Lo último

NACIONALES

3 de julio | Natalicio de Rafael María Baralt

julio 3, 2019

Jacqueline Finol

Redactado por: Globovisión

Rafael María Baralt fue un historiador, periodista, filólogo y poeta, nació en Maracaibo, estado Zulia, un 3 de julio de 1810, año en que comenzaría a gestarse la independencia de Venezuela.


Sus padres fueron el coronel Miguel Antonio Baralt y de Ana Francisca Pérez, oriunda de Santo Domingo, y no tuvo hijos. Baralt y su familia se vieron obligados a trasladarse para República Dominicana debido a un tenso clima político que había en ese momento en el país, allí recibió sus primeros años de educación.

Estudios

A los 11 años de edad, María Baralt regresó a la Tierra del Sol Amada, más tarde, fue estudiante de la Universidad Santo Tomás (Colombia), allí cursó latín, filosofía y además obtuvo el título de bachillerato en 1830, por otro lado, se interesó por las luchas militares, tanto así que se unió al ejercito patriota.

Vida militar 

Rafael María participó en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo (1823), llegó a ser oficial del Estado Mayor del General Santiago Mariño, y capitán de artillería en la Revolución de las Reformas de 1835. Fue un destacado soldado, sin embargo, Rafael María Baralt pasó a la historia como un humanista más que como un prócer. Cuando no estaba con su fusil, se dedicó de lleno al estudio de las letras, instruyéndose en latín y filosofía, además de dar sus primeros pasos como periodista en las publicaciones: El Patriota del Zulia, o El Constitucional dirigido por su padre.

Lea también:   Facebook, WhatsApp e Instagram sufren caída mundial

Participar en aquellas gestas heroicas le otorgó la potestad de contarlas de primera mano, disertó ampliamente sobre tópicos variados, en París publicó su Resumen de la Historia Antigua y reciente de Venezuela, acto seguido colaboró con Agustín Codazzi en el altas: Resumen de la Geografía de Venezuela.

Obras realizadas

Entre sus obras ocupa un lugar importante su oda “Adiós a la Patria“, considerada de una impresionante riqueza poética. También ocupó importantes cargos en el Reino de España, como director de la Gaceta de la Corona y administrador de la Imprenta Nacional.

Poemas realizados por Rafael María Baralt

Tierra del sol amada,
donde, inundado de su luz fecunda,
en hora malhadada,
y con la faz airada,
me vio el lago nacer que te circunda.
Campo alegre y ameno,
de mi primer amor mudo testigo,
cuando virgen, sereno,
de traiciones ajeno,
era mi amor de la esperanza amigo.
Adiós, adiós, te queda,
ya tu mar no veré cuando amorosa,
mansa te ciñe y leda,
como delgada seda
breve cintura de mujer hermosa;
Ni tu cielo esplendente,
de purísimo azul y oro vestido,
do sospecha la mente
si en mar de luz candente
la gran masa del sol se ha derretido;
Ni tus campos herbosos,
do en profundo ambiente me embriagaba
y, en juegos amorosos,
de nardos olorosos
la frente de mi madre coronaba;
Ni la altiva palmera,
cuando en tus apartados horizontes
con majestad severa
sacude su cimera,
gigante de las selvas y los montes;
Ni tus montes erguidos,
que en impío reto hasta los cielos subes,
en vano combatidos
del rayo circuidos
de canas nieves y sulfúreas nubes.
¡Adiós! El dulce acento
de tus hijas hermosas; la armonía
del suave concento
de la mar y del viento
que el eco de tus bosques repetía;
De la fuente el ruido;
del hilo de agua el plácido murmullo,
más amable mi oído
que en su cuna mecido
es grato al niño el maternal arrullo;
Y el mugido horroroso
del huracán, cuando, a los pies postrado
del Ande poderoso,
se detiene sañoso
y a la mar de Colón revuelve airado.
De la Cóndor el vuelo,
cuando desde las nubes señorea
tu frutecido suelo
y en el campo del cielo
con los rayos del sol se colorea;
Y de mi dulce hermano
y de mi tierna hermana las caricias;
y las que vuestra mano
en el albor temprano
de mi vida sembró, puras delicias,
¡Oh, madre!; ¡oh, padre mío!
Y aquella en que pediste, mansión santa
con alborozo pío
el celestial rocío
para mí, débil niño, frágil planta;
Y tantos ¡ay me!, tantos
caros objetos que, en mis triste historia
de miserias y de llantos,
marcan a mis quebrantos
breve tregua tal vez con su memoria:
Todos yacen perdidos;
que ausente del hogar en tierra extraña.
mis penates queridos
lloran entristecidos
en tu almo suelo al refugiarse, España.
Puedas grande y dichosa
subir ¡oh, patria!, del saber al templo
y en tu marcha gloriosa
al orbe, majestuosa,
dar de valor y de virtud ejemplo.
No te duela mi suerte,
no maldigas mi nombre, no me olvides,
que aún vecino a la muerte
pediré con voz fuerte
victoria a Dios para tus justas lides.

Baralt, concretó su trayectoria como filólogo en 1844 al editar el Diccionario de la Lengua Castellana, un año después, se convirtió en el primer venezolano en formar parte de la Real Academia Española. Este soldado y humanista zuliano, pasaría sus últimos días en Madrid, aunque el cariño por su tierra no lo abandonaría nunca, así queda de manifiesto en su obra Adiós a la Patria.

Después de su muerte, los restos de Baralt se extraviaron, aunque el Senado venezolano le había concedido el derecho a ser sepultado en el Panteón Nacional en 1943, no fue hasta el 24 de noviembre de 1982cuando sus restos finalmente regresaron a Venezuela e ingresaron en el Panteón Nacional, después de haber pasado una noche en la alcaldía de su Maracaibo natal.

Etiquetas: , ,

Jacqueline Finol

El periodismo es ver pasar la historia con boleto de primera fila