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Coro | José Graciano, el indigente de una emergencia en emergencia

marzo 9, 2019

Gerardo Morón Sánchez

Redactado por: Gerardo Morón

José Graciano, el viejito de casi 100 años que vivía en plena el área externa de la emergencia fue rescatado de la indigencia a través de una asistencia humanitaria que involucró a personal de Protección Civil y Hospital de Coro, estos últimos deseosos de querer dar más, pero que las carencias en cuanto a insumos y medicinas les impide atender como quisieran a los demás pacientes.


Vestido con ropas andrajosas, llevaba semanas sin saber lo que era agua y jabón. Por eso las moscas, por eso la piel curtida, mezcla de sudor y polvo; por eso nadie a su alrededor, por eso el desprecio de muchos hacia José Graciano.

Dicen que llegó hace semana y media al Hospital Doctor Alfredo Van Grieken, en Coro, e hizo la emergencia su casa, su restaurante, su sanitario, quizá su lecho de muerte.

Gloria Zavala, quien tiene a un familiar hospitalizado, recuerda que el anciano se valía por sí mismo, pero en cuanto a hábitos, eran desagradables.

José Graciano dijo que estaba cerca de los 100 años y que tuvo 30 hijos, algunos de los cuales asegura, lo visitan. Foto: Carlos García

Alexander Camacho, supervisor de seguridad de la emergencia, cuenta que José Graciano se orinaba y defecaba en el área externa de emergencia, y luego sobre su propia ropa cuando una estrepitosa caída lo postró al banco de cemento con una cobija de cartón y una almohada de cortina manta quirúrgica, sobre la cual apoyaba su cabeza.

La indiferencia de algunos médicos y doctoras

Jéssica, funcionaria de Protección Civil destacada en el Centro Regional de Atención de Emergencia, se enteró por alguna causa de la caída del anciano que sufrió politraumatismo en la pierna y brazo derecho, pero a pesar de la emergencia, una doctora se lavó las manos diciendo que eso era asunto de Servicio Social.

“Que indolencia, la gente ha perdido la sensibilidad humana”, fustigó Gloria Zavala este viernes, cuando finalmente José Graciano dejó de ser invisible ante las decenas de personas que estuvieron yendo, retirándose y quedándose a dormir fuera de la emergencia, comiendo de las sobras o lo que la daban algunos que no fueron indiferentes a su desdicha, al abandono, incluso de los 30 hijos que dice que tuvo.

Un paramédico de Protección Civil, popularmente conocido como “Chamito”, participó en la asistencia humanitaria de José. Foto: Carlos García

“Hay que hacer algo por este señor. ¿Dónde está la ética profesional?”, expresó Alexander Camacho cuando vio a este equipo reporteril, que se interesó también en el caso de José Graciano, quien este viernes estaba de suerte porque muchos en la emergencia parecían hundidos en sus propias tragedias, en sus propios problemas.

Ayuda en una emergencia en emergencia

Marianelys Becerrit, coordinadora de enfermeras también se interesó en el anciano, pero en cuanto a insumos médicos o lo que necesitara, no tenía nada que ofrecerle debido a que la emergencia estaba en emergencia, por la escasez.

No obstante,  puso manos a la obra y junto a unos enfermeros, un paramédico de Protección Civil y otras personas, movidas a piedad, procedieron a pasar a José Graciano de la cama de cemento a una camilla sin colchón, llevándose a la unidad de pacientes sépticos, una de las áreas más críticas del hospital, sin aire acondicionado y repleta de pacientes con aspecto de moribundos.

Funcionarios de PC, enfermeros y enfermeras del Hospital ayudaron a asear al viejo José Graciano la mañana de este viernes. Foto: Carlos García

Enfermeras y enfermeros procedieron a remover el pantalón marrón, defecado; una franela azul y una camisa marrón, procedieron a asear al anciano que se resentía de las articulaciones, de los dolores propios de la edad, y del agua, suya frescura le resultaba extraña de semanas sin bañarse.

Tras el baño, unas bermudas caqui, una camisa manga corta azul claro y la respectiva valoración médica, génesis de una transición al geriátrico José Dolores Beaujón, una vez se concreten ciertos trámites necesarios para albergarlo.

Una vez aseado y provisto de nueva ropa, el viejito José Graciano pasó a consulta médica y trámites para ser llevado el geriátrico. Foto: Carlos García

Una historia para reflexionar

La historia de José Graciano, quien asegura estar próximo a cumplir 100 años, desencadenó críticas en cuando a la indiferencia de muchos ante la tragedia del prójimo, y hubo hasta quienes, acusaron acepción citando las sagradas escrituras, especialmente el libro de Santiago.

“Porque si en vuestra congregación entra un hombre con un anillo de oro y ropa espléndida, y también entre un pobre con vestido andrajoso, y miráis con agrado al que trae ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar: y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate bajo mi estrado; ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos”.

Del caso de José Graciano a la crisis en la emergencia

El caso de José Graciano sensibilizó a muchos, en especial a médicos y enfermeras que, expusieron la impotencia que sienten cuando se encuentran que muchos otros pacientes, entran en desesperación cuando se enteran que en la emergencia no cuentan con los insumos médicos necesarios.

La preocupación tuvo que ver con pacientes que en el transcurso de año y medio han conseguido con una unidad de rayos equis inoperativa, dos años sin laboratorio, un banco de sangre sin reactivos y sin reservas, infraestructura decadente y lo más grave, con escasez de antibióticos y medicinas.

El doctor Juan Bautista Morillo, coordinador de emergencia, calificó de grave la situación que atraviesan pacientes y personal médico, así como enfermeras y enfermeros, que a pesar de dispuestos, no cuentan con los insumos ni herramientas necesarias para llevar a cabo sus  responsabilidades.

“¿Cómo los ayudamos a evolucionar si no disponemos de los insumos que requieren?”, expuso el doctor Juan Bautista Morillo. Foto: Carlos García

Morillo recordó que el tema de la escasez data del 2018, sin embargo en el caso de los antibióticos, se agudizó en diciembre, por lo que de usar varios antibióticos, quedaron usando la penicilina cristalina.

“Son varios antibióticos según el tratamiento, pero hemos tenido que suministrar la penicilina a pesar de que no ataca como corresponde al germen”.

Durante el recorrido, se constató que un paciente está grave al que no se le ha podido suministrar el antibiótico correspondiente debido a que no cuentan con el mismo.

“¿Cómo los ayudamos a evolucionar si no disponemos de los insumos que requieren?”, se preguntó el doctor Morillo. Igualmente hay otra paciente con un coágulo de sangre en la cabeza, también a la espera de tratamiento.

Indicó que tampoco cuentan con yelcos, ni guantes  quirúrgico y otros insumos. “La semana pasada tuve un caso de experiencia angustiosa, era un joven paciente pulmonar al que debía colocársele un tubo en el tórax y no teníamos como resolver”, lamentó Juan Bautista Morillo.

Emergencia distante de la emergencia idónea

Toda emergencia de un hospital debe estar dotada, de manera que el personal médico y enfermeras, dispongan de esos insumos para la atención inmediata y no tener que dar carreras, toda vez que eso colapsa. Pero ese colapso, a juicio de Morillo, es el que están experimentando en esta emergencia, toda vez que no se han tomado los correctivos a tiempo.

Marianelys Becerrit, Coordinadora de Enfermería aseguró que la realidad es que el personal ha tenido que dar carreras para encontrar los insumos, incluso la solución 0.9%, por lo que rechaza que se acuse al personal de venderlas cuando la realidad es que no hay.

Familiares de pacientes son por lo general, quienes están adquiriendo los insumos médicos, incluso los más insignificantes en otros tiempos como la jeringas.

“Escasea, no hay y algunos familiares lo entienden, pero lamentablemente otros no y han arremetido contra nosotros, con insultos y amenazas. Estamos hartos de esta situación que deriva de la escasez y de no contar con seguridad a la hora de llevar a cabo nuestro trabajo”, expresó Becerrit.

Jeringas insuficientes

Este viernes se proporcionaron 30 inyectadoras para atender las diferentes áreas de la emergencia del hospital, cantidad insuficiente que se repartió, 10 para observación, 5 para Sala de Shock, 5 para Unidad de Cuidados Intensivos y 10 para tratamientos, detalló la enfermera Laura Reyes.

La emergencia está en emergencia, dijo Becerrit al insistir que no cuentan con materiales médicos quirúrgicos a tal punto de que no hay compresas, gasas, equipos, monos quirúrgicos,  que deben ser asumidos por los trabajadores o ubicados por los mismos familiares.

“Por más voluntad y disposición que tengamos de trabajar, es imposible, sin recursos e insumos, resolver cualquier emergencia. Esto nos consterna porque son personas que, angustiadas, acuden a nosotros en busca de ayuda, de asistencia médica, al saber que no hay insumos ni medicinas, nos agreden de manera verbal y hasta físicamente. Esta situación es cada vez más crítica e insoportable”, expresó el doctor Juan Bautista Morillo.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, especializado en la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".