobiernos, socios y otras agencias de la ONU para hacer lograr varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (en particular, el Objetivo 3 sobre la salud, el 4 sobre la educación y el 5 sobre la igualdad de género) y contribuye de distintas maneras en tratar de alcanzar otros muchos de los objetivos.

Procedimientos

La mutilación genital femenina se clasifica en cuatro tipos principales:

-Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).

-Excisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.

-Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.

-Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

Población en riesgo

Los procedimientos de MGF se practican en la mayoría de los casos en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años, y ocasionalmente en la edad adulta. En África, cada año unos tres millones de niñas corren el riesgo de sufrir MGF.

En el mundo hay unos 140 millones de mujeres y niñas que sufren las consecuencias de la MGF. Se calcula que en África se han sometido a MGF aproximadamente 92 millones de niñas de 10 años o más.

Estas prácticas son más frecuentes en las regiones occidental, oriental y nororiental de África, en algunos países de Asia y del Oriente Medio.

Causas culturales, religiosas y sociales

Las causas de la MGF consisten en una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales existentes familiares y comunitarios.

-Cuando es una convención social, la práctica tiende a perpetuarse por la presión social a adaptarse a lo que hacen los demás y a lo que se ha venido haciendo tradicionalmente.

-La MGF se considera a menudo parte necesaria de la buena crianza de la niña y una forma de prepararla para la vida adulta y el matrimonio.

-La MGF suele estar motivada por creencias acerca de lo que se considera como un comportamiento sexual adecuado y se vincula con la virginidad prematrimonial y la fidelidad matrimonial. En muchas comunidades se considera que la MGF reduce la libido femenina, ayudando a la mujer a resistirse a los actos sexuales “ilícitos”. Por ejemplo, cuando se estrecha o cubre la abertura vaginal (procedimiento de tipo 3), se dificulta físicamente que la mujer tenga relaciones sexuales prematrimoniales por miedo a que se descubra que han mantenido relaciones sexuales.

-Aunque no hay escritos religiosos que prescriban la práctica, quienes la llevan a cabo suelen creer que tiene un respaldo religioso.

-Los líderes religiosos adoptan diferentes posiciones con respecto a la MGF. Algunos la fomentan, otros la consideran irrelevante para la religión y otros trabajan para su eliminación.

-Las estructuras locales de poder y autoridad, como los líderes comunitarios y religiosos, los circuncidadores e incluso parte del personal médico, contribuyen en algunos casos a que se siga practicando.

-En la mayoría de las sociedades, la MGF se considera una tradición cultural, un argumento que se usa a menudo para continuar con su práctica.

-En algunas sociedades, la adopción reciente de esta práctica está relacionada con la imitación de las tradiciones de grupos vecinos. En algunos casos, ha comenzado como parte de un movimiento más amplio de resurgimiento religioso o tradicional.

-En otras sociedades, la MGF se está introduciendo en nuevos grupos desplazados hacia zonas donde la población local la practica.

Consecuencias

La MGF perjudica de formas muy variadas. Como implica la resección y daño del tejido genital femenino normal y sano, interfiere con la función natural del organismo femenino.

Entre sus complicaciones inmediatas se encuentran: el dolor intenso, choque, hemorragia, tétanos, sepsis, retención de orina, llagas abiertas en la región genital y lesiones de los tejidos genitales vecinos.

Las consecuencias a largo plazo pueden consistir en:

-Infecciones vesicales y urinarias recurrentes;

-Quistes;

-Esterilidad;

-Aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido;

-Necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas, por ejemplo cuando el procedimiento de sellado o estrechamiento de la abertura vaginal (tipo 3 mencionado anteriormente) se debe corregir quirúrgicamente para permitir las relaciones sexuales y el parto. A veces se vuelve a cerrar nuevamente, incluso después de haber dado a luz, con lo que la mujer se ve sometida a aperturas y cierres sucesivos, aumentándose los riesgos inmediatos y a largo plazo.

-Aunque la práctica de la ablación no puede justificarse con razones médicas, en muchos países la ejecuta profesionales de la medicina y cada vez de forma más asidua, lo que constituye una amenaza para erradicar el problema.

-Un estudio reciente muestra que el 18% de las mutilaciones en las niñas y las mujeres han sido practicadas por profesionales de la salud y en algunos países este porcentaje alcanza el 74%.


Datos destacables

-Se calcula que hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas en todo el mundo.

-En la actualidad, cada año se mutilan los genitales a tres millones de niñas.

-44 millones de niñas menores de 14 años han sufrido la ablación, principalmente en Mali (73%), Gambia (56%), Mauritania (54%) e Indonesia (49%).

-Los países con la prevalencia más alta entre niñas y mujeres de 15 a 49 años son Somalia (98%), Guinea (97%), Djibouti (93%) y Egipto (87%).

-La mutilación genital femenina se practica en niñas en algún momento de sus vidas entre la infancia y la adolescencia.

-La ablación es causa de hemorragias graves y otros problemas de salud tales como quistes, infecciones e infertilidad, así como complicaciones en el parto, y conlleva, además, un mayor riesgo de muerte de recién nacidos.

-La mutilación genital femeninaEs una violación de los derechos humanos de las niñas y mujeres.

-El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 5, Igualdad de género, incluye entre sus metas “Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado y la mutilación genital femenina” (meta 5.3).

-Varias organizaciones intergubernamentales —entre otras, la Unión Africana, la Unión Europea y la Organización de Cooperación Islámica— y tres resoluciones de la Asamblea General de la ONU han pedido la eliminación de la mutilación genital femenina.


Foto/ Cortesía

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