Ciencia y tecnología

Un celular que quiere luchar contra el cambio climático

Fairphone 3 es un dispositivo modular creado con materiales respetuosos con el medioambiente y de fácil reparación


La preocupación por el medioambiente y el cambio climático está más en boga que nunca.

¿Qué podemos hacer para intentar frenarlo? Los expertos coinciden: sus recomendaciones van desde reducir el uso de plásticos hasta comer menos carne, disminuir los viajes en vehículos de combustión, emplear fuentes energéticas renovables.

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Desde Fairphone, un fabricante de smartphonesholandés, proponen también que nuestra tecnología sea sostenible.

No en vano, afirman que la industria de la telefonía móvil contribuye (y mucho) a algunos de los principales problemas relacionados con el medioambiente e, incluso, con transgresiones de los derechos humanos: residuos tecnológicos, emisiones de CO2, condiciones de crueldad en el trabajo…

Modular

Su apuesta por la sostenibilidad se basa en tres puntos.

El primero de ellos tiene que ver con los materiales que se han empleado para su fabricación, entre los que se encuentran plástico reciclado, oro de comercio justo, tungsteno libre de conflicto, plástico reciclado… Hasta su caja es reutilizable y respetuosa con el medioambiente. La excepción está en el uso de cobalto, aunque la marca afirma estar trabajando para conseguir una fuente segura.

El segundo aspecto que convierte este Fairphone 3 en un móvil respetuoso con el medioambiente es su proceso de fabricación, dando prioridad a la satisfacción de los empleados mejorando sus condiciones y calidad de vida: pagando primas para reducir el riesgo de accidentes, con medidas para mejorar su salud…

Por último, su objetivo es crear un producto que dure en el tiempo más de lo que estamos acostumbrados, lo que supone ahorro económico pero también menos contaminación.

Lo hace gracias a un diseño modular: se compone de siete elementos que se pueden cambiar de forma sencilla en caso de rotura o avería, y que van desde la pantalla hasta la batería, la cámara… De hecho, la reparación puede hacerla uno mismo en minutos sólo con un destornillador. En el paquete incluye el suyo propio.

La distribución de los módulos en el interior del dispositivo hace que nos encontremos con algunas curiosidades, no siempre positivas. Por ejemplo, el altavoz está situado en uno de los laterales, haciendo que sea fácil bloquearlo cuando el móvil se sujeta con la mano; y el lector de huellas se ubica muy arriba en la zona trasera, dificultando mucho su utilización (y eso, pese a que el desempeño es muy positivo).

Exterior clásico

La realidad es que, a simple vista, poco se percibe de estos aspectos. Tiene un diseño algo anticuado para los estándares actuales, en el que predominan unos amplios marcos alrededor de la pantalla y un grosor algo superior a lo habitual.

La trasera es muy curiosa, ya que la carcasa es semitransparente, dejando ver dónde está cada uno de sus componentes.

En cuanto a rendimiento general, la pantalla ofrece una calidad razonable, aunque hemos detectado que no es todo lo rápida que nos gustaría en reaccionar a los toques.

Se puede deber a su ajustada configuración, en la que destaca la presencia de un procesador del año pasado que lastra un poco la experiencia general, con ciertos lags a la hora de abrir aplicaciones.

Funciona con Android 9 con una capa de personalización que elimina las apps duplicadas o el bloatware; algo bastante positivo. Y la batería supera el día de autonomía con soltura.

La cámara trasera (en singular), por último, tiene un desempeño que podríamos asimilar al de los móviles de gama media-baja: bien durante el día pero con muchos problemas durante la noche o en interiores. Con la frontal se repiten las sensaciones.


Foto/Cortesía
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