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Rolando Ladino: Venezuela me ofrece la oportunidad de surgir, innovar y emprender

agosto 29, 2019

Lisbeth Barboza

De seis hermanos es el único que le gusta la cocina y eso le ha permitido en la Venezuela en tiempos de crisis hacer uso de la creatividad.


Con treinta y tres años, Rolando José Ladino Pineda decidió aceptar lo que este país en situación de crisis le ofrecía: emprender e innovar en el área de la pastelería para surgir como maestro pastelero y enseñar lo que sabe a quienes sienten pasión por la cocina, los dulces y las tortas.

Rolando recuerda que en cierta oportunidad una amiga le pidió apoyo para elaborar unas galletas como parte de su cierre de proyecto con dos compañeras más.

“Eran unas galletas de vainilla, le enseñé paso a paso cómo preparar la masa, cuáles eran los ingredientes y el tiempo de cocción. Aprobaron con 20 puntos”, mencionó el pastelero.

Ese momento fue para Ladino motivo suficiente para querer enseñar a otros lo que sabía de repostería, galletería y cocina; que lo atribuye a su acuciosidad de investigar y aprender de los que saben.

“No tengo estudios profesionales de cocina, pero he aprendido mucho de mi mamá Reina Pineda que ha sido repostera. Poco a poco me he ido perfeccionando con la preparación de la masa dulce, los ponquecitos y galletas”, relata el joven para quien las limitaciones solo se forman en la mente, y que expresó que su mejor cualidad es “surgir y emprender”.

EQUIPAMIENTO: Para este mismo año espera poder abrir su negocio de repostería y galletería por lo que poco a poco ha ido adquiriendo los equipos necesarios comprados a personas que han decidido emigrar.

De seis hermanos es el único que le gusta la cocina y eso le ha permitido en la Venezuela en tiempos de crisis hacer uso de la creatividad, para ganarse un espacio dentro del mundo de la pastelería.

Aun cuando reconoció que su preferencia inicial es la elaboración de comida salada, que aprendió por su paso por las cocinas de Aruba donde trabajo como sous chef y todo lo que tuviera que hacerse en el Hotel Mancheto de esa isla.

“Aprendí a preparar salsas, ensaladas y distintas variedades de comida según la gastronomía que correspondía, aunque se preparaba para arubianos, dominicanos, colombianos, holandeses y venezolanos”, le di el toque venezolano para diferenciarla.

Durante cuatro meses –tiempo en el que estuvo en la cocina del Hotel Mancheto-, aprendió cómo preparar los alimentos, que combinó con lo que ya llevaba de su casa materna, y que conjugó para crear su propio estilo y sabor.

Regresar a Coro

Decidió regresar a Coro, por aquello de que “no hay nada mejor que estar junto a la familia, en especial para estar al pendiente los míos”, por lo que según sus propias palabras “aposté al país, entendí que Venezuela, a pesar de las complicaciones, te ofrece la oportunidad de surgir, innovar, emprender y prosperar”.

Ciertamente desde su punto de vista “es difícil, pero no imposible”, sobre todo para quienes creen en Jesucristo, confiesa Rolando, quien actualmente es cocinero en una iglesia evangélica ubicada en el sector La Urbina de Coro.

EMPRENDIMIENTO: Para el joven de 33 años es la oportunidad de oro de arrancar su negocio de elaboración de galletas con la ayuda de su familia.

Rolando dice que se entusiasmó con impartir talleres de cocina, y en La Urbina enseña a grupos pequeños de niños a elaborar galletas, tequeños y pastelitos. En cuanto a los utensilios que usa para dictar sus talleres y sus trabajaos, apuntó  que uno de ellos fue un dispensador con su respectivas boquillas que una amiga le vendió en 5 dólares antes de emigrar.

“De otros emigrantes también he venido adquiriendo accesorios, porque mi anhelo es crecer, pensando en grande y no conformarme con solo dictar talleres y atender encargos de galletas y pasteles cada semana”, aunque le proporcionen ingresos adicionales, señaló.

Asociarse para crecer

Por ello se ha asociado con algunos familiares quienes también apuestan por el país y proyectan trabajar en un Minimarket con panadería incluida ubicada en la urbanización Los Tamarindos de Coro, y ponen a tono un horno panadero que pudo comprarle a un coriano que emigró, al igual que otros equipos que dinamizarán su negocio este mismo año.

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Agradeció el respaldo ofrecido por Lenín Castro, hermano en la fe de su iglesia, quien aportó el trabajo de carpintería –diseño y construcción-, así como el esfuerzo en conjunto de su familia cercana para adquirir la máquina para las tortas de pan dulce, la máquina sobadora, la mezcladora de harina, bandejas y todo lo fundamental para garantizar el éxito del negocio y la prosperidad profesional y económica.

Sin embargo, Rolando Ladino lamentó que una de las grandes dificultades que ha tenido que enfrentar ha sido la adquisición de un punto de venta, debido a lo costoso, aunado al hecho de los engorrosos trámites para hacerse del código SADA para poder ser abastecidos de harina de trigo para trabajar.

“Eso nos obliga a trabajar con harina importada, lo que sin duda va a incidir en el precio del producto porque la esencia de vender es obtener un margen de ganancia. Nadie vender para perder”, reflexión.


Fotos/ Gerardo Morón

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