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Cultivo de papa criolla se fortalece en la sierra falconiana

junio 12, 2019

Lisbeth Barboza

“Estamos en otra Venezuela que tiene la necesidad de innovar y emprender en el área agrícola”, señaló el investigador Frank Zamora.


Como una alternativa en la diversificación de los sistemas de producción agrícola emergentes de la zona alta (sierra) del estado Falcón, se presenta el cultivo de la papa, Solanum Tuberosum L., que por tradición se da principalmente en los estados Táchira, Mérida y Trujillo,  y que en la actualidad se siembra en los municipios serranos Petit, Sucre y Federación, según información aportada por el agrónomo e investigados del INIA, Frank Zamora.

Zamora quien señaló que hoy por hoy están siendo cultivadas semillas artesanales de papa en cinco variedades, lo que representa un incremento de los rubros “emergentes” que están siendo cultivados en la serranía falconiana, como lo son el tomate, cebolla y pimentón, y que junto a los tradiciones: naranjas, café y caña panelera, ubican a esta región del estado Falcón en una de las más aprovechables a nivel agrícola.

A pesar de que más de un 50% de la superficie total de terreno en el estado Falcón corresponde a las llamadas zonas semiáridas, también existe la zona alta – Cabure, Curimagua, Santa Juana del municipio Petit-, con características agroecológicas favorables para el establecimiento de este cultivo, tal como se ha evidenciado en investigaciones realizadas anteriormente.

Como docente universitario, expresó que el tema agrícola le apasiona, y que como campesino y agricultor, reconoce que en Venezuela “con el estómago vació no hay pastilla que valga”, por aquello, de las enfermedades que produce la falta de alimentos.

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“El impacto social de la agricultura, a su juicio se ubica en su condición agroecológica, en su naturaleza propia, que deviene de una economía por petrolera, pero que antes de ello vivía de la  exportación del cacao, el café y las pieles bovino y caprino. Aparece el petróleo y nos acostumbramos a esa bonanza, y solo en la época pos petrolera han ofrecido mejoras en el campo venezolano, y además han  mermado las importaciones de insumos y semillas tanto de cereales, granos y tubérculos”, explicó el ex presidente de Fundacite.

El investigador apuntó que “estamos en otra Venezuela que tiene la necesidad de innovar y emprender en el área agrícola”, por lo que desde su perspectiva “estamos ante una enorme fortaleza oportunidad”, debido a que según dijo “las crisis enseñan y la capacidad de resolver situaciones adversas, en el contexto de necesidad de alimentos que tenemos nos obliga a producir lo que necesitamos para asegurar la soberanía alimentaria”, dedujo.

Cultivos tradicionales y emergentes

Frank Zamora, investigador del INIA, indicó que uno de los insumos principales para la agricultura es el tema semillas -básico y estratégico-, que denotan la capacidad desde las semillas propias poder tener una agricultura propia.

Aseguró que la agricultura tradicional y la figura del conuco como método de siembra no ha desaparecido, para subsistencia y consumo familiar, poniendo como ejemplo a la Península de Paraguaná donde se cultiva maíz, millo y tapirama, mientras que en la sierra falconiana -Petit, Bolívar, Unión-, son productos permanentes la naranja, el café y la caña panelera, que genera ingresos familiares y abastece además a la comunidad local.

Mientras que en los municipios Federación y Unión se están dando cada vez con mayor fuerza la siembra de hortalizas -tomate, pimentón y cebolla-, además de yuca y papa criolla, que además persiguen ser cultivos de alta rentabilidad con prácticas amigables con el ecosistema, es decir, con el consumo menor de paquetes agroquímicos, informó Zamora.

Se debe buscar, desde su concepción, la sustitución de las fuentes inorgánicas por fertilizantes orgánicos, como compost, estiércol o biofertilizantes que conlleven a un incremento de la fertilidad del suelo a través de la mineralización de la materia orgánica, lo cual además se traduce en una mayor actividad biológica y mejoras en las propiedades físicas del suelo, consideró.

En el marco de la agricultura sostenible, el control de la ferti­lidad del suelo a través del ciclo de nutrimentos, es un factor clave para el desarrollo de sistemas alternativos exitosos, ya que con ellos se reducen las pérdidas de éstos y se maximiza su uso; en tal sentido, los abonos orgánicos constituyen una estrategia formidable para alcanzar estos objetivos.

Adaptar legislación agrícola

Advirtió el agricultor que una de las principales fallas en lo que respecta al control de la cantidad de cultivos que abastecen de manera local y estadal, está establecida en leyes que tienen muchos años sin revisión.

El sistema de producción agrícola vegetal, ha alcanzado en Falcón una recuperación importante que puede -apuntó-, no pueda ser vista por los falconianos debido a que un alto porcentaje de la producción de los rubros agrícolas que se siembran en suelo falconiano es dirigido a los mercados en Lara y Distrito Capital.

“La política agroalimentaria debe partir de una revisión de las ordenanzas a nivel de concejos municipales, para el aprovechamiento en mayor cantidad de los rubros agrícolas en la región que los cultiva”, concluyó.


Foto/ Gregorio González

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