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El perdón alivia el alma

Cuando tu corazón y alma están fracturados por el rencor, es posible que tu salud física también.


Nadie se libra de tener algún conflicto, ya sea familiar, con los compañeros del trabajo, con los amigos o seres queridos. Es algo que ocurre muchas veces sin desearlo, ya que somos diferentes unos de otros y porque tenemos distintas maneras de pensar, de ser y actuar.

Sin embargo, cuando estas discrepancias se llegan a resolver de inmediato, nuestro interior deja de sufrir y estar triste, puesto que se da por entendido que se encontraron soluciones para continuar con una excelente convivencia.

Pero no siempre ocurre de esta manera, existen conflictos que duran por muchos años, incluso por toda la vida; y es posible que por esa razón el corazón y el alma, nunca encontrarán paz absoluta.

«Se deben cerrar ciclos para continuar con la vida”, en este caso me refiero al perdón; si aprendemos a pedir y aceptar el perdón ajeno, nuestro ser interior estará preparado para recibir nuevas cosas, puesto que el alma estará en paz, aliviada y liberada.

El poder del perdón

Cristo tiene el poder para sanar todas nuestras heridas y perdonar todos nuestros pecados, si Él que es maravilloso y misericordioso, ¿por qué los humanos no podemos actuar conforme su ejemplo?

El perdón parece ser una acción difícil de realizar, más cuando creemos que las cosas que sucedieron y afectaron son injustas, podemos decir “quienes hicieron daño no merecen ser perdonados”; ya que el corazón se va llenando de tristeza y daños (muchas veces irreversibles).

Sin embargo, ¿quiénes somos para juzgar las acciones de otros?, ¿será que nunca nos equivocamos y cometemos errores?

De qué sirve perdonar

1.- Para sanar

Cuando las personas no perdonan, en el corazón se va guardando, dolor, rencor, estrés, y sentimientos de venganza; todo eso perjudica la salud física y mental. Según un estudio, el acto de perdonar brinda tranquilidad y bienestar, mejorando la salud , ya que se relaciona con una menor frecuencia cardíaca y tensión arterial, aliviando el estrés.

Es como dejar de cargar en los hombros un peso imaginario, que impide caminar libremente. Cuando perdonas no solo se sana el alma, sino nuestro organismo.

2.- Para aprender

Siempre de las situaciones malas habrá una enseñanza de vida. Se trata de reconocer que no somos perfectos, de dejar a un lado el ego, la dominación y el control sobre los que nos rodean; aceptando que todos pensamos distinto y que debemos ser humildes y empáticos.

3.- Para mejorar las relaciones

El acto de perdonar ayuda a restaurar los pensamientos, los sentimientos y los compartimentos de manera positiva. Esto se refiere a que cuando perdonamos, automáticamente hacemos cosas para beneficiar a otros; nuestro sentido de empatía aumenta y por ello es que nos convertimos en personas más altruistas, incluso solemos interceder para mejorar los conflictos ajenos.

Perdonar implica una aceptación de lo que sucedió, para abrir una puerta hacia el profundo desprendimiento que impide seguir adelante. No solo se trata de perdonar a los demás, también es conveniente perdonarse uno mismo, reconociendo que somos imperfectos. Perdonar alivia el alma, el corazón, la mente y nuestra salud física.

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