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Chile | Movimientos sociales convocan una nueva huelga para este lunes

La protesta de Chile se inspira en las tácticas del movimiento prodemocracia de Hong Kong


El grupo que integra Nancy López, de 26 años, ha colocado enormes pancartas en la fachada de la céntrica Universidad de Chile que resumen su ideario.

Que Chile decida: plebiscito constituyente ahora.

Asegura una de ellas. Otra adelanta la intención de los estudiantes de sumarse al Paro Nacional previsto para este lunes: «Huelga general para que caiga (el presidente Sebastián) Piñera».

Los jóvenes ocuparon la sede central del recinto universitario el pasado jueves inspirados por el creciente activismo de un amplio sector de la población que no considera suficiente la posible reforma de la constitución pactada por los legisladores o la promesa de adoptar medidas sociales urgentes y exige la dimisión del jefe de Estado.

La llamada Mesa Unidad Social ha convocado a una nueva huelga general para este lunes y martes en todo el país.

La última acción de este tipo se produjo el pasado día 12 y la jornada derivó en incidentes tan graves que el propio presidente Sebastián Piñera reconoció en un discurso que estuvo a punto de volver a decretar el estado de excepción y sacar a los militares a la calle.

Votamos el lunes ocupar este espacio porque continúa la impunidad y la mayor de ellas es que Piñera continúa en su puesto. Queremos que Piñera se vaya.

Asegura López, secundada por varios de los chavales que se han instalado en el recinto.

La toma de la edificación se añade a la que ya mantienen desde hace semanas los alumnos del adyacente Instituto Nacional, otra prestigiosa institución lectiva fundada en el siglo XIX y por la que han pasado varios ex presidentes del país.

Este es un punto estratégico y también estuvo tomado durante meses durante las protestas de 2011.

Añade la alumna de Filosofía.

Aunque todavía constituyen un hecho aislado, la determinación de López y sus compañeros, y la de los pupilos del Instituto Nacional recupera la memoria de las ingentes movilizaciones estudiantiles de 2011, que los analistas consideran el antecedente más preclaro de la actual crisis ya que estuvieron motivadas por reclamos similares. 

Seña de identidad

La ocupación de centros lectivos se convirtió durante meses en una de las señas de identidad de aquella crisis, que como la actual derivó en ocasiones en graves altercados callejeros.

Foto/Cortesía

Los estudiante atrincherados en la Universidad Central aseguran que en cierta manera se inspiran también en la ocupación de la Universidad Politécnica de Hong Kong que se registró durante las últimas jornadas.

No vamos a permitir la entrada de la policía. Hong Kong es un modelo a seguir.

Argumenta Isabel Villalobos, otra de las universitarias, recordando como se opusieron al desalojo los chavales de la ex colonia británica recurriendo a cócteles molotov y arcos con flechas.

El simbolismo que han adquirido las protestas de Hong Kong entre los manifestantes de Chile no sólo se circunscribe a la acción que se ha organizado en torno a la Universidad capitalina.

Los jóvenes que acuden a diario a la Plaza Italia no dudan en reconocer que han copiado tácticas como el uso de punteros láser o el sistema que utilizan para desactivar los botes de gases lacrimógenos, para el que han desplegado equipos de chavales equipados con guantes que recuperan el artilugio y lo introducen en un envase de plástico repleto de líquido que neutraliza sus efectos, emulando las imágenes que llegaban desde la metrópoli china.

Los manifestantes han llegado a derribar un dron con el uso masivo de decenas de láser al unísono y fueron acusados de intentar cegar de la misma forma a un helicóptero de las fuerzas de seguridad.

Este viernes los activistas locales tenían establecida una cadena humana en las inmediaciones de la Plaza Italia para trasladar ladrillos con los que construir barricadas, un procedimiento que perfeccionaron los hongkoneses «de primera línea», que llegaron a desarrollar todo un lenguaje de signos que les permitía solicitar paraguas o cascos a la retaguardia con un simple gesto, que de inmediato comenzaba a canalizar esos suministros acarreados de mano en mano. 

Brecha con la clase política

La posición de los estudiantes acampados en la Universidad de Chile confirma la profunda brecha que se ha generado entre la clase política representada en el Parlamento y amplias capas de la población.

Una circunstancia que no sólo amenaza con extender la crisis sino que está provocando una situación de creciente inestabilidad en las calles de muchas ciudades del país, donde las protestas se ven eclipsadas a veces por actos de vandalismo o mera criminalidad como el saqueo de negocios o la quema de todo tipo de edificaciones.

El viernes, por ejemplo, un grupo de individuos incendió una parte de las instalaciones del Hospital San Pablo de Coquimbo, una localidad situada al norte de Santiago.

Estos actos de violencia no pueden ser llamados demanda social, así no logramos avanzar en aquellas demandas que la gente ha manifestado de manera pacífica.

Indicó una de las responsables de esa región, Lucía Pinto, en declaraciones a la prensa local. 

En Valparaíso, las cifras oficiales hablan de destrozos de 75 locales comerciales, instituciones públicas y privadas y hasta un jardín infantil tan sólo durante la jornada del pasado jueves.

Ese mismo día los propios bomberos que intentaban apagar el incendio de un centro comercial situado en una barriada al norte de la capital chilena fueron apedreados por grupos de exaltados.

Los asaltos se reprodujeron el viernes por la noche en arrabales capitalinos como los de Quilicura o Maipú.

La máxima responsable política de este último enclave, Cathy Barriga, exigió al ejecutivo que refuerce la presencia de fuerzas de seguridad en esos distritos.

Una de las obligaciones del gobierno es resguardar el orden público y eso no se está cumpliendo. No tengo palabras para lo que estamos viviendo.

Aseveró.

Todos queremos un cambio pero hay un grupo de vándalos que lo que quieren es generar el caos. Si esto sigue así nos llevarán a la catástrofe.

Concluyó Alejandra Silva, una joven que recorría el sábado por la mañana el centro de Santiago, asistiendo a un escenario repleto de escombros y despojos.

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