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Maikol Juliano, el crimen de los mil enigmas

febrero 22, 2019

Gerardo Morón Sánchez

El dolor de Minerva por su hijo muerto, sigue intacto. Desde que Maikol Juliano desapareció su vida nunca fue la misma y se tornó peor, cuando lo encontró muerto el 30 de julio del 2017 entre la basura del solar de una casa. Desde entonces pasa sus días esperando justicia por el misterioso y enigmático crimen, que asegura, está lleno de incongruencias y traiciones.


Maikol Juliano desapareció el 28 de julio del 2017 tras salir del sector El Cardón, bajo un sol abrasador. “Algo debió pasarle”, intuyó Minerva Martínez. En 12 años era la primera vez que el hijo que trajo al mundo el 3 de diciembre del 2004, se ausentaba tanto tiempo sin darle explicaciones.

Para los efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) y demás organismos policiales, era necesario esperar hasta el domingo para comenzar a presumir que a Maikol Juliano le había pasado algo. Para Minerva bastaba apenas media hora y la injustificada ausencia para creer que sí.

Un niño sobreprotegido

Minerva y Mariela, esta última su maestra de tercero a sexto grado, eran sinónimos de autoridad. Cuando no le pedía permiso a su madre, Maikol Juliano recurría a su maestra, a quien a veces solicitaba el celular para comunicarse con su padre Luis Luna, en Curazao, trabajando hacía tres años.

“Eduqué a mi hijo para ser honesto, respetuoso con la gente y en no meterse donde no debía. Incluso a la hora de estar con sus amigos y primos. Un primito llamado Javielito me decía que yo no dejaba respirar a Maikol, pero le decía que era mi deber cuidarlo como madre y protegerlo de cualquier peligro, incluso cuando decía que quería montar a caballo. Cuidaba de que la bestia no lo pateara”, describe Minerva sobre su rol materno.

Lo sobreprotegía a pesar incluso de que el niño practicaba kárate y en una oportunidad ganó medallas en un torneo celebrado en un conocido hotel de Punto Fijo.

Desapareció tras acudir a la casa de la abuela

Aquella tarde del viernes 28 de julio, Maikol salió a casa de la abuela en el sector Bella Vista de Punto Fijo, municipio Carirubana. Nunca más regresó con su madre ni con Angélica, su hermana, quienes iniciaron la búsqueda esa tarde y noche del viernes percibiendo una serie de acontecimientos que cobraría sentido después.

“Esa noche se fue la luz en todo Punto Fijo y vimos un movimiento de carros, esa noche y madrugada, era una camioneta plateada y un carro oscuro, y al rato vimos a alguien alumbrando afuera con un teléfono. Era la señora ‘Unci’ quien instantes después dijo que estaba armada, mostrando un revolver. Cuando propusimos llamar a la policía los conductores desaparecieron con sus carros”, recuerda Angélica Zea.

Acotó que la misma señora “Unci” se sorprendió de ver que al siguiente día, sábado, siguieran buscando a Maikol Juliano en ese sector. El sábado recibieron una llamada de alguien aseguraba haber visto a Maikol Juliano caminando por el sector Blanquita de Pérez, lo que enfocó la búsqueda en esa zona, pero también en Tiguadare, Punta Cardón, Matacán y en el peor de los casos, sedes policiales y hospitales. Al final era una llamada de distracción o así lo interpretaron.

Macabro hallazgo

Conforme pasaron las horas y los días aumentó la corazonada en su madre de que le había ocurrido algo terrible. Maikol Juliano Luna Martínez estaba muerto en el solar de la casa ubicada en la calle Falcón, detrás de la calle Nueva Granada de Bella Vista, al lado de la casa de la abuela, a la que había dicho, iría.

Inflado por la data de muerte de tres días, y antes merodeado por perro callejeros, estaba Maikol Juliano sobre los desechos, escombros y una colchoneta, en la que había sido cargado hasta ese solar, quedando expuesto al sol todo el sábado y parte de ese domingo 30 de julio, día del hallazgo que fue posible por la fetidez que una tía percibió a las 11:00 de la mañana. El hallazgo fue en el solar de la casa de un primo.

Muerte agónica

Efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) establecieron tras la autopsia que se trató de un homicidio a partir de la herida en el abdomen causada por un proyectil disparado con un revolver calibre 32 milímetros, la misma arma que “Unci” sacó la noche del 28 de julio, en medio del apagón.

A Maikol Juliano le apreciaron una herida por impacto de objeto contundente en la cabeza que familiares suponen le causaron para terminar de matarlo. El niño fue abandonado tapado con un cobertor, cargaba la misma ropa con la cual su madre lo había visto partir del sector El Cardón.

“Lo que le hicieron no tiene nombre”, expresó horrorizada la dueña de la vivienda donde fue el hallazgo, un lugar que había estado entre los sitios iniciales de búsqueda. La conclusión era que al niño lo habían asesinato en otro lugar y que esa era el sitio de liberación del cadáver.

El dato del revolver llegó a oídos del CICPC que además de colectar el arma incriminada, detuvo a la señora “Unci”, quien había advertido que en dicha arma encontrarían sus huellas y las de su hijo, de 12 años de edad.

Detención, libertad y la irá de la gente

La investigada permaneció detenida durante la fase de investigación, tras los cuales quedó en libertad con medida cautelar de presentación cada 45 días, tras dictamen del Tribunal Primero de Control,  lo que desató la ira de la comunidad que, en represalia, procedió a quemarle la casa.

En la investigación dirigida por el Ministerio Público y auxilio del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) se detectó mediante la prueba luminol que Maikol Juliano, una vez recibido el disparo, fue escondido debajo de una cama, según refiere Minerva, quien cree que su hizo tuvo una muerte lenta.

Los enigmas del crimen de Maikol Juliano

“¿Por qué no lo auxiliaron?,  ¿por qué lo ocultaron?, ¿quién limpió la sangre?, ¿quién se deshizo de la evidencia?, ¿quién se deshizo del cadáver?”, son interrogantes a los que Minerva ha intentado encontrarles respuesta. Ella cree que si efectivamente el niño es el homicida, tal cual habría confesado, todo lo concerniente al ocultamiento y desaparición del cadáver no parece ideado por él.

Minerva Martínez no quedó conforme con la actuación del Fiscal 23, abogado Félix Salas, de ahí que crea que la misma justicia terrenal se haya encargado de él a finales de noviembre cuando lo destituyeron por presuntos actos de corrupción.

Minerva no ve el día en que se esclarezca plenamente el homicidio de su hijo y se haga justicia. Foto: Carlos García

“Me pareció extraño que le hablara al oído a la jueza y que, previo a mi intervención me saliera con una pregunta fuera de lugar, en relación cuál sería mi respuesta si me preguntaban si maltrataba a mi hijo”, recordó Minerva, quien sigue buscando justicia terrenal, pero también dice que implora a Jehová, para que proceda con la justicia divina.

Detrás de la justicia

“Pido justicia y como madre quiero saber también la causa real de porqué mataron a mi hijo. Le robaron su Samsung, su tablet, su cartera, hasta después de muerto le han robado las flores. ¿Por qué tanta calamidad?, ¿por qué tanto daño?”, gemía consternada Minerva al visitar, con su hija Angélica la sede de Nuevo Día, en Coro.

Aun cuando no refirió no confiar en nadie por los desaires y desplantes en cuanto a la administración de justicia, espera que el fiscal que lleva el caso reivindique la justicia, en tanto que de Dios, está seguro que obrará.

Minerva rechazó la libertad condicional otorgada a la madre del homicida y cuestionó que si este aparentemente confesó haber disparado, no permanezca en alguna Entidad de Varones o tratamiento psiquiátrico.

Negó haber proferido amenazas contra este, ni tener intenciones de causarle daño como han aseverado algunos familiares de este por los medios radiales de Paraguaná, entre ellos el el abuelo del homicida. “No soy capaz de hacerle daño a un niño”, adujo.

Se mostró a su vez contraria a que la casa donde se cometió el homicidio de su hijo y que fuese incendiada por la comunidad, sea ocupada. “Donde ocurrió una masacre, lo más sensato es que se haga algo que vaya en provecho de la comunidad como una cancha o un parque”, sugirió.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".