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Padre Fidel González propone mantenerse firmes en la fe

Para muchos, la Palabra de Dios es como una espada de doble filo, lo que queda evidenciado en la liturgia.


Durante la misa dominical en la parroquia Padre Nuestro, en el sector Cujicana de Punto Fijo, el presbítero Fidel González comentó en la homilía que el evangelio de San Lucas, de corte profético y apocalíptico, habla de la última venida del Hijo del Hombre.

Se trata del final del año litúrgico y la Iglesia nos presenta la parusía, la llegada del Cristo Rey.

Se refirió el párroco a tres promesas importantes que hace Jesús; Les daré palabra (Espíritu Santo), para que se defiendan; Les daré confianza; no caerá ni un pelo si Dios no lo permite. Por último; quienes se mantengan firmes ganarán la vida.

También explicó el sacerdote a los asistentes a la misa, que la fe no ahorra sufrimiento, pero en cambio si da la vida; tampoco la fe ahora trabajo, pero en cambio e da sentido; La fe no dice cuándo, pero eso nos empuja a caminar. La fe es para hoy, para mañana solo es el amor.

«Por estas y otras reflexiones, aseguró el padre Fidel que el texto de este domingo es apocalíptico, pero a la vez es liberador».

Si la persona escoge el cielo, deberá actuar y ser coherente con la Gloria que quiere conquistar.

Al infierno no va nadie por la fuerza; ni al cielo, tampoco. Dios es justo y da a cada uno lo que se ha ganado, ni más ni menos. No castiga ni premia arbitrariamente, movido por simpatías o antipatías. Respeta nuestra libertad. Sin embargo, hay que tener presente que al salir de este mundo no habrá libre albedrío.

Cuando el evangelio de Lucas dice «No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» anuncia que vendrá el Día de alegría y de gloria para unos; mientras que de tristeza y de vergüenza para otros.

Para muchos, la Palabra de Dios es como una espada de doble filo, lo que queda evidenciado en la liturgia de este penúltimo domingo del año litúrgico; Hace una terrible advertencia y aliento de esperanza: terrible advertencia de que las injusticias de la historia no quedarán inmunes, y aliento en la esperanza para los justos fieles a Cristo, juez supremo.

Sostiene el sacerdote que los cristianos están llamados a dar testimonio de la esperanza de la que están animados.

La victoria final es cierta: el reino de Dios será instaurado por el Hijo del hombre. Es necesario ahora ser perseverantes, vigilantes y en oración. El estilo de vida del cristiano debe convertirse en signo del futuro que vendrá.

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