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Roberto Lückert: Las palmas y olivos significan gloria y triunfo

abril 15, 2019

Gerardo Morón Sánchez

El obispo emérito de Coro, monseñor Roberto Lückert dijo este Domingo de Ramos, al momento de bendecir las palmas y olivos, que estos en las manos, como cuando Jesucristo entró triunfante en Jerusalén, significan gloria y triunfo.


La Semana Santa se inició solemnemente este Domingo de Ramos, denominado así porque hace poco más de dos mil años Jesús, montado en un pollino, entró triunfante a Jerusalén aclamado por la multitud que lo recibió con hojas de palmas que agitaban o colocaban por el camino que recorría.

¡Hosanna, bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! exclamaron para aquel entonces los discípulos, muchos de ellos a pesar de las críticas de los fariseos que incitaban a callar y ante quienes Jesucristo respondió: ¡Os digo que si estos callan, las piedras clamarán!

¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!

Sobre las empedradas calles de la zona colonial, con la Cruz de San Clemente de testigo, y justo donde la ciudad de Santa Ana de Coro nació hace 491 años, el ¡Hosanna, bendito el rey que viene en el nombre del Señor! volvió a escucharse con similar fervor, esta vez en boca de la corianidad que empuñando cruces de palma o ramilletes, las elevaron para que el obispo emérito de Coro, monseñor Roberto Lückert, las bendijera.

El obispo emérito de Coro, monseñor Roberto Lückert bendijo las palmas y olivos durante el acto litúrgico efectuado en los alrededores de la Cruz de San Clemente. 

Culminada la lectura del evangelio de Lucas que resumía el antes y después de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y de bendecidas las palmas, Lückert refirió que con tal acto litúrgico se iniciaba formalmente la Semana Mayor periodo durante el cual se recuerda la pasión de Cristo, acontecida antes de su crucifixión y resurrección acontecida al siguiente domingo.

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Triunfó en gloria, sobre el pecado y la muerte

“Hoy recordamos que Jesucristo fue proclamado rey, sabiendo que iba a ser crucificado, que iba a morir como enemigo del imperio puesto que Pilato lo mandó a colocar en la Cruz como rey por creerse rey de los judíos. En su proclamación, hubo ramos de olivo y palmas, que en las manos significan gloria y triunfo, como quedó demostrado porque Jesús triunfó en gloria, sobre la muerte y sobre el pecado. Nosotros, como hijos, también tenemos que hacer un grande esfuerzo de conversión, arrancar de nuestro corazón el rencor, el odio, la violencia y todo aquello que nos desligue del amor de Dios para que su paz reine en nuestros corazones”, sermoneó el obispo emérito.

Periodo de gracia

Concluido el acto de bendición de las palmas, aconteció la peregrinación hacia la iglesia San Francisco de Asís, donde el párroco José Alberto Medina, pronunció un sermón en el que rescató la esencia de la Semana Mayor que calificó de tiempo de gracia.

“Tal domingo, hace más de dos mil años, bajo una alegre bienvenida, Jesús es proclamado rey, pero al siguiente viernes lo traicionan, lo matan. Eso nos puede pasar a nosotros también, que recibamos un abrazo y luego nos apuñalen. Por eso, estos días están marcados de una profunda reflexión y urge hacer un buen ejercicio espiritual que nos haga crecer humana y espiritualmente”.

“Este periodo es para prepararnos para la fiesta más importante para los creyentes, que es la resurrección de nuestro señor Jesucristo. Debemos acompañarlo en la pasión que es el dolor y el sufrimiento que cualquiera de nosotros puede padecer, incluso la muerte que nos puede acontecer. Debemos mirar hacia nuestro interior, mirar hacia nuestro corazón, ver cómo está el amor, el respeto, los valores, y alejarnos de las apariencias”, resaltó Medina.

“Este periodo es para prepararnos para la fiesta más importante para los creyentes, que es la resurrección de nuestro señor Jesucristo”, dijo el padre Medina. 

Para el párroco de la iglesia San Francisco de Asís, Semana Santa es un periodo de gracia que Dios nos da para fortalecernos desde la fe y afrontar con la bendición y protección del Señor, las pruebas.

“Debemos pedirle sabiduría para comprender lo que nos toca vivir y fortaleza para soportar las penas o vencer las dificultades. Este es un periodo cargado de signos y simbología. Jesús cargó su cruz, fue crucificado y resucitó; de igual manera nosotros debemos cargar nuestra cruz con fe, amor y esperanza”, concluyó.


Fotos/ Gregorio González

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, especializado en la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".