Sucesos

Entramado de corrupción y extorsiones en penal de Coro

Elizabeth Finol esposa de un reo proveniente de Mérida, denunció en persona y mediante un compendio de cartas escritas la situación


Las denuncias de presunta corrupción y extorsión siguen de moda en el estado Falcón, sumándose ahora la Comunidad Penitenciaria de Coro, donde el entramado es mucho peor al estar en juego la vida, según se desprende de la denuncia formulada por Elizabeth Finol Rivera.

Elizabeth Finol contó lo que ha visto, lo que le ha confesado su esposo y lo que le han reportado por escrito algunos presos. Foto: Cherry Domínguez

Ella es esposa de Randy Daniel Terán, esposa quien fue sargento primero de la Guardia Nacional Bolivariana y cayó preso en el año 2016 por un presunto caso de violación en Tucaní, estado Mérida.

Una vez detenido por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC), Terán estuvo recluido en el retén policial de Nueva Bolivia, luego pasado al retén de Arapuey, regresado a Nueva Bolivia y sacado a un penal lejano a su jurisdicción como es la Comunidad Penitenciaria de Coro, en el sector San Agustín.

El nuevo director

Elizabeth Finol lo visita cada vez, tanto para traerle comida, como la visita conyugal. Recuerda que con Goyo, el pasado director, jamás tuvo inconvenientes, pero a partir de la llegada en diciembre de Álvaro Graham, comenzaron a ocurrir irregularidades.

Mi esposo me llamó en diciembre, me dijo que lo ayudara, que le enviara dos millones de bolívares que pedía el director para tenerlo en el área de mínima, en un cuarto de seguridad, por su pasado de haber sido guardia.

cuenta.

Depósitos en Banesco

Elizabet asegura haber mandado a depositar esa cantidad a la cuenta de Over García, en el Banesco, la cual el director del penal le había indicado a su esposo. El depósito se hizo el 26 de diciembre.

Que el director haya puesto su atención en Randy Daniel Terán, obedece, según Elizabeth, a que no se prestó para encargarse del negocio de la venta de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en los módulos del penal, entre estas piedra, marihuana y cripi.

A pesar de depositar, Elizabeth cuenta que su esposo fue puesto como los presos comunes donde recibió una golpiza, le quitaron el celular y lo mantuvieron confinado en un área que llaman la Isla, sin acceso a alimentos, al aire libre ni al deporte.

Población casi mata a su esposo

Todo ello no es casual sino algo premeditado, presume Elizabeth, quien cree que eso tiene que ver con la conversación que ella tuvo por teléfono con la Ministra de Servicios Penitenciarios, María Iris Varela, quien le pidió el número de teléfono que usaba su esposo en el penal, petición a la que se negó.

Aunque la petición de Elizabeth era investigar las irregularidades en el penal, cree que la Ministra llamó al director del penal a quien acusa de revelar a la población penal el pasado militar de Randy, y exponerlo como delator de los negocios turbios.

En represalia los presos estuvieron a punto de asesinar a Randy, crimen que impidieron los presos evangélicos al sacarlo abrazado y con las biblias de escudo.

Desde entonces está en La Isla, es decir preso, dentro del penal, y amenazado de que lo matarán o tomarán represalias contra su familia, la que aseguran tener identificada y ubicada.

Privilegios y sus costos

Elizabeth cuenta que el pago por permanecer en lugares determinados o disfrutar de ciertos privilegios, es un negocio.

En el caso de Randy, dice que pagó dos millones para que lo dejaran estar en mínima; pero en el caso de otro preso, citó la historia de uno que lo ubicaron en un área peligrosa y le quitaron el celular.

Le estaban quitando cuatro millardos para permitirle volver al lugar, área de trabajo y regresarle el celular, pero la mamá no quiso pagarlos.

afirma.

Otras irregularidades

La merideña que este fin de semana vino de visita, dice saber muchas más historias por cuanto se la comparte su esposo y demás presos, quienes incluso le entregaron cartas escrita a puño y letra, que mostró como testimonio de las  supuestas irregularidades que van desde extorsiones, negación a recibir alimentos y atención médica, desviación de la comida, tratos crueles, maltratos, torturas con electricidad; amenazas de traslado al Dorado para luego pedir dólares a cambio de no proceder; así como la convivencia permitida entre homosexuales en donde habrían muchos con Sida que no reciben tratamiento.

Soy cristiana y solo le temo a Dios. Al denunciar lo que pido es que investiguen, que se atienda a los presos que tienen muchas necesidades y están pasando por muchas dificultades. Y a mi esposo, me preocupa su integridad y hago responsable al director de lo que le pueda pasar a él o a mi familia.

expresó Elizabeth Finol Rivera.
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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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