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«En 30 años no había visto a Bocaina tan devastada»

 “Mi llamado es al gobernador, a que se acuerde de La Bocaina por destino turístico, como porque allí vivimos familias que requerimos de ayuda”, imploró Gladys de Arias, quien asegura que en 30 años, jamás había visto al sector La Bocaina, tan devastado.


Gladys de Arias jamás vio tan devastado a Bocaina, el pueblito costero del municipio Falcón que eligió para vivir después de emigrar de natal Bobare, en Coro.

El paso de los últimos 30 años, ha traído desolación y ruina a este pueblo ubicado en la vía a Adícora, por cuyas sabanas se veían corretear burros silvestres que terminaron domados y comidos por hambrientos o abigeos que negociaban la carne como si fuese de res o negociaban sus cueros, extinguiendo la manada que atraía la atención de los turistas.

“Ahorita si ven un pollinito se le pegan atrás y se lo comen. Se los han comido toditos”.

Describe Gladys sobre cómo acabó la fauna en Bocaina, que no obstante está infestada de corales, mapanares y otros tipos de culebras que constituyen un riesgo para la vida de los niños y sus padres quienes se rehúsan a irse de este deprimido pueblo, de casas agrietadas, oxidadas y desoladas.

Las llamadas cajas CLAP llegan siempre fallas.

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“Siempre faltan productos, nunca viene completas”, refiere esta pobladora, por lo que los habitantes resuelven los días de escasez “chipiando”, extrayendo chipi chipi de la orilla de la playa, algo muy de ellos pero masificado a partir del hambre generalizada en el municipio Falcón y otros costeños.

Agua desparramada y luz ausente

Aunque ciertamente el hambre es una de las prioridades por resolver en Bocaina, Gladys de Arias tiene otras más: agua y electricidad. “Miles de litros de agua potable se fluyen a la superficie por una fisura en el tubo matriz. Hace dos meses que se lo hicimos saber a Hidrofalcón pero alegaron estar trabajando con las uñas y no tener maquinaria pesada  para socavar ni hacer la reparación”, me dijeron.

“Da dolor cómo se pierde el agua por el sector. El derrame es inmenso, se propaga a unas ocho casas y amenaza con extenderse a la sabana, incluso llegar a las salinas. Por un lado se pierde el agua y por otro, la baja presión impide que nos llegue por la tubería los día de racionamiento”, agrega Gladys.

Otro problema tiene que ver con electricidad. Hay sectores que llevan hasta cuatro años sin servicio eléctrico debido a la sustracción de los cables y que el transformador está dañado, está chorreando el aceite.

Nadie se puede anexar al transformador y seguimos esperando que Corpoelec resuelva porque es el único que puede hacerlo. Bocaina es un pueblo turístico que se encuentra totalmente abandonado, con calles intransitables, con agua perdiéndose, sin luz, sin ambulatorio y sin transporte escolar. Los niños deben irse en cola a la escuela que esta fuera del pueblo”, describió Gladys.


Foto/ José Faneite
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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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