Sucesos

Coro | Revelan la historia no contada del niño reclamado por su madre

Aunque Solemar insinuó que a su hijo lo habrían «regalado» o «vendido», la otra parte de la historia revela que ha sido criado, alimentado, atendido, vestido y educado por una familia cristiana que se hizo cargo del cuando ella lo abandonó alegando tener problemas psicológicos.


Solemar Ordaz apenas contó una parte del drama que alega estar viviendo en torno a su hijo de cinco años de edad, a quien dice querer recuperar. “No quiero visitar a mi hijo, lo que quiero es recuperarlo”, expresó este miércoles, clamor reseñado por este medio y que de algún modo conmovió a la corianidad que conocieron una parte de la historia y ahora, en las siguientes líneas, conocerán la otra que ha ejercido el derecho a réplica.

Nacido el 4 de abril del 2014, el niño, cuyo nombre se mantiene en reserva por disposiciones de ley, fue abandonado por su madre prácticamente al mes de nacido, aparentemente por no tener cómo mantenerlo. En los bloques de la urbanización 480 Años de Coro, ubicados en el sector La Velita, testigos referenciales afirman que Solemar dejó al bebé envuelto en un manto y abandonado a la intemperie.

Por fortuna, hubo quienes se dieron cuenta y avisaron a la suegra, quien se hizo cargo del bebé una vez Solemar manifestase ante los policías que atendieron la novedad, que debido a sus problemas, entre ellos económicos que lo privaban de alimentarlo, no podía hacerse cargo de él, testimonio que reposa en actas policiales levantadas por los funcionarios de la patrulla P-320 de Polifalcón.

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En las actas que llegaron a instancia del Consejo de Protección  se ratifica que Solemar mencionó un informe psicológico según el cual estaba enferma de los nervios y no estaba en capacidad de cuidar al niño, al que a su vez había dejado de amamantar por presuntamente tener asma y bronquitis, aunque de estos último no presentó informe. También mencionó tener problemas con su pareja a la que denunció por presunta violencia de género, ante lo cual se acordó medida de de separación.

De un hogar disfuncional

Previo a este abandono de su hijo, Solemar, quien vivía en la urbanización Los Médanos, lo había dejado solo dentro de la casa a la que el padre irrumpió después de forzar una ventana. Se dice que Solemar acusó a su pareja de secuestro y el caso también trascendió a la policía, aclarándose luego las circunstancias de su abandonó, aun cuando esto provocó que la relación de pareja se erosionara más, desencadenando el caso de violencia y separación.

La abuela del niño, tenía amistad con una señora cristiana evangélica de una urbanización del oeste de Coro y fue ella quien le tendió la mano y estuvo proporcionando ayuda en cuanto a alimentos, pañales y medicina. Testigos referenciales afirman que el niño todavía no había cumplido los dos meses de nacido cuando la señora se hizo cargo por completo, garantizando alimentación, pañales, medicinas, educación y lo más importante, el afecto.

La samaritana que se encargó del bebé

El padre del bebé, quien había quedado a cargo del mismo junto a su madre, según actas,  quedó a gusto con la decisión tomada con el pasar del tiempo. El hombre consistió en la cristiana representará al niño en todo lo que tuviera que ver con él, y ella gustosa, asumió solemnemente la crianza, alimentación, educación del niño, incluso lo involucró en actividades extracurriculares como el béisbol, sin negarle el pasado. “Nunca se le negó que tenía un padre, una madre, abuelas y abuelos”, indicó alguien familiarizado con el caso.

Después de dejarlo a la suerte y con el grupo familiar que le brindó afecto, Solemar Ordaz reapareció para recuperar al niño, quien ahora estudia primer grado y recientemente cumplió los cinco años de edad. Obviamente, esto causó un impacto en la familia adoptiva, que según la fuente, nunca  ha privado a Solemar de su derecho de visitar al niño, pero teme porque la misma no está en condiciones emocionales de mantener al hijo del que dijo no poder mantener por sus problemas en mayo del 2014.

De cómo el caso llegó a instancia judicial

El caso del niño llevó a un conflicto que alcanzó las instancias judiciales. La pareja de cristianos, encariñada con este y consecuente siempre con la alimentación, atención médica, vestimenta, educación e incentivarlo al deporte, habrían sugerido a la autoridad judicial que lleva la causa, evaluar a la madre y determinar si emocionalmente habría superado algunos trastornos de personalidad y estuviese emocionalmente apta para encargarse de la crianza del niño, cuando no económicamente.

Solemar Ordaz, quien aparentemente es de temperamento explosivo, se habría negado a someterse a tales evaluaciones psicológicas, lo que por ende mantiene trancado el caso y al niño al cuidado de la mujer y la familia que ha estado cuidándolo desde que prácticamente abrió los ojos.

El desenlace del caso pasa necesariamente por tales evaluaciones psicológicas a la madre, también por medir que impacto causaría en el niño ser apartado de un hogar en el cual ha vivido siempre.

Denunciada en el SIPEF

En la escuela a la que asiste el niño también hay versiones respecto a que la madre del niño ha irrumpido varias veces insultando a las maestras, suceso del que ya están al tanto vecinos quienes temen que del niño volver a las manos de Solemar, corre peligro debido al temperamento explosivo. El niño debió ser retirado un mes de la escuela como medida de resguardo.

También hay relatos de que llegó a la casa de una abogada que maneja el caso, acompañada de un hombre y con una arma blanca, a amenazarla de muerte, caso que conoció el Servicio de Investigación Penal del estado Falcón (SIPEF), ente adscrito a Polifalcón.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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