Opinión

El Punto Fijo de los poetas

Por ser una ciudad cuyo empuje resalta fundamentalmente en lo económico, es un sitio con mucho dinamismo


Punto Fijo: La ciudad del viento… la ciudad recién llegada… la del eterno retorno. Son solo algunos lemas y frases que la representan poéticamente. Punto Fijo es una ciudad cuyo privilegio le tocó tener las dos refinerías más importantes del país y en la actualidad el complejo refinador que contribuye en un alto porcentaje al procesamiento y refinación de petróleo para Venezuela y el mundo.

Por ser una ciudad cuyo empuje resalta fundamentalmente en lo económico, es un sitio con mucho dinamismo.

Gente que va y viene y que pareciera estar todo el tiempo apurada. Gente que tiene como pecado ser consumista y en ocasiones derrochadora; pero a su vez, con un alto sentido de emprendimiento y un envidiable olfato para los negocios.

Esa breve reseña, por la descripción expuesta, da qué pensar si la ciudad con tales condiciones puede desarrollarse en lo sublimemente humano, es decir, en el culto por las bellas artes y la siembra en sus futuras generaciones de nuestras costumbres y tradiciones.

En la ciudad existen academias, casas de cultura y un ateneo donde funciona la Universidad para las Artes, entonces, es lógico pensar que hay un número considerable de participantes que, entusiastas en su estímulo a la creación, están trabajando para contrarestar culturalmente la imagen de un Punto Fijo sin alma, industrial y comercial.

Un terreno que puede dar frutos a corto plazo porque no existe mayor impedimento para que la recreación y el entretenimiento sean un bálsamo ante tanta aridez.

Eso, aparentemente se ve fácil. Pero no lo es.

Estamos en una ciudad donde aún se piensa que ser músico es una pérdida de tiempo, donde hacer danza es visto -en quien la vive y practica- como una persona que se está desviando de su género y donde ser artista plástico es sinónimo de haraganería y vulgar ociosidad. Imaginen entonces qué se pensará sobre la poesía y de quien la escribe.

Sin embargo, a pesar de esa opinión de juicio, Punto Fijo es un referente cultural al hablar sobre la cultura falconiana.

En este caso específico, la literatura no tiene una tradición poética como sí la hay en Coro y en la Sierra; pero sus poetas le cantan a la ciudad con distintas visiones de la misma.

Textos que han quedado con registros interesantes en una poesía tradicional y urbana. Es esa relación de amor y odio que solo la poesía puede expresarlo con pasión incomparable.  

En 1957 Punto Fijo vería nacer al grupo Península, un grupo que no fue estrictamente literario sino de promoción cultural; donde la mayoría de sus integrantes lo conformaban escritores que aunque venidos de otras tierras se consideraron asimismo locales, como Wladimiro Rivas, Juan Toro Martínez, Juan de la Cruz Estéves, Asdrubal Duarte, H. R. Marín Fonseca y Otto Cividanes Lira.

La década de 1960 daría también sus frutos con Luis Alfonso Bueno, Guillermo de León Calles, Carmelo Duarte, Domingo Chávez y J. J. Mustiola, entre otros, para finalmente en 1970, ese conglomerado que despectivamente llamaban “el caserío más grande del mundo” al referirse a la ciudad de Punto Fijo, fuese declarada oficialmente como capital del Distrito Carirubana, conquistando por orgullo propio, un territorio cuya caracteristica principalmente se apoyaba en su economía e industria. Comenzaría también por desarrollarse una actividad cultural más profunda y en consecuencia sus escritores y poetas se dedicarían a escribir diversas crónicas y textos sobre Punto Fijo.

Desde 1990 se publicarían algunos libros a través de dos importantes iniciativas: Ediciones Mar Afuera (Alcaldía de Carirubana) y Ediciones del Cerro, que contribuyeron, sin duda, con el movimiento literario de la ciudad. Allí pueden encontrarse y leerse algunos poemas dedicados a Punto Fijo y de los cuales referiré en las próximas líneas junto a los autores con algunos fragmentos de sus poemas.

El primero es Wladimiro Rivas, quien en su libro Rebatos de la Tierra describe a la ciudad de esta manera:

Punto FijoCiudad del Viento, Que en cada esquina siembra un cruz.

Aquí el segundo verso fue tomado por otros autores y personas que vieron en ese momento endilgarle a Punto Fijo un apellido, un remate que permitiera poeticamente nombrarla a las generaciones posteriores.

Y aunque muchos dijeron que lo de Ciudad del Viento era, sino parecido o igual, a como se conoce a la ciudad estadounidense Chicago, el gentilicio local lo asumió como propio por mucho tiempo.

Otro poeta que canta a la ciudad es nuestro laureado poeta y cronista Guillermo de León Calles. Extraemos este fragmento de su poema de largo aliento “Canto a la Ciudad Recién Llegada”

Bienvenida a mi canto tu semblanza,

tu esencia que en mi costa se fatiga,

tu azul de cabello interrumpido,

tus manos en mi herencia compartidas,

bienvenida llanura de los vientos,

la aldea de tu infancia te bendiga,

bienvenida ciudad recién llegada,

proclamada ciudad sed bienvenida.

Esa imagen tan bella que Guillermo nos regala al decir Ciudad Recién Llegada, evidentemente recoge la impresión de quien ha visto cómo la misma fue llegando y creciendo en un parpadeo. Cómo ante nuestros ojos el Punto Fijo de los obreros y pescadores se fue explayando y convirtiendo en una ciudad con universidades, con empresas que fueron perfilando su andar y con gente que llegó para quedarse como bien lo dijo Juan Toro Martínez al declararse Paraguachero (paraguanero y dicharachero), sentenciando que Punto Fijo era la mejor ciudad del mundo.

Pero no todo es la exaltación del espacio. Otros poetas la escudriñan, van a sus calles, a su gente, a sus vicios, a sus bondades, al amor perverso que soplan sus puntos cardinales. Héctor Hidalgo Quero nos los dice en Calle 13, allí en Antiguo Aeropuerto, donde la cotidianidad es peso y alivio del vivir.

Calle 13

te llenaron

de falsas madrugadas

sin derecho alguno.

Los placeres de veredas

te hicieron despertar

antes de tiempo.

Espantaron las costumbres

con las que naciste.

Atracaron

tu bello mediodía

para después

adelantar la noche…

¿Dónde fueron a parar

aquellas puertas que dormían abiertas?

Otro poeta que nos habla de la ciudad es Víctor Hugo Bolívar, en su poema titulado Punto Fijo, (dedicado a Alicia Carrasquel de Obando), nos dice apasionadamente

Esta ciudad olorosa

a gasolina

me pertenece

porque enterré mi ombligo

en sus arenas,

porque encontré el amor

en sus veredas,

porque mi hija

se quedó dormida en uno de sus caminos,

porque libo

para reducir el calor,

porque el Guaranao

me regaló unos manglares,

porque las personas

que encontré

se escriben con letras mayúsculas,

porque vivo cargado de poesía

bajo el incansable viento.

De igual manera Andrés Castillo, poeta y dramaturgo, asume su territorio donde nace como una confesión y propuesta a la mujer que ama.

Donde yo nací

no existe la nieve

ni enormes pinos

nadie usa abrigos

tampoco paraguas,

mi lugar es caliente

de arenas finas

y resolanas,

apenas su brisa

suele acercarnos

algo de frescura

las manos del viento

dibujan riachuelos

en nuestras espaldas….

Si has de amarme

ya lo sabes:

olvida la lluvia

descubre tus incendios

y sálvate conmigo

desnuda junto al mar.

Cómo no referir a Douglas Salazar. El poeta cuyo tránsito fue un aporte sustancial a la poesía local con sus textos. Leamos de su libro Entre Cielo y Bar, una de las etapas de cuando Punto Fijo era una fiesta en sus calles.

Abandonamos la ciudad

que convertimos en centro del Universo.

La ciudad era nuestro centro.

Mía toda su endeble estructura,

su voz pausadísima

y le amé

como una especie de 15 con 20.

Amándola se iba el día entero.

Estamos de nuevo

vuelto en ella

clave de entrada al mundo,

conspicuo olfato borbollante de glacial

de selva, hierro, plástico,

de todas las calles posibles

y de todas las mujeres de su vida.

Son algunos de tantos que le han escrito a Punto Fijo y que seguirán escribiéndole.

Sólo hay aquí una muestra de los poetas que ocuparon con su voz un determinado momento ante el reflejo de su realidad.

La ciudad siempre será motivo de expresión poética y como cualquier ciudad del mundo, Punto Fijo, tiene los elementos de inspiración para los artistas plásticos, los músicos, los bailarines, los teatristas y claro está, los poetas.

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