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Historia de un migrante | De periodista a gerente de confección de ropa

Cuando llegó a la capital peruana fue un comienzo muy duro, pero luego de un tiempo, una empresaria le dio la oportunidad de gerenciar un taller para confeccionar ropa en el sector Miraflores de Lima


Lenin Ibrahim Revilla se convertiría en un migrante más que buscaba una oportunidad para tener una mejor calidad de vida para él y su familia.

Lenin salió con dos maletas, una llena de esperanzas por un mejor futuro, y la otra cargada de ropa que usaría en el país que lo abrigaría.

Periodista desde el 2008, Revilla confiesa que cuando dejó a su natal Falcón, llevaba en mente trabajar como periodista o desarrollar un programa de radio en Lima.

No pudo evitar botar un poco de lagrimas, mientras dejaba en casa a una mujer y a dos pequeños.

Tenía la idea de que si lograba encontrar trabajo como periodista en algún medio de comunicación, me dedicaría hacer trabajo de investigación y contar las vivencias de los venezolanos que han emigrado a Perú.

Relata el Revilla.

El comunicador social, Lenin Revilla, se encargada de detallar las telas que llegan al local par la elaboración de ropa.

Revilla llegó el 15 de mayo de 2018 a la capital peruana sin conocer a nadie y tan solo con la fe puesta en Dios de poder encontrar un trabajo lo más pronto posible.

Con una carpeta bajo sus brazos comenzó a tocar puertas en algunos medios de comunicación de Lima, sin embargo las puertas se les fueron cerrando por no tener la documentación legal que todo profesional o migrante debe tener en cualquier país extranjero.

No tenía los papeles en reglas, ni el PTP ni el carnet de extranjería y muchos menos los documentos universitarios apostillados.

Dijo.

Lenin Revilla no se amilanó. Nunca bajo la guardia, “sino más eso me dio más fuerza”, relató. Empieza a recorrer calles y avenidas de la capital limeña.

Su primer trabajo como migrante:

Su primer oficio que consiguió lo hace como parquero de carro en un resturante.

Ahí no me fue tan mal, tenía salario mínimo que me pagaba el dueño del local y las propinas que me daban los clientes.

Parte de las máquinas utilizadas en el taller para la confección de ropa.

Este emprendedor falconiano, comenzó a guardar en una pequeña alcancía un dinerito, con el que dos meses después decide comprar un carrito de venta de peros calientes.

Como todo ingenioso latino, Lenin dividió su horario de trabajo. En el día lo hacía en el restaurante y en la noche vendía pepitos venezolanos.

Una comida que el peruano desconocía hasta ese momento. Recuerdo que la primera noche vendí uno y la segunda noche vendía cinco.

Nunca es tarde cuando la dicha llega: La oportunidad

Un día en el restaurante, y en un encuentro fortuito, el coriano, conoce a una empresaria venezolana. Le comenta que ella tiene varios proyectos de inversión para Lima. Establecer una empresa para exportar ropa para Venezuela y la otra para confeccionar ropa para niños.

La empresaria la ofrece la oportunidad de trabajar en una de estas empresas. Y ya para el mes de octubre de 2018, el de Coro, inicia una nueva labor.

Comencé a trabajar como asistente de esta empresaria, en la empresa confección de ropa.

Contó.

El apoyo de la familia ha sido muy importante en la labor que viene desempeñando el falconiano, Lenin Revilla, en suelo limeño.

“Me dedique a llevar los documentos de la empresa a los organismos encargados en Lima para registrar esta compañía. Y fue en el 2019 que terminamos de registrar las dos empresas”.

La vida le deparó una grata sorpresa al comunicador Lenin Revilla, cuando la empresaria decide colocar al periodista gerente del taller.

-¿Cuál fue su impresión al recibir ese ascenso?

-Es una oportunidad de salir adelante en tierra extranjera. La necesidad es la madre de la incentiva.

-¿En algún momento pensaste en incursionar en la gerencia en el área de la producción?

-Mi deseo era hacer trabajos de investigación periodística, hablar sobre la situación de los venezolanos en el exterior, pero se me cerraron las puertas en los medios de comunicación peruanos.

Lenin Revilla ha emprendido un nuevo reto, el de administrar un taller para la confección de ropa en Lima.

-¿En qué pensabas cuando saliste de Venezuela?

-Aquí hay que trabajar duro, nada es regalado, como en mi país. Si quieres salir adelante debes esforzarte bastante. La idea era hacer un programa de radio o escribir las vivencias de los venezolanos en Perú.

-¿Trabajar como parquero en un restaurant le dejó alguna experiencia o fue difícil dedicarte a este oficio?

-Lo hice con profesionalismo, me hizo saber que todos somos iguales ante Dios. Este trabajo me hizo sentir más humano, fue una experiencia única, maravillosa.

-¿Extrañas el periodismo?

-El periodismo es mi pasión. Deseo retomarlo algún día, cuando regrese a Venezuela.

En días libres es dedicado a los ejercicios en los parques biosaludables en la capital peruana.

Del periodismo a la gerencia

El comunicador social dice que, aunque no tiene los conocimientos para hacer ropa para niños, sí tiene el de administrar a grupo de trabajadores.

Tengo a mi cargo costureras venezolanas con mucha experiencia, les delego todo lo relacionado con la confección.

-¿Manejar a grupos de personas se te ha hecho difícil?

-Cuando sabes gerenciar con modestia y respeto hacia los demás, lo haces en cualquier país, bien sea en Perú, Venezuela o en China.

-¿Te declaras un emprendedor más, que acepta el reto de hacerlo fuera de su tierra?

-Nacemos con el deseo de emprender y en el camino se te presentan las oportunidades.

¿De quién estas agradecido por el apoyo que has recibido de iniciar una nueva etapa en su vida?

-Primeramente de Dios, quien ha sido mi guía espiritual. A mi esposa Zuly Giménez, a mis hijos quienes pese a la distancia mantenemos una constante comunicación.

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