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FALCÓN

Pescador sobreviviente: “Lucharon pero el mar se los tragó”

marzo 30, 2019

Blanca Sánchez

Redactado por: Blanca Sánchez

Al zozobrar la embarcación donde viajaban los hermanos Serrano y Ramón Márquez, el temor, la anguastia y la desesperacion los arropó


Era la primera vez que Ramón Márquez se unía a Tony Jesús y a Gabriel Serrano Lanoy en una travesía de pesca.

Aquél lunes 25 de marzo, Ramón Márquez, mejor conocido como “Chichito”, se entusiasmó cuando los hermanos lo invitaron a salir en el peñero “El Pícaro”, para ir a pescar tahalí en costas de Carirubana, específicamente por las aguas adyacentes al muelle de Pipo.

“A ellos les faltaba un compañero para salir a pescar y me invitaron. Me pareció buena idea así que nos preparamos para zarpar a eso de las cinco de la tarde, desde la bahía de Las Piedras”.

Sobreviviente

Foto/ Edgar Gómez

Las declaraciones de Márquez las ofreció tras cuatro días de ocurrido el hundimiento de la lancha donde se encontraban los tres pescadores en la madrugada del martes, cuando regresaban de cumplir la faena de pesca.

Visiblemente afectado por la experiencia vivida en las profundas aguas, Márquez contó que pasaron toda la noche pescando y al observar que tenían buena carga de tahalí, decidieron regresar a Las Piedras.

“Hacía mucha brisa y el oleaje comenzaba a ponerse feo, creo que una mala maniobra ocasionó que una ola nos volteara. Enseguida el peñero se hundió y los tres salimos a flote. Quedamos cerca y podíamos hablar entre nosotros”.

Temor y nervios: Mala combinación

Tony Jesús Serrano Lanoy de 25 años, tenía más experiencia en la faena de pesca, mientras que  Gabriel de 18 años, apenas estaba dando sus primeros pasos en el difícil oficio. Su hermano mayor le enseñaba las maniobras y los trucos que debía utilizar para tener éxito en alta mar.

“Los tres caímos al agua y entre gritos supimos que estábamos bien”, relató “Chichito”, quien en momentos, pasaba sus manos temblorosas por los ojos para impedir el rastro de alguna lágrima.

En sus declaraciones expresó que entre las cosas que llevaban en la pequeña embarcación, salió a flote uno de los bidones de combustible, en donde se aferraron para descansar a ratos.

“Nos dimos cuenta que la ropa que llevábamos puesta nos pesaba, así que decidimos quedarnos sin nada para poder aguantar más y estar livianos en el agua. Gabriel estaba muy asustado y eso no es bueno cuando uno se enfrenta a este tipo de situaciones, decía que no lo dejaran solo”, expresó el pescador.

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Pocos minutos después de zozobrar el peñero, los tres jóvenes se percataron de unas luces a la distancia, lo que señalaba la presencia de otras embarcaciones.

“No lo pensamos y empezamos a nadar hacia donde se veían las luces. Me adelanté porque Tony no quería dejar solo a Gabriel, que se encontraba agarrado del pipote de combustible. Me dijo: Nada rápido y nosotros te seguimos, y eso fue lo que hice”.

 Búsqueda infructuosa

Efectivamente, las luces que se veían eran de otra embarcación pesquera, pero no estaba tan cercana como suponían, así que Ramón Márquez, tuvo que nadar bastante para llegar hasta ella. El fuerte oleaje le impedía voltear a ver dónde se encontraban los hermanos.

“Ellos me gritaban para preguntar cómo iba y yo les respondía que estaba bien, pero entre brazada y brazada me fui alejando para llegar hasta la otra lancha. Ya no sentía las piernas y había tragado mucha agua, hasta que por fin legué al sitio y comencé a pedir auxilio. Uno de los marinos me lanzó un salvavidas, deseos redondos, me guindé de eso y esperé a que me rescatarán, pero fueron otros pescadores que se encontraban en un peñero, quienes me embarcaron”.

Chichito les pidió que fueran a buscar a sus compañeros, que según él estaban cerca de la zona, sin embargo el rastreo en la lancha no tuvo éxito, pues los otros dos muchachos no se veían por ningún lado. “No pensé que había nadado tanto, ni que me había alejado tanto de ellos. Le dije a la gente del peñero que siguiéramos más adelante, pero no quisieron porque andaban fallos de combustible, así que me llevaron a Las Piedras, donde corrí a avisar a los familiares”.

Completamente desnudo, el pescador corrió desde la bahía de Las Piedras hasta la calle Las Palmas de La Salineta, donde residen los padres de los hermanos Serrano Lanoy.

Con desesperación y urgencia, los progenitores de Tony y Gabriel, salieron a buscarlos en compañía de otros hombres de mar que conocen el lugar por donde se pesca tahalí. Además dieron aviso a Capitanía de Puerto, organismo que se unió al rastreo.

Hasta el momento, los pescadores siguen desaparecidos en aguas, mientras que la esperanza de encontrarlos con vida se desvanece en las profundidades de la costa de Carirubana.


Fotos / Edgar Gómez

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