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¿Alguna vez te preguntaste por qué lloramos y para qué sirven las lágrimas?

La diferencia es todavía mayor si nos fijamos en quienes no lloran: las mujeres que no lloraron durante el último mes fueron un 6%, y los hombres, un 45%.

Las lágrimas son una de las formas más poderosas de mostrar nuestros sentimientos más extremos. Sin embargo, no parece haber ninguna razón científica que explique el vínculo entre el llanto y los sentimientos de alegría y tristeza que nos ayudan a expresar, en ocasiones involuntariamente.

“Se trata una manifestación de lo bien hecho que está el ser humano y lo evolucionados que somos”, explica Elena Jarrín, oftalmóloga del hospital Rey Juan Carlos y de la clínica Vissum de Madrid. “ Hemos ido pasando de reflejos e instintos a algo tan complejo a nivel neuronal y a nivel cerebral como para que sirva para reflejar nuestras emociones”. Biológicamente hablando, existen tres tipos de lágrimas: basales, reflejas y emocionales.

Los 3 tipos de lágrimas


Las primeras son las responsables de mantener nuestros ojos limpios y en perfecta disposición para cumplir su tarea: ver. Su presencia es constante, aunque nunca la notamos.

Las lágrimas reflejas son aquellas que surgen como reacción a algún componente externo, como por ejemplo las que derramamos al pelar una cebolla. Por último, las lágrimas emocionales son aquellas vinculadas a nuestros sentimientos. Mientras las dos primeras tienen una explicación fisiológica, estas últimas suponen todavía hoy un misterio, tanto en lo que respecta a su origen como a su función.

En lo que no hay duda es en lo antiguo de su uso para expresar emociones. Tal como explica Michael Trimble en Why humans like to cry (Por qué a los humanos les gusta llorar), la primera mención a las lágrimas data del siglo XIV antes de Cristo, en unas tablillas que dejan constancia de las lágrimas por la noticia de la muerte del dios Baal a manos de su hermana y amante Anat.

También la mitología egipcia, así como la griega y romana recogen este vínculo entre las lágrimas y las emociones. Una unión que, por otra parte, es particular de los seres humanos. Eso no significa que los animales no sientan, sino que no expresan sus sentimientos a través del llanto. Llorar de pena o de alegría nos hace humanos, pero eso no significa que nazcamos con esta habilidad. Es, entonces, algo aprendido, un invento de los humanos desarrollado a través de los siglos para comunicar con más fuerza que cualquier palabra los sentimientos más pesarosos, así como en ocasiones los más felices.

¿Cuándo aprendemos a llorar?


“No nacemos con el llanto emocional, se va desarrollando con el tiempo “, puntualiza la doctora Jarrín. “Nacemos con llanto basal, no nacemos con llanto reflejo pero se desarrolla en los primeros meses de vida. Y con el tiempo es cuando se desarrolla el emocional”.

¿Hombres y mujeres lloran por igual?


No, las mujeres lloran más que los hombres. Según una investigación llevada a cabo por el bioquímico William Frey en los años 70, las mujeres lloran de media 5,3 veces al mes, mientra los hombres lo hacen 1,4 veces en el mismo periodo. La diferencia es todavía mayor si nos fijamos en quienes no lloran: las mujeres que no lloraron durante el último mes fueron un 6%, y los hombres, un 45%.

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Jacqueline Finol

El periodismo es ver pasar la historia con boleto de primera fila

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