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Desnutrición, un enemigo silencioso que deja secuelas

febrero 6, 2019

Irene Revilla

El fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) establece que la desnutrición tiene un impacto devastador en la vida de los niños a corto y largo plazo. Los efectos en su salud son evidentes, ya que multiplica las probabilidades de padecer enfermedades como neumonía, diarrea y malaria y la catalogan como una de las peores enemigas de la supervivencia infantil.


 Una dieta equilibrada debe incluir proteínas, grasas y carbohidratos, alimentos que la mayoría de los paraguaneros no pueden costear por su alto costo y en distorsión con el salario mínimo integral.

Desnutrición, un enemigo silencioso que deja secuelasEsto ha hecho que muchos niños pierdan peso rápidamente, así como que presenten enfermedades virales que se convierten en un latente problema para los médicos, ya que al chequearlos registran, además, malnutrición o desnutrición.

La doctora Maritza Piña, pediatra y radiografista infantil con 34 años de experiencia, explicó que el primer síntoma a tomar en cuenta es el peso y la talla, que se mide a través de las tablas que se estipulan según su edad. Recuerda que aunque hay niños grandes, su peso y su talla deben estar acorde.

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Existen los pacientes que están por debajo del percentil tanto en peso como en talla, pero cuando ya la talla falla es porque tiene malnutrición, por ello es el momento de diagnosticar su patología.

Malnutrición no solo se manifiesta por no comer bien

Asegura la especialista que hay casos donde el niño no tiene el peso ni la talla acorde, pero es un infante que come bien. Por ello deben estudiarse las enfermedades crónicas que les afecta su crecimiento y desarrollo.

Generalmente en la península de Paraguaná se come mucho queso y se toma poco agua, además hay muchas enfermedades renales que pueden ser causa de una malnutrición.

También existe la malnutrición por tener una alimentación poco balanceada, principalmente basada en carbohidratos.

 

“Los padres hoy en día no tienen un buen poder adquisitivo para ofrecerles una alimentación balanceada a sus hijos. Los están manteniendo con mucha lenteja que son proteínas buenas, pero de poco valor biológico, haría falta una olla de lenteja para que tengan las cantidades proteicas de un huevo”, expuso.

Asegura que los niños después del año, deben comer las tres comidas principales con proteína animal, carbohidratos y grasa, además de dos meriendas.

Por la condición de ser niño, necesita sus buenas calorías y su buena comida.

Actualmente, los niños no están comiendo balanceadamente y eso produce desnutrición poco a poco: “Eso no es una cosa que se refleja inmediatamente, sino en unos seis meses”.

Expresó que hay que tener cuidado debido a que muchas madres creen que porque ven el niño gordito están bien nutridos y resulta que es hinchazón.

Síntomas más comunes

Los síntomas de un proceso de malnutrición, es principalmente la piel reseca, apatía, tristeza, el cabello de varios colores y reseco, pálido  y no progresa en la escuela. La manera más fácil de detectarlo es llevándolo a la consulta de niños sanos donde se le hará el chequeo con el especialista quien dirá si es necesario exámenes de laboratorio que deben reflejar las proteínas por encima de 6 gramos.

“En los hospitales y ambulatorios hay control de niños sanos donde son atendidos por especialistas y donde además también se atiende a la madre y sus condiciones como lactante”.

Cada individuo es diferente, pero se debe tomar en cuenta en la primera etapa de vida, la lactancia materna adecuada y exclusiva hasta los seis meses, posteriormente se les incorpora las verduras en papillas y sopas, para que al cumplir un año el pequeño pueda tener comer un plato que contenga grasa, carbohidratos y proteínas.

Secuelas y consecuencias

Cada caso de desnutrición tiene una atención distinta por su grado y también porque muchas veces el núcleo familiar también necesita atención.

En algunas oportunidades el niño queda con secuelas ante el crecimiento cognitivo, así como las malas experiencias que tenga en el hospital mientras es atendido.

El niño evoluciona, pero el hospital nunca le va a gustar. Que lo puyen, no poder correr o jugar como en su casa, son aspectos que quedan en ellos para no querer volver a los hospitales, eso puede influir en la parte psicológica del paciente.

En la parte motora el niño se cansa y también pueden quedar secuelas de déficit mental si no hay una continuidad de la alimentación, de la misma manera sucede con el esqueleto que no puede desarrollarse completamente si no hay una dieta balanceada.

En el ámbito psicológico, también influye el afecto de sus padres y más en esta situación que los niños están a cargo de los abuelos o demás familiares: “Ahorita estamos viviendo una separación de padres que los hace incluso cambiar su manera de alimentarse”.

El fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) establece que la desnutrición causa mortalidad, morbilidad y discapacidad; reduce la capacidad física y la productividad económica, detiene el crecimiento y desarrollo físico, y puede causar enfermedades crónicas cardiovasculares o metabólicas.


Fotos/ Edgar Gómez

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Irene Revilla

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