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FALCÓN

Raúl, el limpiabotas querido del Mercado Municipal de Carirubana

febrero 9, 2019

William Blanco

Redactado por: William Blanco

Raúl Marín tiene 62 años y es natural de la población de Zazárida. Desde hace 10 años retomó su trabajo como limpiabotas desde ese mismo momento buscó su banquito de madera y los productos necesarios para dedicarse al oficio de lustrar los zapatos de los que visitan en el mercado municipal de Punto Fijo.


Sentado en sus pálida y vieja silla de madera afuera del mercado municipal de Carirubana, en el centro de Punto Fijo, el falconiano Raúl Marín “la rana”, como le dicen por cariño muchos de sus conocidos espera a que le lleguen algunos clientes que quieran lustrar sus zapatos.

Hace diez años que el señor Raúl retomó este oficio en el que se inició cuando era aún un niño de tan solo nueva años de edad, y el que dejó por varios años para dedicarse a otras tareas como vendedor de empañadas, vendedor de periódicos e incluso trabajó como descargador de barcos de arrastres donde ganaba muy buen dinero para alimentar a su familia.

“Como las cosas están malas volví a limpiar zapatos”, explicó mientras le pasaba el cepillo a los zapatos negros de uno de sus cliente, quien le conserva mucho cariño por lo amable que es con sus clientes que en algunas oportunidades lo buscan para ayudarlo a llevar el sustento a su hogar.

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Raúl, el limpiabotas querido del Mercado Municipal de Carirubana

Limpiabotas: “Esto de limpiar zapatos me gusta bastante como para seguirlo haciendo”. Foto: Edgar Gómez:

“La Rana” atiende diariamente a entre cinco y seis clientes desde que bajó la clientela, a quien le cobra entre 300 y 400 bolívares soberanos por limpiar sus zapatos: “Lo que gano no es mucho, pero me ayudo con la venta de bolsas plásticas para poder llevar de comer a mis dos hijos, quienes viven conmigo”, destacó.

Raúl Marín tiene 62 años y es natural de la población de Zazárida. Desde hace 10 años retomó su trabajo como limpiabotas desde ese mismo momento buscó su banquito de madera y los productos necesarios para dedicarse al oficio de lustrar los zapatos de los que visitan en el mercado municipal de Punto Fijo.

Proceso del limpiado

“Primero le paso el cepillo para limpiar el zapato, luego le pongo anilina y después el betún. Después de embetunarlo, se le pasa el cepillo nuevamente para quitarle el exceso de betún y después se les da brillo con el paño”, explicó el experto limpiabotas.

Su trabajo lo hace con mucho cuidado y es evidente el resultado, ya que en oportunidades algunos clientes le dejan propinas, aparte del pago por el trabajo realizado que apenas son entre 300 y 400 bolívares soberanos, Raúl es muy querido por sus clientes.

El número de parroquianos que acuden a su esquina se ha reducido, lamenta el limpiabotas, quien tiene dos hijos menores a quien mantener: “Soy padre y madre para mis últimos dos hijos, tengo once hijos con dos matrimonio, ellos conocen mi amor por la familia, por el trabajo y mi la lucha en querer sacarlos adelante”, detalló el limpiabotas, quien tiene una mirada apoca, pero un espíritu de valentía y positivismo.


Fotos: Edgar: Gómez

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