Opinión

Simón Petit | El saxo de plástico de Charlie Parker

Charlie Parker llegó a Canadá sin su instrumento –no recordaba si lo dejó en un sitio o si lo perdió-


Decía un viejo lobo de la música, Ludwig Van Beethoven, que un músico verdadero sacaba sonido de una piedra y podía hacer música con ella. Y esto es absolutamente cierto.

«La arquitectura es una música de piedras; y la música, una arquitectura de sonidos»

Un músico ante la dificultad de conseguir el sonido que quiere sin la herramienta apropiada, sencillamente se las arregla para de lo imposible hacer lo posible. 

En la noche del 15 de mayo de 1.953, los asistentes al concierto organizado por la New Jazz Society en el Massey Hall de Toronto, en Canadá, se preparan para escuchar a los grandes «gurus» del Be-bop Dizzy Gillespie y Charlie Parker.

Parker llega a Canadá sin su instrumento –no recordaba si lo dejó en un sitio o si lo perdió, debido a una resaca de alcohol y drogas- y los organizadores de inmediato hicieron la gestión para buscar un instrumento porque ya estaba por comenzar el concierto. Y lo logran: consiguen en una tienda de instrumentos musicales, un saxo de plástico blanco.

Charlie Parker, fue un saxofonista y compositor estadounidense de jazz, considerado uno de los mejores intérpretes de saxofón alto. Foto: RTVE.es

Parker enojado les dijo si querían verlo hacer el ridículo y decidió no tocar en el concierto. Los organizadores en ese momento se fueron más por lo jurídico y entonces amenazaron a Parker que si no cumplía lo demandaban y llamarían de una vez a la policía para que lo apresaran.

En esas condiciones Gillespie y Parker llevan su enfrentamiento personal al escenario y el «pájaro» vuela como nunca con su increíble instrumento de juguete.  Al bajarse del escenario Parker regresa el saxo a los organizadores y estos, con la emoción a flor de piel por el extraordinario concierto que acababan de ver, decidieron guardar el saxo; pero una mala pasada del destino ocurrió de igual manera a lo sucedido a Parker: inexplicablemente, el saxo desapareció de una esquina del escenario donde lo habían dejado y lo que pudo haber sido un millonario tesoro nunca se supo a dónde fue a parar. Demás está decir lo que ya todo el mundo conoce: la grabación de ese día es una leyenda del Jazz moderno.  

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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