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Urupagua | Detalles de la balacera que dejó tres asaltantes muertos y cinco policías heridos

septiembre 3, 2019

Gerardo Morón Sánchez

A los habitantes de la urbanización La Urupagua de Coro les quedó la sensación de haber estado en medio de una guerra y tal parece que sí, porque hubo cinco policías heridos y tres asaltantes muertos al término de un fallido asalto que desencadenó una situación de rehenes, balaceras intermitentes por espacio de cinco horas que ameritaron presencia de francotiradores, funcionarios de cinco organismos de seguridad, uso de tanquetas y granadas aturdidoras.


La banda actuaba con información precisa de las víctimas, casi siempre comerciantes o familias acaudaladas, que investigaban o sobre las que recibían pistas. Nada de improvisaciones, sino todo fríamente calculado hasta este sábado que llegaron en pos de 10.000 dólares de un comerciante árabe de 32 años, nativo de Jordania.

Algo tienen en común los habitantes de la urbanización Urupagua de Coro y es el miedo a salir o entrar de sus casas, pues es el instante en que asaltantes entran como ha pasado en 17 oportunidades, una de ellas el pasado 10 de enero que un septuagenario, después de salir de Farmatodo, fue sometido, asaltado y mantenido cautivo dos horas. Los delincuentes tras apropiarse de joyas, celulares y dinero, se llevaron un Toyota Corolla rojo, placas AF736WK, que funcionarios de Polimiranda recuperaron en predios de la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero.

Tras el reporte del asalto y situación de rehenes, el perímetro de la urbanización fue tomado policialmente por Polimiranda, Polifalcón y demás organismos de seguridad. Foto: cortesía

El asalto se cometió en la quinta ubicada entre las avenidas Maracaibo y Rafael Gallardo, escenario de hasta entonces el recuerdo más reciente de la muerte de alguien, en este caso de un gerente de nacionalidad nicaragüense quien aquel mediodía del miércoles 27 de mayo del 2015 quedó muerto dentro de un Chysler 300C tras sucumbir a los disparos de un sicario.

Nelson Alexander Figueroa Leal usaba identidad falsa para eludir orden de captura del Juzgado de Ejecución del estado Zulia. Foto cortesía

Asaltantes llegaron en Arauca vinotinto

Pero lo ocurrido entre el ocaso de agosto y preludió de septiembre, será recordado como la noche más larga y aterradora vivida por los habitantes de la Urupagua. Todo inició cuando un Chery Arauca, vinotinto, arribó al sector a eso de las ocho y media de la noche. El conductor, permaneció en el carro y tres hombres, todos con experiencia en el manejo de armas, estaban a cargo de perpetrar el asalto.

El perfil de los asaltantes

Uno de ellos era Asael Alberto Sangronis Villavicencio, quien había desempeñado funciones dentro de la Guardia Nacional Bolivariana en Caracas, dueño de un Chevrolet Spark que abandonó hace meses en los predios del servicio Lara tras verlo rodeado de policías que lo retuvieron por presuntamente ser de características similares a uno usado por asaltaquintas de urbanismos de Coro. El vehículo lo recuperó tras hacerse de los servicios profesionales de un un abogado falconiano.

“Nelsito” y su doble identidad

Otro era el zuliano Nelson Alexander Figueroa Leal, de 27 años, apodado “Nelsito”, quien sabiéndose solicitado desde el 19 de febrero del 2018 por el Juzgado Cuarto de Ejecución del Circuito Penal del estado Zulia, usurpaba la identidad de José David Leal Soto para evitar ser detenido en alguna redada u operativo.

Irangel, el de más antecedentes

El tercero era Irangel de Jesús Torres Parra, de 33 años, conocido como el “Maracucho”, poseedor de un antecedente por porte ilícito del 6 de octubre del 2010, otros dos registros por la misma causa en Maracaibo y Coro, donde se estaba presentando, así como un arresto y condena de tres años por robo de auto en el 2012.

En registros del Cicpc y el expediente VP02-R-2012-000897 figura que Irangel robó una Nissan modelo Almeira, plateada, que entregó a delincuentes, uno de ellos apodado “el Chino”, que la usaron para secuestrar el 31 de julio del 2012 al comerciante Juan Carlos Urdaneta Méndez, de 31 años, en Cabimas, estado Zulia.

Irangel y cuatro más de la banda fueron detenidos semanas después por el Cicpc, mientras que tres integrantes de murieron durante la operación de rescate del comerciante concretada a principios de septiembre en una casa del sector Buena Vista II de los Puertos de Altagracia, estado Zulia.

El asalto en La Urupagua

La noche del sábado, provistos de sendas pistolas, una de ellas una Browning, y un revolver, los asaltantes entraron en acción logrando someter al comerciante árabe, la esposa de 30 años y los hijos, un niño de 4 años y una niña de 6 años.

De la acción delictiva se percató una residente quien de inmediato usó el radio transmisor que dos semanas les había entregado para reportar cualquier incidencia delictiva el secretario de Seguridad Ciudadana, comisario general Oswaldo Rodríguez León. Los reportes son recibidos directamente en la sala Situacional, de ahí que la policía llegase a escasos minutos de reportado el asalto.

La primera balacera y libertad de rehenes

Al percatarse de que venían los policías, el conductor del Chery Arauca escapó, lo que obligó a los demás asaltantes a atrincherarse luego de uno de ellos abrir fuego contra los funcionarios entre ellos el oficial jefe Jonarbis Ferrer, de 30 años, escolta del exministro de defensa y embajador Diego Molero, quien resultó herido en en el pie izquierdo.

La Urupagua en guerra

A partir de las 8:30 pm del sábado 31 de agosto y hasta la madrugada del domingo primero se septiembre, la urbanización Urupagua pasó a ser territorio de guerra con la llegada de patrullas, motos, tanquetas de la Guardia Nacional, hombres armados, disparos por doquier, uso de granadas aturdidoras y presencia de francotiradores.

Según los diferentes relatos y reportes, los asaltantes se desentendieron de los rehenes, aunque uno de ellos trató de tomar a la niña, a cuyo rescate acudió en comerciante árabe. Los asaltantes se enfocaron en saltar paredes, incluso sorteando los cercos eléctricos pasaron de casa en casa y solar en solar hasta llegar a la 9-B.

Los asaltantes, en medio de las balaceras y desespero por encontrar trincheras y fugarse, pasaron por sobre varios cercos eléctricos. Foto: Gregorio González

Cuatro policías heridos en las siguientes horas

El oficial jefe Krismán Leonardo Campos Nieto, adscrito a las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) resultó herido en la clavícula izquierda, ingresando al Hospital de Coro a las 10:53 de la noche. Siete minutos después ingresó al mismo centro asistencial el oficial del Servicio de Investigación Penal del estado Falcón (SIPEF), Pedro Jesús Pereira Yoris, de 27 años, con herida rasante en el muslo.

Durante los intermitentes enfrentamientos que siguieron a continuación fueron heridos de forma rasante en el abdomen el oficial jefe Héctor Castillo, escolta del secretario de Seguridad Ciudadana; también el supervisor jefe Froilán Hernández, adscrito a orden Público, quien fue impactado en el abdomen con la fortuna de que llevaba puesto el chaleco antibalas.

Asaltantes sitiados y sin escapatoria

Instantes después de reportados los primeros tiros la noche del sábado, el lugar fue tomado por Polifalcón, Polimiranda, Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) bajo el mando del comisario José Gregorio Ascanio Toledo, Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), Polimiranda, Guardia Nacional Bolivariana y Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro, así como el Fiscal Auxiliar Cuarto del Ministerio Público, preso a contribuir con la negociación en torno a una posible deposición de armas y entrega de los asaltantes que permanecían atrincherados en el techo de una vivienda dentro de la cual estaba una ciudadana con su anciano padre.

Intentaron meterse a una casa, pero reja lo impidió

Los reportes y diferentes testimonios indican que los sitiados violentaron las tapas de asbesto de la vivienda con intenciones de refugiarse y probablemente tomar a los inquilinos de rehenes, pero se encontraron con un enrejado debajo que no pudieron violentar. Desde la platabanda uno de los asaltantes aparentemente realizó varias llamadas, una de ellas al conductor del Arauca vinotinto, a quien recriminaba con groserías y lenguaje hamponil el haberlo abandonado.

Pedían presencia de abogado, incluso de periodistas

Trascendió que también llamaron a un abogado penalista para que intercediera y estuviera presente ante una posible rendición en la que se garantizara su derecho a la vida. El autor de la llamada habría sido Asael Alberto Sangronis, el exguardia nacional quien guardaba en el directorio de su celular el número del referido abogado desde que este, por medio de sus servicios profesionales, le ayudó a sacar el Chevrolet Spark que había sido retenido hace meses por Polifalcón en los predios del servicio Lara.

Asael habría enterado al abogado de lo que estaba ocurriendo, ofreciendo pagar lo que fuera por los servicios judiciales tras admitir que “se había caído un robo”. Ante esto, el profesional del derecho, amparado en el artículo 49 de la Constitución respecto al derecho a la vida, habría reportado el llamado y lo que sucedía a la Fiscalía 17 de Derechos Fundamentales, desconociendo si la representante judicial compareció al lugar para levantar la hipotética acta que era lo que se recomendaba.

Asael Sangronis, es guardia nacional, habría intentado buscar la mediación de abogados, fiscales y periodistas. Foto: Cortesía

Ex guardia llamó a su madre y esposa

En medio de esa desesperación de saberse entre la espada y la pared, el exguardia nacional también llamó a su madre y esposa quienes se presentaron en el lugar revelando el pasado militar del joven que ofrecía resistencia. Insistió al mismo abogado y se dice que hasta estuvo pidiendo números telefónicos y la presencia de periodistas como garantes de una entrega segura y con respeto a la vida.

Conforme pasaron las horas, las negociaciones no llegaban a ningún acuerdo. En algunos videos que circularon por los grupos, se escucha a uno de los funcionarios mediadores pedir desde la calle al cabecilla del grupo, salir para juntos hablar con el abogado Euro Colina, que este solicitaba como garante de la entrega. El recelo prevaleció y no hubo forma de conciliación, llegando algunos a escuchar a los atrincherados recular y decir: “igual nos van a matar”.

Intermediación de Fiscal Marcos Díaz

“El fiscal del Ministerio Público trató de mediar con los chamos y que se entregaran, los policías querían que todo llegara a un feliz término, pero ellos decían ‘si nos entregamos igual nos van a matar’. Fue horrible eso, ellos solo decían groserías” aseguró un testigo que también se refirió al estruendo que resultó ser de una granada aturdidora.

Creció entonces la tensión ahora con francotiradores apostados en sitios estratégicos, dispuestos a poner fin a la situación que mantuvo en vilo a los residentes de la urbanización y a todos los falconianos que estuvieron siguiendo el caso y el desenlace, por las diferentes redes sociales. Tras algunas otras balaceras, otras llamadas al abogado aparentemente por parte de Asael, quien ya desesperado afirmaba que Irangel de Jesús Torres estaba muerto por uno de los francotiradores.

¡Apaguen las luces y tírense al suelo!

Vecinos refieren que los efectivos policiales pidieron que apagaran las luces internas de sus casas y dejaran encendidas aquellas de las áreas exteriores. “Cuando se prendió la `plomamentazón´ solo nos decían: ¡tírense al suelo! y no salgan. Hubo mucha confusión porque parecía una zona de guerra. Nunca antes habíamos vivido algo así”.

Poco antes de las dos de la madrugada del primero de septiembre, luego de la tanqueta de la GNB derribar el portón y al término de otra balacera, Asael Alberto Sangronis Villavicencio y Nelson Alexander Figueroa Leal, resultaron heridos ante comisiones mixtas, entre ellas de las FAES. Los mismos fueron declarados muertos tras ingresar a las 3:06 de la madrugada a la emergencia del Hospital Doctor Alfredo Van Grieken de Coro, en la patrulla Toyota, Hilux, P-436, según los reportes.

El tiempo se le agotó a los atrincherados asaltantes después que  la tanqueta de la GNB derribó el portón, dando lugar al enfrentamiento final. Foto Gregorio González

Parte de guerra en La Urupagua

Tres muertos y cinco policías heridos al término de cinco horas de disparos intermitentes, entre ellos de francotiradores del FAES, FAES y SIPEF, así como la detonación de tres bombas aturdidoras, dejó la confrontación entre integrantes de la banda los “Maracuchos” cuyo líder negativo es el zuliano apodado “Slaider” y las fuerzas de seguridad del estado. Las autopsias las efectuaron este lunes con presencia de representantes del Ministerio Público.

Nada es igual desde lo acontecido

Habitantes de la calles San Luis, Cabure y Seguro Social de la urbanización, todavía no logran conciliar bien el sueño tras ser testigos y epicentro de la confrontación más prolongada, después de aquella que trajo consigo la clausura del internado judicial de Coro.

El temor se observa a simple vista, sus ojos dejan entrever el trauma de los disparos de la noche del sábado y parte de la madrugada del domingo. La mirada de los ciudadanos de Coro estaban sobre la urbanización Urupagua, ante la gran movilización policial, tanquetas militares, francotiradores en los techos, y grupos de acciones tácticas de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana, CONAS, SIPEF, así como la actuación del CICPC, GNB, Polifalcón y Polimiranda.

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".